¡Libros que Salen! Ortigas, «Instrucción de novicias», McMillan y más

¡Que entre la pila!

La casa de la calle Sombra de Marga Ortigas, ed. Amok

Nos encontramos con una de esas sagas familiares de varias generaciones que explican su historia a la vez que la historia del país. Pero esta vez es Filipinas, que la tenemos mucho menos trabajada en el mercado español. De hecho, comienza con un español llegando a Manila en 1937 huyendo de la Guerra Civil, En general y ‘de lo que deberíamos’. Así que una de esas con la historia política del país y las características particulares como reflejo de su sociedad será, al menos, bien recibida.

Lo que queda cuando arden las estrellas de P.L. McMillan, ed. Dilatando Mentes
Es posible que recordéis a McMillan de su novela Las hermanas de la cepa carmesí, pero lo que trae aquí es distinto porque esta vez son relato. Doce relatos de terror cósmico, corporal y existencial. Una variedad de temas que acaban llevando al camino de la pérdida… de identidad, de control, de realidad. Así que aunque los motivos sean externos acaban llevando a una oscura exploración de nosotros mismos.

Instrucción de novicias de Ana Garriga y Carmen Urbita, ed. Blackie Books
Las Hijas de Felipe nos hablan de la vida en un convento barroco, lo que les pasó a las monjas entre los siglos XVI y XVII, y cómo tenían que usar desde trucos económicos a maneras de rechazar a los moscones, y lo hace de manera divulgativa y bienhumorada.

Diecinueve garras y un pájaro oscuro de Agustina Bazterrica, ed. Alfaguara

En 2016 se publicó en Argentina un libro que no llegaría ‘oficialmente’ a España: Antes del encuentro feroz. Un volumen de cuentos que años después Bazterrica ampliaría y revisaría y que -seguro que no os sorprende- acabaría convertido en este libro. Diecinueve cuentos que se mueven en lo fantástico, en lo oscuro, e incluso en el humor… negro. Textos varios y variados que sirven para conocer más y mejor a una escritora feroz.

Cómo matar a un chico en diez citas de Shailee Thompson, ed. Ediciones B

¿Es esta novela un slasher? ¿Es una romántica? ¿Una de misterio? ¿Todo a la vez? Sea como sea va de una mujer que se encuentra acudiendo a un evento de citas rápidas. No es que espere gran cosa de él, desde luego, pero sí que hay algo con lo que no contaba: Que a uno de los asistentes le corten el cuello durante un apagón. O que no fuera el único cadáver. O que las puertas estuvieran cerradas. A partir de ahí, entre sospechas, triángulos amorosos y machetazos, porque no todo en el amor va a ser siempre flechazos.

Las horas secretas de Mick Herron, ed. Salamandra

Pues sí, nuevo libro de Herron. Pero no de los Caballos Lentos. Pero sí en el mismo universo. De hecho, siendo una historia de espionaje sobre una operación clasificada en Berlín en 1994, sus ramificaciones décadas después y la investigación que provoca… casi parece que lo que aquí se nos ofreciera fuera una oportunidad de probar al autor, a su obra, fuera del ciclo de los Caballos Lentos. Ofrecernos algo autocontenido para decidir si nos interesa entrar en el resto. Así que hay que aprovechar.

Misterio en la mansión (3, Montgomery Bonbon) de Alasdair Beckett-King con ilustraciones de Claire Powell, ed. Bambú

Tercera entrega y aquí seguimos, a ver qué nueva aventura le ocurre a la joven Bonnie y su alter ego, el famoso detective Montgomery Bonbon. Esta vez con un diamante, un ladrón jubilado, una mansión llena de sus aprendices y, claro, un misterioso asesinato que investigar.

Nos leemos.


