¡Libros que Salen! Mutafchieva, «Hablar con los muertos», Panter-Downes y más

¡Que entre la pila!

El caso Cem de Vera Mutafchieva, ed. Automática

Una de las obras más importantes de la autora búlgara, esta obra sobre el año 1481 y los juegos de poder entre Roma, Venecia y el Imperio Otomano, con la muerte del sultán Mehmed como punto de partida en una acción que se fija en las luchas de poder y, sobre todo, en el segundo hermano, Cem, que acabaría siendo un peón de distintas facciones y potencias europeas. Así que no es solo una novela histórica, también es una obra de intrigas cortesanas y geopolítica general.

Hablar con los muertos de Lola Ancira, ed. Pánico Books

Cambio de tercio en Pánico Books, menos mal. Esta vez no toca un clásico sesentero anglosajón. En su lugar tenemos a una narradora razonablemente jóven y mexicana que nos ofrece dies cuentos variados y perturbadores en la que la crueldad atraviesa lo cotidiano.

Un hermoso día de Mollie Panter-Downes, ed. Gatopardo

La calma tras la tormenta es un tema menos utilizado que la tormenta en sí, pero aquí tenemos esta obra en la que una mujer se encuentra en un pueblecito del sur de Inglaterra, con la Segunda Guerra Mundial ganada pero ante la encrucijada de tener que recoger los pedazos y adaptarse a los cambios: No solo las reconstrucciones físicas, también la gente que ha abandonado el pueblo, los cambios de estatus que eso conlleva y las casas que parecen desmoronarse. Además de las relaciones humanas que han cambiado. La protagonista valorará todo esto durante un día de verano en el que tendrá que encontrar esperanza para el futuro, el suyo, el de su matrimonio, el de su familia y el de su país.

Los trabajos del detective Ring de Wenceslao Fernández Flores, ed. Siruela

Por algún motivo que no tengo muy claro en Siruela han decidido meter una sátira de Wenceslao Ferández Flórez entre su colección de Clásicos Policíacos. Y no una sátira cualquiera, porque esto no es como aquellas historias que hoy serían llamadas cozy crimes -obras de teatro en muchos casos- que gustaba escribir Miguel Mihura. Esto es una sátira política con rastros de sátira policíaca. Pero por lo menos nos permite reencontrarnos con Fernández Flórez en una obra poco habitual, y -supongo- comprobar como algunas cosas de la política española no cambian.

Justicia Salvaje de George A. Birmingham, ed. Espuela de Plata

No sé si recordaréis La partitura misteriosa, pero aquí está de nuevo Renacimiento recuperando otro libro de Birmingham, otra novela de misterio está vez con un antiguo miembro del IRA -sí, en 1930- como víctima y con un misterio en el que el jefe de policía y un cura colaborarán para descubrir la siempre estremecedora verdad. Un policíaco clásico, vaya. Uno teóricamente inédito.

Productos tóxicos de Andreu Martín y Joan Miquel Capell, ed. Siruela

Allá por 2021 se publicaba en catalán Policíes en Alrevés, y ahora llega -con nuevo título- la traducción al castellano. Una historia criminal sobre medicamentos ‘defectuosos’ en la Barcelona olímpica en la que el gran Andreu Martín aparece ligado a un ‘veterano policía’, una colaboración para sacar hechos más o menos reales y novelizarlo. Quizá porque su nombre siempre será sinónimo de unas tablas y unos mínimos que no siempre se encuentran en estos libros. Pero habrá que ver si sacarán también el segundo que escribieron.

El caso de las momias gritonas (10, ¡Resuelve el misterio!) de Lauren Magaziner, ed. Molino
Pues sí, ya llevamos diez. Y la mecánica es más o menos la misma: Un caso, nuestros protagonistas y una mezcla de tomar decisiones y de resolver juegos y problemas más o menos deductivos y lógicos.

Por encima de las nubes de Jordan Crane, ed. Bang

Casi veinte años después llega la reedición. Un cómic de punto de partida aparentemente sencillo pero desarrollo particular: Un joven -y un gato enorme- llegan tarde al colegio, tanto que no pueden entrar a clase. Así que tienen que buscar alguna manera de lograrlo. Eso será el punto de partida para aventuras, vueltas y complicaciones en los que todo es extraño pero, también, divertido. Así que merece por lo menos echarle un ojo, creo yo.

Nos leemos.


Es curioso cómo hay veces en las que parece que el espectador tiene más claro lo que quieren hacer que los creadores de las series. Porque viendo Brothers And Sisters (O)(IN) y los bandazos que pega parecería que hay varias series dentro luchando por salir. Incluyendo unos títulos de crédito de sitcom noventera USAca que terminan con una… ampliación del campo que es donde realmente va a estar el asunto. Así que las ‘problemáticas familiares’ que parecen que serán problemillas más o menos ligeros pegan un par de volantazos llevándolo hacia el drama familiar o, incluso, la telenovela de aparición diaria. Pero no se acaban de decidir tampoco y, claro, entre los muchos personajes, el poco tiempo y los cambios de tono uno sospecha que si se hubieran centrado en una tira diaria habrían ido mejor las cosas. Pero bueno, también tiene pinta de que va a necesitar bastante recorrido hasta que los personajes estén en sus puestos. Lo que pasa es que para entonces el que no va a estar seré yo.

