¡Libros que Salen! Offutt, «Una casa en Sicilia», Ahlborn y más

¡Que entre la pila!

El sheriff reticente de Chris Offutt, ed. Sajalín

Una nueva entrega de los… ¿misterio? ¿aventuras? ¿sucesos? de Mich Hardin, el personaje de Offutt que ha acabado ejerciendo de sheriff -de manera temporal- en su Kentucky natal. A partir de ahí un asesinato, recuerdos del pasado, secretos, más muertes y varias luchas, por la supervivencia del cuerpo y del espíritu. Así que sí, de nuevo estamos ante una novela criminal de Offutt.

Una casa en Sicilia de Luisa Adorno, ed. Gatopardo

Una historia con su poso autobiográfico en el que una mujer cuenta cómo fue viajar de la toscana al sur, a conocer a sus suegros, cómo fue esa Italia después de la segunda guerra mundial, cómo esas ansias de cambio tras la muerte de Mussolini se enfrentaban a una burocracia y unas instituciones plomizas mientras, fuera, la luz, la comida y la gente parecían otros. Así que sí, hay una parte autobiográfica y casi nostálgica, pero es en una mirada perspicaz, con humor y muy italiana.

Semilla de Ania Ahlborn, ed. Obscura

Podría ser -o parecer- una de esas historias que buscan darle un giro a los cuentos clásicos… pero es más siniestro. De lo que nos hablan aquí es de infantes, sí… pero de sus miedos. De ese temor a ‘lo que acecha bajo la cama’ o ‘en el armario’, tan graves como para que el protagonista huyera de su casa para esquivarlos. Tan temibles como para que ahora que tiene una hija… le haya vuelto a encontrar.

¡Esas palmas, coño! de Miguel Costas y Renato Landeira, ed. Roca Editorial
Miguel Costas lleva en la música una vida, desde los ochenta, aunque de todos ellos (y son unos cuantos) los más conocidos probablemente sean Siniestro Total y Aerolíneas Federales. De esos grupos, del mundillo musical español y de su propia historia es de donde sale esta biografía.

Bastante seguro de Lee Child, ed. Blatt & RiosNormalmente el nombre de Child va ligado al de su creación más conocida: Jack Reacher. Pero, en esta ocasión, no aparece por esta colección de relatos, relatos criminales y policiales que nos muestran cómo sabe moverse el autor más allá del personaje.

La increíble silla de mi abuela de Frances Browne, ed. Interzona

Todo un clásico este que tenemos ante nosotros, sobre una niña que se recuesta en una silla y escucha historias maravillosas de seres extraños, mágicos, con aventuras y peripecias. De una de esas autoras del S XIX que tanto marcaría a generaciones posteriores y que ahora podemos recuperar.

El enigma final de Marlow de Robert Thorogoood, ed. Catedral

No sé yo si tan final, teniendo en cuenta que en inglés se llama The Mysterious Affair Of Judith Potts, lo que significa, en realidad, que va a resolverse esa trama lateral de los libros sobre el pasado de Judith. Pero, bueno, como siempre: Asesinatos, misterios y un grupo de amigas en un pequeño pueblecito.

Clásicos sin filtros de Mary Beard, ed. Crítica

Un nuevo libro de Mary Beard sale por aquí, otro que metemos. Esta vez le toca desdramatizar la cultura grecolatina, nada de santuarios ni de ilustración de una élite, nada de estatuas venerables, sino una mezcla de conocimientos, medias certezas y posibilidades que en su debido contexto dieron para mucho -pero mucho-.

Knight club 1 de Arthur de Pins, ed. Nuevo Nueve

Es notable la fidelidad que existe entre de Pins y Nuevo Nueve -de los tiempos en que su editor era el responsable de Dibbuks– incluso cuando, como es el caso, lo que trae es un pequeño cambio de estilo, de tema y de modo. Porque este es el primero de dos volúmenes sobre un grupo de héroes…. bueno, más bien de guerreros peculiares y diferentes, surgidos de todas partes del mundo y decididos, por extraño que parezca, a defender una aldea… ¡quizá incluso de sus propias peleas! Así que aquí le tenemos, con -eso sí- su particular sentido del humor.

Romeo y Julieta de William Shakespeare en adaptación de Pasqual Alapont con ilustraciones de Fernando Vicente, ed. Andana

Hay ediciones que buscan ofrecer un algo más a obras más que conocidas, eses es el caso de esta pequeña versión de Romeo y Julieta se le han añadido ilustraciones de Fernando Vicente y ha sido ‘novelizado’ por parte de Alapont. Una aproximación diferente a un texto clásico que busca nuevas formas de llegar al público actual.