Supongo que si tienes suficiente edad sabes que Dona Beja (O)(BR) -la telenovela original, no esta que nos trae HBO Max– era exactamente eso: Una telenovela. Pero una que partía de un personaje real que había dado lugar a distintas biografías y novelas más o menos fieles a la vida de la persona. El éxito de aquella versión fue llevarlo al ‘high camp’ habitual de las telenovelas… bueno… y también meterle una sexualidad y sensualidad que no era TAN habitual. Pero eso fue entonces (en 1986, aunque a España llegó en 1989) y esto es ahora… y la decisión de qué hacer cuarenta años más tarde es…ahm… una decisión. Porque han decidido ir por lo sórdido. Reconozcamos que la historia original ya era bastante sórdida -como pasa en muchas telenovelas- pero precisamente ese tratamiento melodramático, esos vestidos irreales y todos esos afectos desmedidos lograban que la sordidez quedará en un segundo plano, en algo falso y artificial que servía para el propósito de la trama. (Que era de traca y tenía un final igual de traca) Aquí, por el contrario, se regodean en esa sordidez. Sí, hay ambientes y trajes, pero muchos de ellos quedan como una cosa apagada, o como algo que incluso en lo que debería de brillar no dejan de parecer intentos de vestirse de época y no de habitar un mundo de fantasía. Supongo que para los creadores de la serie esto será un punto a su favor, a mí no me ha gustado nada esta especie de disfrutar de la sordidez de la violencia hacia las mujeres, del recrearse en la tortura que van sintiendo y que cambia la sensualidad y sexualidad. Creo que si me hubiera visto esta primero no se me hubiera ni ocurrido mirar la otra, e incluso hubiera considerado de mal gusto esa recreación irreal de las cosas tremendísimas que suceden. Por suerte  fue en este orden, pero lo único bueno que puedo decir de la serie es que espero que sirva para que la gente se lea alguno de los libros… o se vea la serie original.

Nunca entenderé esta manía de tener un punto de partida aparentemente interesante y lograr que ya desde el piloto de pereza todo. Pero aquí estamos de nuevo con Jugeumeui Kkot (O)(CS) o 블러디 플라워 o Bloody Flower o…,que se supone que sigue a un asesino en serie que asegura que los asesinatos son necesarios para salvar otras vidas porque según él tiene un método de cura casi universal (y algunos pacientes supervivientes para avalarlo), y en esto van y te meten una batalla ética y legar entre dos abogados. De verdad que creo que podrían haber hecho algo -algo más, algo distinto- con el punto de partida. Pero centrarse en poco menos que la batalla ética y legal porque la abogada espera que el asesino salve a su hija, mientras que el fiscal quiere avanzar en su carrera logrando una condena… no sé si habrá mucha gente que pase del primer capítulo a ver si le interesa lo que ocurre, pero entre que no parece que quieran hacer otra cosa que charlar, que el protagonista es detenido casi desde el principio y que todo el rollo de los asesinatos, los experimentos en humanos y la madre que les trajo parece completamente ridículo -incluyendo las amenazas de que si le condenan todo el conocimiento sobre sus métodos se irá con él- como una excusa para debate en clase de ética antes que como un motivo para ver la serie… desde luego yo no voy a ser de los que pase del piloto.

De entre las cosas que no me vi venir de ese interés por el ‘murder mystery tradicional’ estaba que alguien hiciera una versión salaz de Y no quedó ninguno… Que, la verdad, no sé por qué no iba a vérmelo venir. Quiero decir, una de las mejores versiones que hay es la pornográfica. Pero supongo que no esperaba una que fuera… quizá no exactamente pornográfica pero sí llena de desnudos masculinos, y queer, y… bueno, es particular, sin duda. Pero eso es lo que es esta Laid Bare (USA), que comienza con una orgía, una muerte, una reunión de diez personas en una especie ‘retiro nudista’ para la escucha de la lectura del testamento, Diez personas reunidas porque, bueno, resulta que el viejo ‘los que pasen X tiempo aquí se repartirán la herencia’ aún se podía usar un poco. Aunque sea añadiendo ‘y que dejen fuera sus móviles’. Y aunque no parece -siendo ‘parece’ lo que estoy más dispuesto a aceptar- que esa primera muerte sea sospechosa lo siguiente que sucede es, por supuesto, que comienzan las muertes. Es verdad que el presupuesto es tan limitado como el vestuario, y que el tono ligero y la corta duración del capítulo -unos 10 minutos- no ayudan. La verdad es que está lejos de ser recomendable… pero como curiosidad es, sin duda, algo que poder comentar.

He tenido que ver que esta Les Lionnes (O)(FR) no fuese una versión de otras anglos anteriores, porque volvemos a tener a un grupo de mujeres, fundamentalmente con problemas de dinero pero no solo, que deciden dedicarse a los atracos. Una historia que es como Widows excepto en que es peor en todos y cada uno de los apartados posibles, que podría ser razonable porque Widows es una grandísima serie de los años ochenta, y luego fue una magnífica película… pero es que tampoco es que se acerque a She’s Out. Probablemente a la que más se acerque es a Good Girls. Que no es lo mejor que se puede decir de nadie. Aunque supongo que quizá hay un público para estas cosas. Que, obviamente, no soy yo.