En cuanto a Bust Up (NZ), creo que el problema principal es que se nota enormemente que hay dos series ahí y que una es la que las creadoras querían contar y otra es la excusa para venderla a la cadena. De ahí que tengamos una serie ‘policíaca’ con un ‘caso del día’ más o menos enrevesado y alguna pincelada cómica… pero eso sea lo que les han pedido para darles la serie. Porque está claro que el drama de personajes es lo que realmente les motiva, algo que permea en la parte policíaca, que tiene más de drama de lo que suele ser habitual en estos casos, y que muestra un ‘arco de temporada’ que no se va a centrar en un misterio misterioso sino en otro tipo de misterio distinto, el de la forma de encajar entre dos personas, las dos protagonistas. Porque el centro de esta historia es cómo dos policías, una que lleva toda la vida en el pueblo neozelandés de turno, la otra que acaba de volver, van a poder convivir y llevarse bien… teniendo en cuenta que en el pasado fueron pareja. Algo que claramente será un problema porque aunque ambas preferirían no tener que trabajar juntas te dejan claro que se complementan. Y el hecho de que las cosas tampoco estén ‘fáciles’ para un regreso romántico -como, digamos, el hecho de que una de ellas ahora está casada con un señor- parece más parte de esa ‘gran narrativa’ que ni siquiera está claro que vaya a ser necesariamente romántica, aunque sí claramente de intimidad. Y esto, que es lo que es muy obvio que nos querían contar, interrumpe y quita la acción de lo otro, del policíaco, hasta el punto de que hay veces en las que parece que preferirían resolver de cualquier manera el caso de la semana para centrarse en lo suyo. Habrá que ver cómo sigue, porque si logran ‘engrasar’ esta fricción posiblemente acabe siendo un título recomendable. Aunque no sé si entonces lo podrán vender a una ‘cadena’, claro.

Frente a lo que decíamos antes, en Cousins and Kalyanams (O)(IN) tienen claro que son un drama familiar con algún alivio cómico también aquí y allá, y una tendencia obvia y lógica hacia lo telenovelesco, así que aunque a mí no me interesen gran cosas las idas y venidas entre bodas, relaciones románticas y relaciones de familia asumo que el problema soy yo y que si alguien quiere ver precisamente esas cosas… pues supongo que le podrá valer aunque no sea gran cosa.

Normalmente cuando los ingleses se centran en historias con un lateral histórico, en esa especie de docudramas en los que el drama pesa más, es porque están metidos en su empeño de recrear ‘true crimes’. Así que voy a asumir que Dear England (UK) es uno de ellos. Porque entre su manera de recrear la historia y el fútbol inglés y el resultado de la serie… sí, es algo criminal. De verdad, qué necesidad había.

La tercera de las miniseries de Zerocalcare -que serían serie regular si en Netflix no fueran cobardes, o si no hubieran notado que una serie de miniseries venden más que una temporada tres- se llama Due Spicci (O)(IT) y, bueno… yo diría que va sobre la crisis de la mediana edad. Así que supongo que si a alguien quiere ver a cuarentones con problemas -y, de alguna manera, lo que parece un lío de dinero que sospecho nos va a llevar a mafiosos- además de alguna reflexión ‘mujeres, cómo son, ¿eh?’, pues se puede ver esto. Yo no lo voy a hacer, pero vamos, que ahí la tenéis.

Me resulta imposible no ver Make That Movie (UK) y recordar, a la vez, dos tipos de obra. Por un lado las producciones más o menos paródicas que en los ’00s estuvieron haciendo en [adult swim] -aunque no solo-, obras con pocos medios pero la clara decisión de crear personajes exagerados que se enfrentaban o creaban Lo Extraño con sus propias acciones, por otro lado a ese tipo de comedias casi de la misma época con una persona aparentemente normal que iba desatando El Caos a partir de la decisión de tirar con una premisa más o menos ridícula. Si en el primer caso hablamos de Childrens Hospital o Danger 5, en el segundo me refiero a Review o Nathan For You. Como en el segundo caso, Sam Campbell, uno de los cómicos ‘en Inglaterra’ -él no deja de ser australiano- más famosos del momento con un estilo peculiar y… bueno… ese aspecto suyo de pollopera, decide que va a crear una empresa con un funcionamiento sencillo y que -por suerte- en el piloto ya está funcionando. Alguien tiene una idea para una película y él se encarga de llevarla a cabo. Como sea necesario. De ahí la segunda parte que lleva a esas primeras series comentadas, tanto el rodaje de la película como la obra en sí se nos van presentando por un lado como un caos inevitable y por el otro como una sucesión de momentos dentro de su propia ilógica. El resultado global, sorprendentemente, tiene sentido. Aunque me queda muy claro que va a ser uno de esos programas ‘de culto’, no creo que mucha gente conecte con este humor, y no sé si logrará  algo tan tremendo como Pancakes; Divorce; Pancakes. Pero al menos parece que lo va a intentar, que para cómo está el patio supongo que ya es algo a celebrar.