Pelusa, una bruja muy muy pequeñita de Sibylline y Julie Gore, ed. Bruño

Un nuevo título, con pinta de ser el primero de varios, sobre una bruja tan pequeña como encantadora que vive en un boque diminuto. ¡Pero que siempre está dispuesta a echar una mano a quien se lo pida! Una historia para peques apoyada por las graciosas ilustraciones de Julie Gore.

Nos leemos.


Hay semanas en las que pasan cosas raras. Por ejemplo, que un viernes de la nada suelten una serie completa tras dos años sin saber nada de ella. Eso es lo que ha pasado con este Among Us (USA) que no deja de ser una serie de 10 capítulos que duran alrededor de 12 minutos, es decir, poco más de dos horas. Es cierto que el piloto se ve con las dudas de qué están haciendo aquí o cómo quieren hacerlo. Pero al final queda claro que es una única trama que mezcla las que podrían haber sido historias de La Cosa o Alien con las series animadas interneteras de los ’00s. Bueno, al menos con las de humor más o menos cínico y bastante gore. La forma de distinguir a los personajes está hecha con suficiente capacidad y rapidez, y aunque acaba como tantas veces rematando en el final… han sido poco más de diez minutos, así que no se les puede culpar. Sí, quizá, de no haberlo sacado directamente como película. Porque una trama única en dos horas lo hubiera permitido. Supongo que si se hubiera emitido con cierta normalidad -presupondré que con un par de ellos de lanzamiento y el resto uno a la semana- quizá hubiera dejado pensando en qué podría suceder a continuación, más aún con ese fondo de ‘slasher’ misterioso que se gasta. Pero bueno, que quizá hubiera tenido más sentido lanzarlo como película. O no. A saber. Lo importante, supongo, es que ya está aquí.

En 2006 se estrenó la película Bon Cop, Bad Cop (CA) , sobre dos detectives canadienses -uno francófono y el otro anglófono- que debían investigar un asesinato de frontera. (De frontera interna, pero de frontera interna. Aunque mejor no dar ideas o nos acabamos encontrando con una versión española entre un vizcaíno y un burgalés) La cosa fue bien y en 2017 sacaron una segunda parte. Y, con la misma tranquilidad, llegaron ahora a la serie. Con un cambio de reparto y el fondo de una nueva investigación. Aunque a estas alturas los actores estén mayores -bastante- pero la mezcla de acción y humor, desde el lado de las broncas y la destrucción de… lo que les pille por medio, la verdad… La historia nos presenta a cada uno de los polis en su contexto propio, que -debo decir- es la parte más floja con exactamente el humor que os podéis imaginar, y el caso que les va a unir. Y no hay mucho más pero, supongo, sirve para que los que lo conozcan puedan pasar a lo que viene y los que no… bueno… tengan una idea clara… quizá demasiado clara… de lo que se van a encontrar.