El especial de The Muppet Show (USA) es un intento tan obvio de lanzar una serie propia que es una lástima que no sea mejor. Tampoco es que esté mal, claro, pero… más allá de que está pensado muy claramente para el público de entonces pero con las ideas de ahora, que hace que parezca un exceso de números musicales que dejan a Sabrina Carpenter más desaprovechada que en el SNL -que ya tiene mérito- y, a la vez, la que más brilla de los humanos. Porque Seth Rogen está solo un momento -probablemente ocupado entre La Fiesta de las Salchichas y lo de Pamela Anderson… ah, no, que ahora tenemos que fingir que The Studio es una serie interesante y seria… bueno, eso muy liado- y Maya Rudolph hace lo que puede con lo que tiene, que no es mucho. De hecho, todas las imágenes y vistazos a los espectadores logran darme enorme dentera, no sé qué pretendían -voy a suponer que encontrar una manera de meter a más famosos, porque se ve que los Muppets no lo son lo suficientes- pero al aspecto general y la iluminación son un espanto. Parece más una imagen hecha por IA que un patio de butacas y, por supuesto, le quitan majestuosidad al teórico teatro en el que se realiza ‘el evento’ acercándolo más a una función para la asociación de padres. Así que aunque haya cosas interesantes -que las hay- y mucho giño a la serie clásica -porque esto se ha hecho para cuarentones plus, no para nada parecido a un chaval- la verdad es que sirve más como algo sobre lo que van a tener que trabajar bastante si pretenden que esto se convierta en una serie. Que ya veremos. Al menos es mejor que los últimos intentos, aunque eso no sea decir demasiado.

Una buena e inteligente serie animada de PBS, si hace unos meses hablábamos de una para explicar el tiempo (meterológico) a la chavalería, esta vez llegamos con Phoebe & Jay (USA) que sirve para ofrecerles aventurillas cotidianas que explican y promocionan la capacidad de leer y entender no referida tanto a libros o textos como a carteles y etiquetas. Desde explicar las etiquetas de la ropa a los números de las casas o de las habitaciones, pasando por señales sencillas de tráfico, puntaciones o relojes. Una idea interesante con un grupo de chavales y su familia en un edificio de apartamentos que les permite ir buscando distintas cosas que ir enseñándoles. Lo que lo convierte en un ejemplo perfecto de lo que Servicio Público significa.

Cómo estará siendo la semana que me he encontrado con UnFamiliar (O)(AL) un thriller de espías perfectamente genérico que solo se distingue por estar protagonizado por una pareja -de espías- que se enfrenta con problemas cuando su aparente tranquilidad junto con su hija se ve… no sé si decir empañada o trastocada… por una serie de secretos más o menos del pasado que van saliendo durante una operación -más o menos-. Casi podéis ir viendo cómo se abren y cierran las compuertas de flujo del guión. Y con eso y todo el resultado es exactamente el esperable. Una serie aceptable, un caso de carne con patatas, de rancho, de relleno para las tardes. Algo hecho con solidez aunque sin mucho más. Pero a veces eso es todo lo que hace falta. Supongo.

Es curioso cómo lo mismo pero al revés se podría decir de Vanished (USA), aquí se nota el intento de rutina pero no la capacidad de ejecución. Todo es estirado, aburrido y tan repetitivo que parece que hasta las interpretaciones estuvieran desmayadas. Si no lo supiera diría que es una tercera temporada -la de The Flight Attendant, por ejemplo- más que una serie propia u original. Lo siento por ellos pero lo que sea que haya sucedido entre bambalinas es más interesante que esto. Segurísimo.


¡Libros que Salen! Coates, «El asesinato de Cecily Thane», Hye-young y más

¡Que entre la pila!

El mensaje de Ta-Nehisi Coates, ed. Capitán Swing

Coates quería escribir sobre escritura… y acabó haciéndolo sobre política e ideología. La cabra. El monte. En fin, que el análisis del lenguaje, la elección de palabras, la escritura, y cómo esto revela no solo sobre quien lo hace, también sobre el choque entre la realidad y cómo se cuentan las cosas. Esto lo va mezclando con su propia vida, con lo que ve en sus viajes y lo que cuentan las noticias. Así que acaba siendo todo, o parte de ese todo. Además, claro, de una historia sobre el impacto de la verdad, o lo que es para nosotros la verdad.

El asesinato de Cecily Thane de Harriette Ashbrook, ed. Siruela
No es mucho lo que hemos visto de Harriette Ashbrook en España… pero sí que hemos visto cosas. Supongo que La cebolla púrpura es lo más sencillo de recordar. Sea como sea este El asesinato de Cecily Thane nos trae al playboy Spike Tracy, hermano del fiscal del distrito y decidido a ‘ayudarle’ en un asesinato que parece sencillo de resolver. Y es que el -tirando a insufrible- Tracy es todo un atípico investigador. Así que bienvenida sea su recuperación.