En ocasiones uno se pregunta si el problema de las cosas son los ejecutivos, los puntos de partida o qué. Obviamente en Spider-Noir (USA) el problema es que el punto de partida era simplemente ‘podremos crear una serie dentro de las cosas de Spider-Man con un actor muy conocido que no ha hecho una serie regular’, así que la posibilidad de tener a Nic Cage y de usar uno de los Spider y de que fuera uno que salía en la película de animación… supongo que no pudieron resistirla. Porque, por lo demás, no hay ni una trama ni un plan. Y es una lástima porque hay buenos actores, es decir, al margen de Nicolas Cage que es quien logra salvar un mínimo esto, pero fuera de él solo Karen Rodríguez, que interpreta a Janet, la secretaria, logra hacer algo. Y eso que, como decía antes, tenemos por ahí a Brendan Gleeson, Cameron Britton, Andrew Robinson, Scott MacArthur o Lukas Haas. Pero entre que no tienen gran cosa que hacer, y no parecen tener mucho interés en hacerlo -quizá porque saben que este es el ‘show‘ de Cage, quizá porque para qué- el resultado es mucha gente que parece estar en algún ‘capítulo especial’ de una serie. Un capítulo de esos que pasa a estar en B/N para recuperar la época y hacer homenajes. Que es exactamente lo que hace. Pero como no tiene sentido ni vergüenza hay una versión en color por si no te atreves a ver algo en blanco y negro. Y en cuanto a los homenajes… parece que ni saben qué robar ni de dónde hacerlo. Porque, como decía, el problema principal es que no saben qué quieren contar o cómo hacerlo. Saben que quieren planos que queden bien en B/N -generalmente parte de esos ‘homenajes’- Saben que tienen a Cage y que es cuestión de tiempo que se suelte -¿debería haber estado ‘suelto’ desde el primer capítulo? A saber-. Y saben que tienen que dar Spider-Man y que tienen que dar Noir. Pero, como pasó en los cómics del personaje, fuera de eso no han sido capaces de hacer nada mínimamente interesante con él. Parece que no supieran ni hacer noir de entonces ni noir actual. Como si no recordáramos a Haas en Brick, por ejemplo. Así que todas las posibilidades que tiene el asunto acaban quedándose en prácticamente nada. Podemos dedicarnos a comentar lo mal que le queda el sombrero tres cuartas partes de las veces a los actores, el absoluto desastre de versión de Dream a Little Dream of Me, que llega a niveles de pensar que ojalá una versión de Glee!, o a desear que Cage se soltara del todo pese a haber elegido ser más Cagney que Bogart. Mi única duda es si a alguien le apetecerá volver a darle una segunda temporada a esto. Y, si ese es el caso, podrían fichar a Rolin Jones y Ron Fitzgerald para que traten de arreglarlo.

No sabía bien qué esperar de este Star City (USA) que se presentaba como un spin-off de For All Mankind pero desde el punto de vista de los rusos. Por supuesto eso demuestra lo ingenuo que soy, porque prácticamente desde el primer minuto lo que nos dan es… propaganda anticomunista. Y no, no se han molestado en poner las críticas que pudiera haber en, por ejemplo, los Strugatski, Belyaev o Bulichov. Nah, directamente se van a la Stassi, a La Vida de los Otros y demás. Es una demostración, casi irónica, de cómo pasan de una serie que ofrece una versión saneada de su pasado, libre de polvo y Jim Crow, a otra que parece escrita por algún furibundo propagandista. Para, además, no contar nada interesante. Que es el peor delito de todos. Porque si me prometes exploración espacial y lo que me das fundamentalmente es señores en cuartos escuchando conversaciones…. y señoras pasándolo mal… pues para qué seguir, la verdad. Habrá que considerar que Estados Unidos no está suficientemente madura para hacer una serie así, y que ya veremos si en algún momento puede hacerlo.

Pocas series más irritantes se me ocurren que esta Two Weeks in August (UK) sobre un grupo de amigos con sus problemas que se van dos semanas de vacaciones todos juntos a un país extranjero a inventarse drama. Ni son interesantes, ni son empatizables, ni merecen más que el que les pille una revolución y les cuelguen de los pies. En el mejor de los casos. Si no fuera británicos ni se plantearían que están cogiendo lo peor de dos Durrells, Lawrence y Gerald, aunque están más cerca del primero. Aunque es cierto que lo de la niñera top-less es digno de cualquier película de los años setenta. En fin, no habrá cosas que contar para pararse a estas pavadas.

A partir de los álbumes de Julia Donaldson y Axel Scheffler sobre Zog (UK), un joven dragón que va a una escuela de dragones para aprender a… dragonear, supongo, sale esta adaptación, la segunda tras la de 2018, que esta vez nos presenta un mundo en el que Zog está solo un poco por encima de ser casi un personaje más, una obra medianamente coral en la que seguimos viendo a Zog ir, a veces, a sus ‘entrenamientos’, pero en la que no es la historia principal. Es de suponer que quería al personaje precisamente por ser algo conocido y bastante llamativo. En fin, que supongo que para peques valdrá, pero no es que se hayan preocupado demasiado en ella.


¡Libros que Salen! Stevenson, «Historia de la Pizza», Tamaki y Goux y más

¡Que entre la pila!

Summerhills de D.E. Stevenson, ed. Alba

Si os gustó Amberwells podéis seguir con este Summerhilles que comienza donde terminaba aquella, esta vez con la creación después de la guerra de un colegio infantil. La reforma de la casa, los planes para poner en marcha la escuela, las andanzas de personajes ya conocidos y otros nuevos… Todo eso y la ya conocida mezcla de humor de la autora.

Este sitio me mata de Mariko Tamaki y Nicole Goux, ed. La Cúpula

Aquí tenemos un nuevo tomo de Tamaki, con un colegio privado, un montón de jovencitas, una narradora que se encuentra un tanto en los bordes y, esta vez, una muerte más o menos misteriosa. Porque, sí, la investigación es uno de los motores, pero el ambiente y las relaciones son casi más importantes, tanto como ese autodescubrimiento.