Mi recomendación con Cape Fear (USA) es sencilla: Buscad el libro de John D. Macdonald, que es mejor. Es mejor que cualquiera de sus versiones, cada una peor que la anterior, y también es exactamente igual de Película de Lifetime que todas ellas. Pero si en aquella, de 1957, ya teníamos todo lo que es ideológicamente discutible -la criminalización de la reinserción, la idea de que la justicia solo ayuda a los encarcelados (?), y de que las penas son cortas y muy débiles con los culpables…- en las posteriores las cosas han ido empeorando. La primera película, la de 1962, recortaba los años de prisión 14 a 8, hacía que el protagonista le hubiera pillad como testigo y no como policía, metía el ‘proceso para inhabilitar’ al abogado por los intentos de quitarse de en medio al agresor y, en un movimiento propio de la época… cambiaba (un poco) el final. Frente a la muerte sin sentido del antagonista que ofrece la novela y que es más fruto de la bronca y la casualidad -el protagonista en el libro es bastante inútil, pero más real- que algún tipo de venganza…. aquí el castigo ejemplarizante es ‘que vuelva a la cárcel por siempre’.  La del ’91 es incluso peor. El protagonista ahora no solo era un abogado, era SU abogado, aquí ya no hay una detención o una interrupción, aquí es que decidió esconder una pieza clave en el juicio. ¿Cuál? Pues que la muchacha a la que violó ‘era promiscua’. Cada nuevo giro peor que el anterior. Y entonces llegamos a esta serie… y es aún peor. No solo es peor ideológicamente, que también. Además es peor en cuanto a la necesidad que tiene de ser ‘extrema’ -es decir, esa idea de adultez de los adolescentes según la cual hay que mostrar cosas sórdidas y violentas para demostrarla- y a la necesidad de estirar una historia que estaba bien con la duración que tenía. Por si fuera poco, la pendiente se ha ido resbalando en más campos: En la novela y la primera película el delincuente es un estadounidense más, en la de los noventa es claramente un italo-americano, aquí directamente es un migrante. Cada nueva decisión peor que la anterior. Igual que lo es que aquí haya un asesinato por medio, una confesión de culpabilidad en un entorno que ni en Lifetime hubieran aceptado, una serie de movimientos y repercusiones legales completamente incoherentes con nada que no sea un ‘pánico-moral’, todos los personajes parecen a estas alturas la caricatura de su caricatura, en parte porque los creadores parecen desconocer más allá de la última versión, como si fuera un eco cada vez más lejano o una fotocopia cada vez más borrosa… y en parte porque están interpretados con la absoluta desgana que uno ha aprendido a asumir en una serie de Apple. Solo falta Nicole Kidman. Aunque la decisión de que los protagonistas sean una pareja de abogados… y que le representaran, de nuevo… No es solo que haya muchísimas series mejor que esta, que las hay, a patadas, es que todo lo que cambia y adapta solo nos muestra una cosa: Lo mucho peor que consideran el momento actual los que toman las decisiones: peor que en el post-reaganismo de Bush Padre, peor que los años de Kennedy -sin duda- y, claro, peor que con Eisenhower. Ahora estamos en los años de TRUMP!, en su segundo mandato, así que es normal que la violación no sea siquiera el delito principal.

Creo que Chamgyoyuk (O)(CS), o 참교육 o Teach You a Lesson o Así aprenderás o…, es algún tipo de fantasía de poder mezclado con una obra de venganza. Empezamos con un instituto en el que el acoso se gestiona como siempre: los profesores no hacen nada, los que intentan hacer algo son dados de lado, lo único que logran ofrecer es trasladar a las víctimas, en ocasiones no ya de clase… de colegio, y todo eso mientras el equipo directivo dice que todo está bien y que ellos no sabían nada. La rutina de costumbre. Solo que aquí aparece un adulto, teóricamente un profesor, que se lía a golpes con los abusones. La cosa irá escalando a lo largo del capítulo y terminará con lo que se supone que es una ‘lección aprendida’. Obviamente es una historia que casi entraría en lo fantástico. Y que parece realizada más por el gusto de escribirla que pensando en que sea posible o lógico. Pero supongo que si lo que os apetece es ver que ahostian a abusones… pues supongo que esto es lo que tienes.

De entre las cosas que no esperaba era que en el enésimo romance de oficina, sección doctores -como deja claro el nombre- Dakteo Seomboi (O)(CS), o 닥터 섬보이 o Doctor on the Edge o El médico del fin del mundo… fuera a encontrarme con imágenes de esas de Generación Automática. Así que el resto de comentario se lo pueden genera automáticamente que yo no tengo intención alguna de darles publicidad de ningún tipo.

Lo primero que vemos en The Fortune (UK) es a una misteriosa persona con guantes negros pegándole un tiro a alguien. Que, claro, debería de haber sido un cuchillazo para seguir con los tópicos. Porque todo lo que hay aquí es una cadena de topicazos tales que lo siguiente que vemos -un desayuno familiar- podría haber salido de una película de Lifetime. De hecho lo que viene detrás, un restaurante a tope de gente a cuya dueña le dicen que ha heredado toda LA FORTUNA de un hombre que se supone que no conoce (así que o será su padre o le habrá matado, las reglas de Lifetime, no las mías), se supone porque lo siguiente que hace es buscar una imagen y descubrir que aparece en una foto junto a ella. Así que decide hacer lo lógico: Rechazar la fortuna. Por supuesto nadie la cree. Tampoco entienden que decida investigar qué conexión tenia o qué sucedió en su pasado. En fin. Que para echarse unas risas una tarde gritándole al televisor para que dejen de hacer el idiota y sacar giros inesperados… En serio, lo siguiente que hace es irse a ver a su madre con Alzheimer a ver si ella le cuenta algo. Lo que sucedió a continuación desde luego no os va a sorprender. Que tengan a un tipo conduciendo un tractor y mirándola mal quizá sí, es decir… deberían de ser más discretos. Pero, claro, hablamos de una serie en la que la protagonista tiene un número registrado como MARIDO. En fin, que poco les pasa.