El pozo de Pyun Hye-young, ed. Destino
Parece que el interés por lo surcoreano va dando sus frutos, de ahí que acabe llegando ahora a España un libro publicado en 2016, que en 2017 recibió el premio Shirley Jackson en Estados Unidos y que aparece ahora nada menos que en Destino. En él nos encontramos la historia de un hombre que tras un espantoso accidente se encuentra paralizado en la cama, desfigurado, y habiendo perdido a su mujer. Su suegra acude a cuidarle, pero parece dedicar más tiempo al jardín que era la alegría de su hija… solo que su trabajo en él es hacer hoyos. Hoyos cada vez más grandes. Que contempla con impotencia mientras reflexiona sobre su fallido matrimonio.

Despedidas de Julian Barnes, ed. Anagrama
En esta obra decididamente crepuscular Barnes, a sus ochenta años, decide echar la vista atrás y hablar de la evolución de la vida, de sus idas y venidas, usando a una pareja de amigos, su encuentro, sus separaciones, sus regresos, el devenir de la vida, la de Barnes y la de esta pareja, como forma de hablar sobre la evolución y el envejecimiento. Y también hay un perrito.

La penúltima hora de Salman Rushdie, ed. Literatura Random House

Lo nuevo de Rushdie en ficción es un quinteto de historias, razonablemente variadas -algunas son casi revisitaciones, otras tratan más de situaciones que le resultan cercanas- tanto da, parece que lo lógico es mencionar que este libro existe. Por si acaso.

Dickens y Prince de Nick Hornby, ed. Anagrama
Pues Hornby ha decidido escribir sobre los parecidos -más que las diferencias entre Dickens y Prince. Aunque sospecho que no tendrá que ver con la forma en la que trataron a Catherine Hogarth y Sinéad O’Connor. Pero bueno, supongo que aunque sea por ver qué encuentra y saca Hornby de todo esto está bien que estemos informados de la salida de este libro.

Teléfono de Percival Everett, ed. De Conatus
Pues ya tenemos otro libro de Everett, sobre un tipo que parece en una posición de tranquilidad pero al que la enfermedad de su hija sume en una crisis que le lleva a realizar una excursión a Nuevo México. No sé yo el giro estadounidense de las distintas versiones si podrán -o querrán- ejecutarlo aquí pero… bueno. Es una obra que existe.

Junior High de Tillie Walden y Tegan y Sara, ed. Maeva
Posiblemente mucha sea la gente a la que atraiga saber que Tillie Walden está detrás de este cómic, pero en realidad es más una obra para los fanses de Tegan y Sara, el dúo de hermanas y músicas canadienses que cuentan aquí un momento de cambio: de casa, de escuela, de gente… y lo hacen hablando de lo que significa ser gemelas, de la importancia de la música para ellas, de lo que significa en medio de toda esa inestabilidad encontrarse con su ‘queerdad‘… Por suerte Walden tiene tablas de sobra para montar un cómic interesante incluso sin conocerlas. Pero supongo que conociéndolas es mejor.

Nos leemos.


La semana pasada me pilló con la guardia baja que un ‘original’ europeo de Netflix no apareciera, pero ya me he buscado las vueltas para ver el piloto de este Blind Sherlock (O)(PB) que ofrece un giro a lo de siempre. Porque aquí nos encontramos con una persona ciega que entra a trabajar en el departamento de transcripciones de la policía. Con un oído tan desarrollado como el de DareDevil y una cierta tendencia a estar seguro de haber oído según qué. Es de suponer que esto, junto con una trama larga y ya veremos si otras más cortas, irán justificando esa forma distinta de investigar crímenes. Desde luego el punto de partida no es malo, luego ya el desarrollo del piloto -que mezcla flashbacks al triste pasado del protagonista, un exceso de giros y desarrollo sobre la investigación, y el clásico grupichi de compañeros- demuestra no solo que tendrían que haber buscado una manera de sintetizar la historia, también de que no saben muy bien qué hacer con este punto de partida. Aunque no sé si esto es como para que Netflix decida no estrenarla fuera de su país de origen. Supongo que, como con tantas cosas, el streaming está cambiando.

Otra historia de policías más, esta vez Daldal (O)(IN) se centra en una joven agente que tiene claros problemas, no solo porque se imagina haciendo actos de extrema violencia -es policía, eso no debería de ser tan problema- como porque le toca esconder secretos del pasado e investigar un asesinato realizado con, efectivamente, extrema violencia. ¿Será ella la culpable? ¿Será esa figura cercana? ¿Hay alguien de su pasado que la sigue? Blablabla. Os podéis hacer una idea, sospecho. Así que el asunto es cuántas ganas de seguir con una historia que no parece tener más que este personaje protagonista, sus problemas y ocasionales imágenes de variable sordidez. Supongo que, una vez más, servirá para tener de fondo o para rellenar algún hueco, pero tampoco es que crea que vaya a sacarse de ahí mucho más. Porque muy fan hay que ser.