Historia de la pizza de Luca Cesari, ed. Altamarea

Puestos a hacer una biografía tan histórica como socio-cultural (y casi político) de un alimento es cierto que la de la pizza parece algún tipo de broma. Y, sin embargo, es un asunto ciertamente interesante. Desde su creación -y sus broncas sobre ello mismo- que el autor pone en Nápoles a su éxito entre las clases populares, su expansión y cambios, en perpétua migración y adaptación, de modo que sirve no solo a sus fanses, también a los que estén interesados en esta historia de globalización y conquista.

En palabras sencillas de Richard Ford, ed. Feltrinelli
Tantos años después de que el gigante italiano Grupo Feltrinelli comprara Anagrama nos encontramos que ha decidido lanzar con su propio nombre un nuevo sello, distinto de Gribaudo y de La Bella Varsovia -las otras dos editoriales del grupo en España- aunque con un contenido tan cercano al de Anagrama que uno se pregunta cuál es la jugada aquí y si piensan quitársela de en medio, porque este libro recuerda no solo a los otros de no-ficción que Anagrama ha ido publicando a Ford, uno de sus autores de cabecera, también a los que prácticamente creaban para ellos. Así que esta recopilación de artículos del escritor parece que tendrá un interés más allá del propio de la obra.

Cosas ricas de Samin Nosrat, ed. Neo Cook

La autora de Sal, grasa, ácido, calor viene ahora con un libro diferente pero, obviamente, cercano. Una serie de recetas de entre las preferidas de la autora que buscan, además, ser cercanas, agradable y familiares.

El libro de la jungla de Rudyard Kipling, ed. Folioscopio

Pues aquí llega la versión Minalima del clásico de Kipling con una traducción diferente hasta el punto de que pasamos de Selva a Jungla. Pero bueno, al menos sabemos con qué nos vamos a encontrar.

Un cielo lleno de dragones de Tiffany McDaniel, ed. Hoja de Lata

Hoja de Lata se lanza a la literatura infantil, veremos cómo le va. Lo hace con una historia llena de fantasía, con una niña criada por una bruja, invitada a unirse a una escuela de magia y envuelta en todo tipo de peripecias con gran abundancia de personajes mágicos. Sí, la autora de Betty nos presenta aquí una historia para que los alumnos de primaria puedan acercarse a una obra de humor, aventuras y fantasía.

Una caja llena de misterio de Janice Hallett, ed. Ático de los Libros

Lo nuevo de Janice Hallett sigue el estilo de los anteriores, pero esta vez ¡para adolescentes! Sí, serán dos adolescentes los que encuentran una caja con cartas, diarios, recortes, informes, grabaciones.. que tendrán que poner en orden y revisar para resolver… ¡Un asesinato! Así que ya véis, lo único nuevo es la adaptación por edad.

Derric. El primer humano de Miguel Díaz Rivas, ed. Fandogamia

Uno de esos cómics juveniles de un autor que ha trabajado para el mercado americano y se ha animado a hacerlo también con el español. Una historia con fantasía (los humanos se cargaron el planeta, fueron exiliados, ahora viven ahí solo criaturas mágicas… hasta que un niño humano es acogido de vuelta para una segunda oportunidad. Para liarla de nuevo, por supuesto.

Fiesta de fin de curso de Emma Steinkellner, ed. Maeva

Maeva sigue sigue trayendo algunos de los más interesantes cómics infantiles que se van publicando. (Ojalá algún día se anime a apoyar a los autores patrios). En este caso con una jovencita decidida a que la gente de su clase se acuerde de ella, y también otra serie de niñes que están preparándose para el final de curso. Con los cambios que eso trae, pero también sus promesas. Al menos si logran superar el día.

Nos leemos.


Mientras estaba viendo el inicio del piloto de The Boroughs (USA) pensaba en la cosa tan antigua que estaba viendo y a quién en Netflix se le había ocurrido que era buena idea. Luego aparecieron los productores y todo encajó. Supongo que es uno de esos proyectos en los que se ha podido pagar a enormes profesionales para demostrar que por buenos que sean los actores hay que darles algo que hacer o el resultado es… este Cocooner Things. Sí, el grupito de jubilados es el que ahora se enfrenta a una situación extraña que tiene pinta de ser extraterrestre. Tiene pinta porque esto lo hemos visto ya en Outer Limits y en los cómics de los ’50, extensamente. Es tan antiguo que la propia Netflix usaba un punto de partida similar en el piloto de la desopilante Joko Anwar’s Nightmares and Daydreams… en 2024. En fin, al  menos que sirva para pagarles la jubilación a Alfred Molina o Geena Davis.

¿Puede una serie de diez minutos hacerse larga? Eso parece que responde Carísima (O)(AR) que, una vez más, sorprende que no la echen en vertical. Esta vez voy a asumir que es algo que iba a ser una película o así, pero pensaron que podría hacerse más barato. Y, desde luego, parece barata. Bien es cierto que da la sensación de tirar de algún tipo de tiktoker de éxito inexplicable -para mí, porque hacer una parodia de Paris Hilton a estas alturas… en fin, y todo lo demás más EN FIN todavía- en el que lo único bueno que puedo decir es que han decidido poner por detrás una trama de misterio digna de lo más arrastrado de Lifetime. Quizá es cierto que Netflix quiere sustituir a YouTube, porque para esta

Están tan empeñados en meternos curas y monjas en todas partes que con este Falling (UK) han decidido regresar a aquellas historias en las que los religiosos en lugar de colgar los hábitos se los arremangan. Supongo que una historia romántica que se lo toma con tranquilidad, con MUCHA tranquilidad, porque supongo que esperan que si conocemos a los dos personajes y sus circunstancias tanto religiosas como… bueno… personales… nos interese más. Habrá espectadores a los que esto pueda valer, yo he acabado lo suficientemente aburrido como para parame a considerar a cuenta de que Jack Thorne habrá decidido que esta era la historia que quería contar.