Mi paciencia para con los canales fundamentalistas está en mínimos, así que dejaré marcado que existe una especie de drama cristiano de una divorciada y un cura viudo llamado It’s Not Like That (USA y os animaré a evitarlo en la medida de lo posible, que los Caballos de Troya ya sabemos cómo funcionan.

Paso
A Memory of a Killer (USA) no es que le sobre tiempo, es que le sobra de todo. La idea de un señor viudo con una hija adulta en una relación que él no aprueba que, en secreto, es un asesino a sueldo, pero resulta que además tiene un inicio de Alzheimer, como el que tiene su hermano al que tiene internado, y que a eso se une un tipo que le está siguiendo y problemas con su jefe… Mira que son cosas que contar en un piloto. Pero logra que parezca apelotonado a partes y estirado en otras. No solo porque lo cierto es que no nos podría dar más lo mismo, con la interpretación genérica que Dempsey hace que parece que hubiera preferido estar en su casa en lugar de trabajando -comprensible, pero no es el momento de demostrarlo- y todas las decisiones estúpidas -el asesino tiene una ‘cabaña en el bosque’ en el que pasa de una personalidad a otra, incluyendo cambios de vestuario y coches- acaban convirtiendo la serie en una especie de versión aburridísima de cosas que han funcionado en el pasado y que, sinceramente, ni importan ni interesan.

El enésimo másdelomismo británico llega con Under Salt Marsh (UK), una serie galesa llena de actores ingleses en la que una profesora de primaria se encuentra el cadáver de uno de sus pupilos, aparentemente ahogado por accidente. Pero ya sabemos que a esas cosas no le dedican series. Que detrás venga un tipo que la conoce de un suceso anterior -la misteriosa desaparición de su sobrina- y pronto comencemos con el clásico ‘pueblo lleno de secretos’ -que en este caso es, además, ‘pueblo aislado y autosuficiente’– y que rematamos con un dibujo de una persona con un casco o similar -puede ser un motorista o un astronauta, tanto da- supongo que nos hace anticipar un recorrido ya sabido con menos ‘giros sorpresa’ que ‘elección entre caminos conocidos’. Como el tener a Jonathan Pryce de fondo, que es de suponer -como siempre que hay un actor mucho más famoso que el resto- que o será la persona clave o será directamente el culpable. Lo mismo hasta le han liado para que sea una extraña versión de Lord Summerisle. Pero quizá eso sería demasiada sorpresa para un policíaco que, en estos momentos, parece puro rancho. Para rellenar una tarde tonta, pero no mucho más.

Por algún motivo Vaka (O)(SU) habla de una especie de epidemia de incapacidad para dormir, pero el peligro está en cuando la gente se duerme, o cuando su cuerpo no puede más, o algo así.  Todo esto está tratado como el primer capítulo de una novela antes que como un piloto. Se nos presenta la situación, se establecen al menos tres protagonistas y se nos dice que ‘habrá más’. Pero ni vemos un desarrollo, ni hay más que ese ‘explicación de quiénes son los personajes’. Y como cada vez que esto sucede me pregunto si no hubieran preferido rodar una película. Porque incluso si esto es una miniserie hubiera hecho falta meter algo más para que decidamos seguir viéndola. Que no es el caso, claro.

Supongo que habrá alguien muy ufano en Marvel/ Disney con Wonder Man (USA), no tanto porque hayan sacado todos los capítulos a la vez en lugar de uno a la semana -que es comprensible, así la gente es más difícil que deserte en masa- como porque hayan decidido contar una de esas historias de siempre -un actor con problemas quiere triunfar, encuentra a alguien que parece que podrá, pero hay un secreto o dos, blabla- en el que se explicita que van a copiar cosas de Midnight Cowboy en cuanto a esta relación -porque para todo el resto de cosas de la película no hay narices-, y en el que está claro que, efectivamente, Ben Kingsley va a tener que llevar el peso de la historia a hombros igual que en la película estaban Dustin Hoffman y El Otro. Total, que hay intentos de humor e intentos de meta, y es posible que alguien crea que está diciendo algo de Hollywood pero, la verdad, solo está demostrando lo perdidos que están en Disney, que hasta para contar una historia que hemos visto mil veces necesitan una franquicia.


¡Libros que Salen! Wiswell, «Dulce amor, dulce muerte», Jennings y más

¡Que entre la pila!