Dar muchas vueltas por caminos ya transitados para no acabar llegando a nada, eso parece ser el centro de Futuro Desierto (O)(MX) la enésima historia de ‘robots de apariencia humana creados por una empresa, viviendo entre nosotros‘. En el mismo Netflix tuvimos la rusa Luchshe, chem lyudi (Mejores que nosotros), pero hemos visto pasar también la sueca Real Humans (Äkta människor) y su versión inglesa Humans e, incluso, abriendo la mano en búsqueda de nuevas formas de usar ese punto de partida veríamos cono se usaban para el policíaco de Almost Human o los follones empresariales de la surcoreana Neodo Inganini (Are you human?), incluso aquella peculiar y muy británica versión de Small Wonder que fue Eve, o lo que quiera que fuera Raised by Wolves. Por eso volvemos a lo de siempre. Si quieres innovar entonces tienes que procurar explotar esa innovación. Si quieres hacer algo ‘clásico’ entonces tienes que destacar, hacerlo de la mejor manera posible, porque tienes mucho con lo que te van a comparar. Y ese, entre otros, es el problema de esta historia que a ratos parece más un remake que un intento de contar nada original. Probablemente porque no lo hay. Padre ‘inventor’, hijos de edades variables y la muerte de la madre que ha llevado a que el padre abrace lo de los robots pese a que es claramente una nueva idea, por much que les ayude una Rosie Jetson de última generación. Las historietas de la empresa -sorpresa, no parecen tener buenas intenciones- y la forma en la que los familiares que están tratando de sustituir a los fallecidos se relacionan con ellos… Pues eso, lo esperable. Supongo que para los fanes del género, de haberlos -que los habrá-, les podrá servir. A mí se me queda corta. Muy corta.

¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo? Porque la espantosa Mating Season (USA) tiene que ser algún tipo de castigo. Pura zafiedad sin riesgo -imagínate hacer una serie sobre animales follando y decidir que no se vea ningún genital, no hay mejor definición de adolescente malote al fondo de la clase-, sin gracia ni inventiva. ¿Habrán secuestrado sus creadores a los directivos que han pensado que había algo que mereciera estrenar esta cosa?

A veces ves una serie y no es la serie lo que ves sino los ecos de cosas distintas reproduciéndose. Por ejemplo esta Maximum Pleasure Guaranteed (USA) se mueve entre Diarra from Detroit y exploited, y logra -de alguna manera- quedar por debajo de ambas. Es cierto que de la segunda no queda tan lejos porque al fin y al cabo un slasher de camboys con la estructura y los medios de una producción de Lifetime… no es lo que tenemos aquí. Aquí hay más dinero, y aunque decidan usar el sexo hay menos proclividad a mostrar en pantalla.  Pero sí que tiene un punto no ya explotativo sino hasta chocarrero del que Diarra carece y que precisamente la hace mejor que esta. Porque si aquella sabía manejar los tiempos de la comedia y el suspense aquí parece que no entiende cómo va lo primero, y lo segundo pues en fin. Para compensar Maslany intenta salvar la producción -necesita, claramente, un mejor agente- sin lograrlo. Casi podríamos decir que es una respuesta en versión feminismo blanco -y, por tanto, inferior- de aquella.

Los quince primeros minutos de Osippeuro (O)(CS), o 오십프로 o Fifties Professionals o…, son toda una película de acción. Luego ya el resto de la hora y pica larga nos cuenta otra historia. Que probablemente se podría haber contado en incluso menos tiempo y eliminando varias escenas. Es una lástima. Porque hay ideas y cosas ahí que dan y daban para hablar con ellas. El punto de partida, ese inicio, es que tres superagentes concurren detrás de un ‘paquete’. Uno es surcoreano, el otro es norcoreano y el tercero es parte de una organización criminal. Distinta. Una mafia. Cercana a los norcoreanos. Algo pasa en esa misión y tanto los tres agentes como sus jefes sufren distintos reveses. Que en algunos casos significan muertes, más o menos misteriosas. Pero esos quince minutos se acaban y pegamos un salto temporal. Ahora los tres superagentes están viviendo en la misma isla -una en la que se supone que terminó el rastreo del misterioso paquete- más o menos discretamente. A esa ‘cobertura’ se le añade lo que se supone que es la gracia de la serie: Ahora esos superagentes están en su cincuentena, así que ya no son ‘lo que eran’ como se explica en la entiendo que pretendidamente cómica escena en la que una doctora le explica a uno de ellos que está en su ‘menopausia masculina’. (?). En fin, esas escenas de ‘humor’ se van mezclando con las distintas formas en las que afrontan ese momento y con una trama secundaria que es de suponer que será la principal, sobre lo que sucedió aquella noche y la misión que está aún esperando a concluir. Probablemente si el piloto hubiera durado unos 40 minutos podría haberle dado un par más para decidir, ahora mismo veo poco probable que me vea más allá de alguna escena suelta si veo que hay algo interesante. En fin, una lástima que la parte de ‘humor’ se maneje tan mal y tan pesada porque podría haber dado para más.

Es curioso cómo algunos canales acaban intentando hacer lo mismo pero que no lo parezca. En el caso de Acorn la mayoría de sus propuestas son -por suerte para mí- series de episodios autoconclusivos -aunque puedan tener una trama de temporada- con un pequeño asesinato -o misterio- que resolver durante ellos. Series tranquilas y apacibles, encantadoras en su mayoría. Y dentro de eso estaría esta You’re Killing Me (CA) que hace imposible no recordar la vez anterior que Brooke Shields intentó ser una investigadora de asesinatos (en su caso protagonizando una de las series de películas para Hallmark, como florista en su caso) porque la mecánica es tan similar que casi podríamos explicarla a partir de aquella. De entrada el problema de este piloto es que… le falta tiempo. No porque realmente le falte -lo que te cuentan se podría haber contado igual o mejor en los 45 minutos de los que dispone- sino porque sigue la lógica y estilo de una de las películas de 90 minutos de Hallmark y a casi cinco minutos del final, cuando ya estaba yo convencido en que iba a ser bien un piloto de capítulo doble, bien una serie de las que resuelven sus casos en dos capítulos, se da cuenta de que no y monta un poco sensato, muy anticlimático y bastante ridículo apresuramiento para la resolución. Pero supongo que eso no anula dos cosas más: Que es un más-de-lo-mismo para quien busque ese tipo de series y que el ‘giro’ que intenta es tan insufrible que no creo que pase de este pilot. Me explicaré: Aquí tenemos a Brooke Shields que es una autora de novela de misterio ‘ligera’, ha ganado muchos premios y blablabla. Pero su agente le dice que ya está bien, que sus novelas se han quedado anticuadas y hay que buscar una manera de que lleguen al público moderno. Por otro lado tenemos a una joven que es ‘podcaster de true crime’. Tengo la sospecha de que la persona que ha creado la serie, Robin Bernheim, que lleva trabajando en esto desde los años ochenta en series como Crazy Like a Fox o Remington Steele -y en los noventa en la brevísima y olvidada Over My Dead Body, que alguna cosa comparte- ,además de ser la guionista original de la serie de película para Hallmark Mystery 101 -os lo dije- no tiene muy claro que es, qué hacen o cómo funcionan, pero ha decidido que puede cabalgar esa bicicleta. Así que la co-protagonista (pero en una posición un poco más baja, claramente) es Amalia Williamson, una joven canadiense que viene de sus equivalentes de allí, no policíacos pero sí tonales (Northern Rescue, Sullivan’s Crossing), que se supone que da voz a los jóvenes pero claramente está para servir de sparring de Shields y, de paso, intentar parecer menos viejo. Sin lograrlo, claro, porque tanto en escritura como en diálogos -hay unos chistes infames, pero sorprendentemente no ofensivos, sobre la cancelación- se nota la edad en la que -y probablemente ‘para la que’- se ha escrito esto. Ah, y de paso ponen a otro habitual como Tom Cavanagh que, más allá de ser un gran actor canadiense, fue secundario de otra de las series de películas detectivescas de Hallmark -las de la madre e hija abogadas-. Así que aquí estamos, con esa destilación del ‘más de lo mismo’ que si algo se va a preguntar es, ¿recordarán cómo funciona este formato en la mitad de la duración? No creo que mucha gente se quede a comprobarlo. Aunque yo, que soy fan, estaré probablemente toda la primera temporada.

 


¡Libros que Salen! Pynchon, «Problemas con la autoridad», Tintera y más.

¡Que entre la pila!

A oscuras de Thomas Pynchon, ed. Tusquets

Pues aquí estamos, con un nuevo libro de Pynchon más de una década después. Esta vez a inicios de los años treinta, con un punto de partida pulp que incluye a un detective buscando a una heredera en un clima cultural y político más que complejo.

Problemas con la autoridad de Nadia Bulkin, ed. La Biblioteca de Carfax

De nuevo tenemos con nosotros otro libro de Nadia Bulkin traído por Carfax, de nuevo son historias cortas, tres en total, protagonizadas por mujeres pero que nos enseñan distintos aspectos del terror: jóvenes con habilidades psíquicas, con extrañas dolencias, con un propósito en un mundo extraño. Otro gran libro de la autora de Ella dijo destruye.

¿Quién miente? de Amy Tintera, ed. Duomo

Por fin llega a España Listen for the Lie. Olvidad el espantajo de portada que le han puesto, la mierda de cita de recomendación que le han clavado, incluso la campaña de promoción incluyendo la cosa esa del precio. Nada de eso es importante en un libro que es un gran ejemplo de cómo crear una mezcla de misterio, humor y romance y que funcione. Algo más que una película de Hallmark esperando a suceder, esta aparentemente improbable historia de una mujer que vuelve a su pueblo para tratar de limpiar su nombre pese a que… no recuerde nada de aquella noche… pronto demuestra ser mucho más y más diferente. Dadle la oportunidad que su editorial parece negarle. Y poned velas para que la traducción sea mejor que la del título.

Perseidas de Pilar Pedraza, ed. Valdemar

Regresa toda una gran autora del siglo pasado, lo hace con una nueva colección de cuentos en los que promete seguir con su mezcla de fantástico y terror. ¡Así que tendremos que celebrarlo!

A flor de piel de Nora Muñiz, ed. Tránsito
La mexicana Nora Muñiz llega con una novela que podría ser un drama sobre las relaciones entre madres e hijas, o una historia de terror sobre los problemas que una madre y una hija enfrentan en un mundo en el que el dinero y la clase social lo marcan todo y en el que hay violencias naturalizadas, con ronchas de por medio y vínculos que pesan tanto como los secretos.