Alguien en quien anidar de John Wiswell, ed. Alianza
Mucho han tardado en traer esta novela que ha ganado un poco todo (el Hugo, el Nébula, el Locus), la historia de una cambiaformas que tras un combate se convierte en una masa con poca forma pero que conoce a una humana y a partir de ahí puede que haya que tomar una decisión complicada porque, ¿merece la pena devorarla? Eso más cazadores de monstruos, buscas de criaturas, maldiciones y alguna cosa más para que no sea solo discurrir sobre la posibilidad de poner huevos que eclosionen devorando la persona que está a su alrededor. Porque en el amor y en los monstruos no siempre son mariposas lo que se siente por dentro.

Riesgo moral de Kate Jennings, ed. Muñeca Infinita

Una mujer que tiene que dejar el periodismo para pasar a la comunicación corporativa bancaria porque su marido, enfermo, requiere unos cuidados que la obligarán a moverse entre una vida triste que afronta con entereza y humor y un sistema económico inhumano que se convierte también en parte de su cotidianidad.

Dulce amor, dulce muerte de Bernard Taylor, ed. Pánico Books

Bernard Taylor es un autor al que hace tiempo que no teníamos por España, primero en los ’70s y luego en los ’80s, en los ’90s… normalmente tras la adaptación de uno de sus libros. Algo que, por suerte, no ha hecho falta en esta ocasión. Esta vez tenemos la historia de un profesor de inglés que ‘siente’ que algo no va bien con su hermano gemelo. Así comienza una historia gótica en una casa de campo, con una presencia ominosa. La verdad es que tras esta segunda espero que la editorial vaya más allá de las novelas setenteras de señores, pero al menos está siendo una selección interesante.

El banquete de Muriel Spark, ed. Blackie Books
Doce años hace de que Alfaguara publicara en España por última vez este libro, Symposium en la edición original. Una mezcla de comedia y asesinato, aunque Platón esté de fondo, pero una historia en la que el suspense se mueve desde el conocimiento. Porque lo que sepan y no sepan personajes y lector es parte también de la forma en la que tejerá la historia.

Lázaro resucitado de Richard Price, ed. Literatura Random House

Una explosión, un edificio desaparecido y un hombre que sobrevive a esto. Ese es el punto de partida de la nueva historia -a partir de distintos personajes cuyas vidas se entremezclan- que nos ofrece distintas piezas menos de un puzzle que de una pintura. Una en la que texto y contexto van más allá de reflejar una comunidad y sus habitantes.

La traición de mi lengua de Camila Sosa Villada, ed. Tusquets

A medio camino entre un libro de memorias y una exploración de los afectos sexuales, este nuevo libro de Camila Sosa Villada continúa con su exploración de los recuerdos, las emociones y la formación de aquello que nos acaba configurando.

La tortuga y la liebre de Elizabeth Jenkins, ed. Alba
De Elizabeth Jenkins ya hemos leído Harriet o ese Seis mujeres criminales. Aquí estamos en un punto más cercano a la primera. Con un entorno opresivo y una mujer en el centro -sacrificada, y sumisa- que ve cómo ni su mujer ni su hijo la respetan y, más aún, que una vecina igual de dominante no duda en maniobrar sobre ella. Porque en esto, que podría haber sido una comedia de época, es un drama casi terrorífico. Pero, eso sí, contada con enorme lentitud.

Un caso de matricidio de Graeme Macrae Burnet, ed. Impedimenta
Aquí llega la cuarta novela de Graeme Macrae Burnet publicada en Impedimenta, la tercera de la ‘trilogía‘ del inspector Gorski. Como de costumbre una novela negra que tira por el lado psicológico, una bra de personajes. En este caso con una serie de sucesos: una anciana que asegura que su hijo quiere matarla, un empresario muerto de forma sospechosa, algunos otros extraños sucesos… que van convenciendo a Gorski de que algo sucede en su aparentemente aburrida ciudad alsaciana.

La atadura de muerte y otros cuentos de Katharine Tynan, ed. La Biblioteca de Carfax
El primer libro de Carfax del año es su clásico recopilatorio de relatos sobrenaturales de una autora clásica, en este caso la irlandesa Katharine Tynan que escribió desde muy joven y ocupó desde finales del S XIX al primer tercio del S XX un puesto en el auge literario irlandés de la época gracias a su prolífica producción que transitaría por varios géneros. Aunque aquí, por supuesto, se centran en esos relatos sobrenaturales a los que nos tienen acostumbrados.