Las locas que no lo eran de Carmen V. Valiña, ed. Pepitas de Calabaza

Este ensayo, traducción del original gallego As tolas que non o eran, que surge de investigar entre las fichas del Manicomio de Conxo, y es que aunque la recopilación de casos comienza en 1885 y terminarán en 1936 las anotaciones y las personas que en ellas aparecen vivieron muchos más. Porque, por supuesto, los casos de los que aquí se hablan son de esas mujeres que fueron encerradas en el manicomio sin que hubiera prácticamente ni valoración psiquiátrica, simplemente una ruptura en la pauta -madres solteras, mujeres que querían divorciarse- o que eran incómodas -mujeres licenciosas, mujeres alcohólicas…- para las familias. En total son 87 de los 456 expedientes consultados los que no tenían ningún diagnóstico psiquiátrico y de entre ellos se habla de unos 50 casos. Mujeres a veces de familias humildes, otras de familias pudientes, porque este tipo de violencia era tan igualadora que muchas veces son los expedientes son los únicos, y casi últimos, rastros que tenemos de ellas.

Las Leyes del Mar de Robin Hobb, ed. Nocturna
Asumiré que la recuperación de la trilogía Aprendiz de Asesino ha funcionado bien. Porque aquí venimos con otra con barcos vivientes, líos familiares, aventuras y todas esas cosas de Robin Hobb. Así Las naves de la magia, Las naves de la locura y Las naves del destino nos irán conduciendo por historias de tripulaciones, piratas y poder. Mágico o no.

Crónica de una cocina de Junichirô Tanizaki, ed. Satori

La última novela de Tanizaki fue esta sobre la residencia de un escritor y su esposa pero, sobre todo, las empleadas de servicio doméstico que pasaron por ella. Toda una serie de ellas que van desarrollándose para mostrar la manera humana en la que se nos habla de ellos. Una oportunidad de acercarnos a esta obra que dice la editorial que no se había publicado antes en castellano.

Camino al Oeste de A.B. Guthrie, Jr., ed. Valdemar

Conocido sobre todo por Bajo cielos inmensos, A. B. Guthrie, Jr. continuó su relato sobre la Senda de Oregón, que abarcaría seis libros de los que tres de ellos serían una trilogía propia, siendo este el segundo de la misma, contándonos en esta ocasión la historia de un antiguo senador que lleva una caravana con ayuda contratada y con todo tipo de sucesos que irán cambiando la organización y el poder entre sus participantes.

La imaginación del corazón de Barry Gifford, ed. Dirty Works

¡Lento pero seguro! Parece que por fin ha llegado Dirty a las obras de Sailor y Lula que Anagrama no llegó a publicar. Ha costado pero aquí están los inéditos. En este caso con el ochenta cumpleaños de Lula, una amiga con al que echarse a la carretera y una decisión: Visitar a su hijo que trabaja en la reconstrucción de la Nueva Orleans post-Katrina.

La pregunta mortal de Janice Hallett, ed. Ático de los Libros

Parece que Hallett no pierde el ritmo, si el otro día hablábamos de su próximo lanzamiento juvenil Una caja llena de misterios -que saldrá a final de mes- hoy toca hacerlo de este La pregunta mortal que coloca en uno de esos clásicos Quiz de pub rural. Aunque lo que tenemos aquí es una extraña desaparición, un hombre asesinado, un par de mediums y… un equipo nuevo arrasando el concurso. Lo que lleva, otra vez, a un rompecabezas.

Bolas perdidas de Terry Pluto, ed. Contra

No sé si quedará mucha gente que recuerde la ABA, la American Basketball Association, la liga de baloncesto que fue competencia de la NBA y que se caracterizaba por un balón blanco, azul y rojo, y por algunas reglas diferentes de las de la otra gran liga que favorecía el juego ofensivo. Su existencia duró poco menos de una década pero por ella pasaron grandes jugadores (Marvin Barnes, Connie Hawkins o Roger Brown…) y técnicos, inventó el concurso de mates y tras su desaparición varios equipos como los Indiana Pacers, los San Antonio Spurs o los New York Nets se unirían a las filas de la NBA. Así que este libro es el repaso de esa década despendolada, contada por sus propios protagonistas.

Las Malas de Camila Sosa Villada y Sonia Pulido, ed. Libros del Zorro Rojo

Pues sí, una versión ilustrada por Sonia Pulido del gran texto de Camila Sosa VIllada. La verdad es que no tengo muy claro cómo lo van a hacer, o cuántas páginas se extenderá, o cómo de ilustrado estará. Pero, mira, si sirve para recuperarla en una editorial fuera del Grupo Planeta… bienvenida sea.

Belles Ruelles de VV.AA., ed. Planeta Cómic

Un extenso grupo de autoras (Hasha, Hinoyama Biko, Hiromi Matsuo, Keiko Shiki, Kotteri!, Kouda Kazuma, Soraimone, TAO, Uichi Ukumo, Umi Nanai, Yuhki Kamatani) se reunen para una antología en la que cada una diseña una parte de un pueblo, así puede contar allí su historia pero, a la vez, ser parte del pueblo ene l que se desarrollan las historias de las demás. Es, sobre todo, un ejercicio de dibujo y diseño, pero eso no significa que, más allá de lo que tienen de ilustración, sirva también de recopilación de historias.

Chef Lupo de Purificación Hernández, ed. Picarona

Una idea muy original la de este álbum de un lobo que está cansado de ser el malo de las historias y decide convertirse en chef con ayuda del libro de recetas de la abuela y… algún ingrediente especial.