Sultanes de África de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Pues aquí seguimos, con más Sailor y más Lula, seguimos en esas novelas cortas que Anagrama sacó en un tomo recopilatorio y que ahora se nos presentan sueltas. Lo hacemos con una mayor presencia del hijo adolescente de los dos protagonistas, igual de marcado por una vida proclive a meterse en líos que ellos, en este caso con la mafia de Nueva Orleans por medio.

El gato de los Baskerville de Vicki Delany, ed. Alma
Un café con leche agria de Cleo Coyle, ed. Alma

Pues bueno, parece que Alma regresa con los Cozy Mystery, aunque sea de manera discreta y con continuaciones de series en curso. Que también está bien que no se limiten a sacar novedades, también a continuarlas.

Los secretos de Oxford de Dorothy L. Sayers, ed. Penguin Clásicos

Junto con Estudio en Escarlata de Sir Arthur Conan Doyle, El largo adiós de Raymond Chandler y Los crímenes de la Rue Morgue de Edgar Allan Poe, la nueva ‘pseudocolección‘ de bolsillo con clásicos del género es una oportunidad. Sobre todo porque la de Sayers es bien conocida pero menos editada que las otras. Y aunque posiblemente la lectura de esta mejore conociendo de antes a los personajes, no es menos cierto que esta puede ser la ‘obra maestra’ de la autora. Así que, bueno… es una ocasión a aprovechar. Supongo.

Croaky de Matty Long, ed. Hidra

 

Matty Long ha llegado a España a por todas, parece. Este mes comienza con los textos+cómics infantiles de Croaky, una rana aventurera siempre dispuesta a investigar y a meterse en líos… con mucho humor. Y lo hace en nada menos que tres aventuras diferentes: En busca de pie grande, A la caza de la baya legendaria y Las cavernas del gemosaurio. Habrá que ver si no es mucho a la vez, pero no se puede decir que haya decidido pasar desapercibido.

Nos leemos.


Voy a asumir que Ryan Murphy vio The Substance y pensó ‘Eso lo puedo hacer yo’, pero después pensó que lo que le estaba funcionando en Netflix eran las cosas de investigadores, y entonces decidió montar un revoltijo de las cosas que le gustan y estiraaaaaaarlo. Destrozando de esa manera dos de sus bazas principales habituales: el que pasen cosas inesperables y el que no dejen de ocurrir en rápida sucesión. De modo que cuando uno ve The Beauty (USA) no deja de tener cierta sensación de que debería de haber sido una película. De The Asylum. En realidad lo más destacable del piloto acaban siendo las pintas del personaje que asumo interpreta Ashton Kutcher pero se parece más a Paco Amoroso buscando un Latin Chaddy. Que lo mismo es para que no nos acordemos de la carta en defensa de Masterson pero que es lo más cercano a ese despiporre que solían tener las producciones de Murphy y que desde su mega-acuerdo con Netflix ni están ni se le esperan. Una lástima.

No esperaba yo nada de Eondeo Keobeo Misseu Hong (O)(CS), o 언더커버 미쓰홍 o Undercover Miss Hong o La infiltrada Srta. Hong o…, y ha resultado ser una sorpresa más que agradable. Y es que tiene muchos de los problemas habituales de las series surcoreanas como una duración extensa del piloto, una mezcla de estilos que no sepas si estás ante una comedia en la que muere gente o un drama en el que hay humoradas, o el que se pasen todo el piloto para presentarte lo que es la premisa, en lugar de poder verla desarrollarse. Por suerte la mezcla de estilos logra solventarla con cierta gracia, y tanto la duración como la puesta en marcha del piloto se justifican porque poco menos que nos cuentan una película para justificar acabar como acaban. En una mezcla de una Betty la Fea inversa y de Younger, pero en ambos casos no por amor -que también hay una parte romántica, claro que sí- sino por una investigación criminal. ¡Tenemos de todo! Y es que tenemos a una mujer razonablemente joven -treintaitantos- y capaz que logra un puesto en lo que, por resumir, diré que es Hacienda, la unidad anti-fraude. Es una persona dura, pero muy capaz. Y está a punto de echar manos a una empresa que ha estado haciendo todo tipo de trapisondadas. El problema es que la empresa logra darle la vuelta a la situación. Así que ella tiene la necesidad, tanto como la determinación, de acabar con ellos en solo unos meses. Lo que le lleva a tomar una decisión: Hacerse pasar por una veinteañera. Una jovencita recién llegada a la empresa. Así que tiene que cambiar su aspecto, meterse entre ellos e intentar recuperar esos datos. pero, claro, las cosas nunca son tan fáciles. Como veis, la duración insufrible del piloto -¡hora y cuarto!- se justifica en que es casi una película. También explica, con tantas idas y venas, lo que nos muestra. Así que seguiré viéndola, confío que no se dediquen a estirar a partir de aquí. Y que encuentre el amor en Ecomoda.