Toda la verdad sobre mi increíble verano de Davide Cali y Benjamin Chaud, ed. NubeOcho 

Los creadores de No he hecho los deberes porque… y He llegado tarde poque… nos ponen ahora en la piel de un alumno que tiene que relatar sus vacaciones, que parecen increíbles y están plagadas de sucesos y aventuras. Así que… ¿Ha sido real o es solo un intento de escabullirse? De nuevo la imaginación disparatada, el humor y un alegre dibujo en consonancia se combinan en un álbum.

Nos leemos.


Una semana más los británicos se empeñan en sus recreaciones de crímenes reales, esta vez con Believe Me (UK) les toca hablar de un violador. También, supongo, algo de las víctimas. Incluso la lamentable investigación policial habitual. Todo ello con poco mérito y mucha sensación de estar preparando algún tipo de obra de sobremesa. En fin.

La verdad es que no sé si Chiruran: Shinsengumi Requiem – Edo Seishun Hen (O)(JP), o ちるらん 新撰組鎮魂歌 江戸青春篇 o Song of the Samurai o… es una adaptación directa del manga o es otra cosa. No lo sé porque me perdió con rapidez. Toda esta plomiza indecisión en el que las partes históricas parecen pegotes y las peleas son rutinarias, como si siempre que está en un sitio prefiriera encontrarse en otro, limitaron mucho mi interés por lo que sea que esto es y con ellos pretenden.

Lo peor de varios mundos, eso es lo que trae Dutton Ranch (USA) con sus aires de grandeza pese a tener peores pelucones que una telenovela de sobremesa. Y un guión que hace pensar que quiere ser Dallas y no le llega a la suela de los zapatos ni a La Rosa Amarilla. Pero, claro, si planteas unos enfrentamientos empresariales que darían vergüenza en Bob Esponja y un aspecto general en el que las comparaciones tienen más sentido con las películas actuales de Steven Seagal… Es que mucho quieres fingir para lo que podrías ofrecer.

Siguiendo con esta semana que nos ha tocado vivir debo decir que lo que más me sorprende de Entre padre e hijo (O)(MX) es que no la hayan emitido directamente en vertical, porque tiene los valores de producción, interpretación y guiones de esos dramas. Por suerte también tienen la duración, así que ha sido menos de diez minutos los que han dedicado a explicarnos esta bobada sobre un piloto, su nueva novia y el hijo del primero que tiene pinta de ser de su misma edad. Aquí no es que parezca que nadie se ha molestado en preparar nada (que no lo han hecho) es que si me dijeran que es el resultado de una apuesta me lo creería.

Al menos en Nemesis (USA) podemos hablar de cómo recoger la herencia de Power para contarnos… más de lo mismo. Una historia de un ladrón (más un atracador, la verdad) que se supone que es muy listo y muy bueno pero no deja de cagarla. Y un policía con una venganza, que tampoco parece mucho más brillante, la verdad. Así que mientras esté guión, que parece de Heat en un mal día, se abandona al drama de sus personajes antes que a, digamos, la planificación o los golpes, podemos considerar que, en fin, podría haber sido peor.

Usando una extensa selección de clichés de las obras románticas, Off Campus (USA) logra dar exactamente eso que uno podría pensar si le dicen que es un conjunto de tropos cogidos con alfiler y acompañados por unas interpretaciones que en el mejor de los casos con amateurs. Eso sí, hay un algo de carne por lo que se pudiera uno esperar, aunque con el erotismo de un catálogo de moda juvenil. Pero si se creen que esto será como Heated Rivalery -por aquello de tener a un jugador de hockey, también tiene a lo que parece una versión de Hannah Montana que no canta (irónicamente, porque en muchos momentos está serie parece un musical al que no han dejado existir), así que…- mejor que busquen en otro lado, porque aquí estamos entre Al salir de clase y todo eso que parodiaban en No es otra estúpida película americana. Vamos, que tendrá su público pero no soy yo.

Sé que Regular Show: The Lost Tapes (USA) es teóricamente una serie nueva. Pero es tan absolutamente calcada a la original que no tengo muy claro ni por qué estoy hablando de ella, la verdad. Aunque al menos en esto los teóricos protagonistas casi ni aparecen y tienen a bien mostrarnos una especie de explicación/alegoría de esta nueva serie que incluye cagarse muy fuerte en los señores de las productoras. En fin, solo para sus fanses pero supongo que la cosa podría haber salido también aquí peor.

Seguimos con jugadores de hockey y sus amoríos -se ve que estamos en racha-, está vez en Soul Mate (O)(JP) o ソウルメイト o…, que aquí sí que no son heteros pero lo que sí que son es tan intensos que una iglesia en llamas es tanto una excusa argumental como una manera de demostrarlo. Un tipo (el del hockey) que viene de una revelación seguida por tragedia, y en menor medida un boxeador que es poco más rabia en distintos estados, es todo lo que nos ofrece una serie que parece pensada para los que vieron Heated Rivalery pensando que no había suficiente introspección y sufrimiento. Que tendrá su público, pero a distancia.

Inesperadamente me ha parecido bien esta Deo Wondeopulseu (O)(CS), o 원더풀스 o The WONDERfools o Los SUPERfrikis o…, que parece pensada para ser la Héroes surcoreana (es una lastima, podría haber sido la Misfits) y que cuenta a su favor con un buen puñado de actores de calidad -incluida una Kim Hae-sook que ojalá tuviera más y mejor papel-. No es que las historias den para mucho, pero al menos están suficientemente bien pensadas y tejidas como para demostrar que incluso a estas alturas se pueden hacer cosas decentes con superhéroes.