La parte buena de The Fall and Rise of Reggie Dinkins (USA) es que por lo menos aquí saben para qué sirve y para qué no Tracy Morgan. Bueno, y que han convencido a Daniel Radcliffe de actuar aquí. Lo malo es… resumiendo… todo lo demás. Ni la historia tiene mucho interés, ni parece que haya demasiado recorrido, ni logramos algo que no sea estereotipado, ni muchas de las ideas o secundarios tienen realmente gracia alguna. Es una lástima que teniendo a su disposición a gente que puede llegar a ser divertida hayan decidido… lo que sea que es esta serie. Que sí, es más de lo que puede decir Crutch. Pero… ¿es ese el nivel con el que queremos medirlo?

Yo sé que las producciones canadienses y que todo lo que queráis, pero esta Finding Her Edge (CA) toma una serie de decisiones discutibles -como tener en el reparto a un padre de las tres protagonistas que casi podría ser un compañero de clase de las dos mayores- y no parece haber aprendido gran cosa de las mil producciones que ya conocemos. Es imposible encontrar sentido al negocio incluso aunque te digan que se están tomando malas decisiones empresariales. Y entiendo que lo más importante es la parte romántica, pero tampoco parece que haya mucha química entre… básicamente nadie. Que pensara que uno de los intereses románticos de ‘la protagonista’ no tenía ni interés por las mujeres sospecho que tampoco ayuda. En fin, que yo sé que los canadienses son especiales con sus cosas pero, no sé, que le pongan un poco de ganas o algo.

No tengo nada claro qué pretendían con este Free Bert (USA), quizá la idea es demostrar que aún se pueden hacer cosas peores que The Machine. Aunque es difícil saber cuál es peor. Es decir aquella es una película insufrible y para la que hay que estar muy dentro del personaje del cómico, pero al menos tiene la duración de una película. Esta es igual de insufrible pero el capítulo es más corto, aunque en teoría hay más capítulos -si bien a partir del dos yo no apostaría porque no estuvieran en blanco dado que no creo que haya mucha gente a la que le puedan quedar ganas de más- pero el nivel de comedia que da pena y drama que solo produce indiferencia es suficiente como para que podamos considerar si esto es o no peor que la película. En cualquier caso lo importante es, sea de lo que sea de lo que hablamos, permanecer lo más lejos posible. No digáis que no lo advertí.

Creo que lo que más he repetido viendo el piloto de A Knight of the Seven Kingdoms (USA) es ¿Por qué? ¿Por qué esa escena del caganer? ¿Por qué esa manía de estirar la falta de trama, ideas, personajes? ¿Por qué parece que todas las mujeres son prostitutas? ¿Por qué Caillou está tan mal actuado, tan mal caracterizado y tan mal todo? Pero, también, un quien. ¿Quién podría querer más de esto que, en el mejor de los casos, es una serie que debería de haber sido un resumen de la wikipedia? En fin, supongo que hay cosas para las que jamás encontré respuesta. Por lo demás, si queréis chistes de caca y golpetazos en la cabeza supongo que esta serie que querría ser Destino de caballero para adolescentes edgy pero que es lo más que se puede conseguir fuera de lo que sea que Tim Allen esté haciendo.


Rutinaria y poco más, esta Saikai: Silent Truth (O)(JP), o 再会: Silent Truth o Reencuentro: Una verdad silenciada o…, es adaptación de un libro y quizá como libro funcionara mejor. Esta historia de un policía investigando un caso en el presente que tiene ramificaciones en el pasado, con su grupo de cuando eran niños y algo que pasó y que incluye una pistola escondida entonces y que ahora reaparece como parte de un asesinato… pues es que es lo que es y no tiene mucho más. Para tenerla de fondo supongo que valdrá, pero no le veo yo muchas más posibilidades.

Una semana más que a Netflix no le da la gana de sacar un piloto para sus lanzamientos, parece que este año ya sabemos por dónde van a ir los tiros.

Siguiendo con lo cual Steal (UK) es un ‘thriller‘ agradable, no tanto mostrando el robo -que es lo que centra el piloto- como los efectos en (un grupo de) gente más o menos implicada en el mismo (o más o menos directamente, vaya). Sobre todo una de las trabajadoras del sito robado que muy claramente está implicada en el asunto. Pues bueno. Cosas peores se han puesto para hacer la plancha. Aunque es sorprendente que el atraco acabe siendo más un trámite que el centro de la acción. Pero bueno, británicos. Están acostumbrados a producir estas cosas en serie, supongo.