Pues ya estamos otra vez con una de Organización Criminal, que se ve que no teníamos suficientes. En este caso Morfeusz (O)(PO), con un drama familiar que no parece ir a ninguna parte y toda la lógica de estar lanzando dados. En fin.

Imagino que este piloto de Night Shift for Cuties (O)(IN) busca ponernos en situación. Una empleada nueva y una con un tiempo ya en una tienda especializada en… productos surcoreanos o algo así… tienen distintos problemas en la vida -una familia con problemas de dinero en un caso, una familia empeñada en casarla en la otra… y la incapacidad de ver que el repartidor de agua está interesado… en el otro- y algo en común: Su amor por el K-Pop y, sobre todo, por un grupo. El final del capítulo deja claro que van a tener una oportunidad de verlo así que las opciones son o que se peguen entre ellas o que colaboren. Ninguna de las dos me parece una opción especialmente interesante, la verdad. Pero yo qué sé, esta cosa de costumbrismo y fan… me temo que no es lo mío.

De entre los muchos problemas que tiene Not Suitable for Work (USA) quizá el principal es lo claro que se trata de una serie ‘de oídas’. Es una serie antigua -MUY antigua, a ratos está claro que le gustaría ser Friends, y eso significa más de 30 años- pero finge que no poniendo la idea de una señora de los ochenta de lo que hablan, dicen, sienten y son los jóvenes hoy día. Y está tan empeñada en ‘agradar’ que toma varias decisiones más allá de lo ridículo como dejar en el aire varias posibilidades amorosas o justificar cameos a futuros. Es como si hubieran querido condensar distintas temporadas de una sola vez para llegar a donde ellos quieren. Y, claro, no funciona. Podría ser peor, sí, pero dado que es una comedia también podrían haberse acordado de que debería de tener gracia en algún punto.

Si en algún momento de la semana aparece una serie que deteste más que Tip Toe (UK) probablemente mi presión explote. El discurso gay-de-ciudadanos de RTD es infumable, pero peor aún es la interpretación de Alan Cuming. Una de las peores de un actor protagonista que he visto en los últimos años. El resto del reparto está a por uvas y que parezca una fusilada de American Beauty a la que han puesto los tics de RTD para hablar de Lo Queer claramente no ayuda nada. Hay poquísimo que podría decir a su favor pero, sobre todo, no hay motivos alguno para que lo busque o lo haga.

Hace como cuatro años se publicó en España, en GatoPardo, el libro Trío de Johanna Hedman, una historia que ahora vemos convertida -adaptada, en realidad- en la serie Trion (O)(SU). Con una joven que viene de una familia de posibles, un estudiante universitario con ganas de artistear y un tercer joven que acaba de llegar y es incluido con los anteriores para dar lugar a, efectivamente, un trío. Y si entre dos hay posibilidades de fricción -sí, también- pues imagina un trío. Lo que pasa es que al final es lo de siempre porque por algún motivo la ficción con ganas de ser generalista siempre tiene que hablar para mal de estas cosas y unirlo a jóvenes idealistas y blablabla, a ser posible de posibles. En fin. Más de lo mismo. Algún día se animarán a otra cosa, espero.

Pequeña y agradable, supongo que eso es lo que se puede decir de la australiana Two Years Later (AU) que nos presenta una extraña relación entre dos ‘jóvenes y guapos’ acostumbrados a ¿ligar? cuando se encuentran en el autobús que pierden el contacto durante el confinamiento del COVID y, dos años más tarde -por si alguien no había pillado el título- se reencuentran. Por supuesto nos van dejando ver cómo más allá de lo que muestran y se cuentan hay una realidad algo más complicada en ambas partes -que en el primer capítulo parece ir en una dirección concreta en ambos casos, pero a saber- y que, supongo, iremos viendo cómo se desarrolla en ambos lados. La verdad es que no tengo muy claro qué es lo que pretenden. Supongo que una comedia romántica ligera. O algo así, agradable y no muy pensado.

No tengo muy claro -y añadiré: No lo tengo claro yo, me da la sensación de que la serie sí lo sabe pero no quiere mostrar sus cartas- que se supone que es The Pyramid Scheme (O)(IN). Sí, claro, en el piloto vemos a un tipo que está en una mala situación -y, con todo, claramente empeorable- que decide sumarse a un timo piramidal por la mezcla habitual de motivos: el atractivo de un enriquecimientos rápido y fácil, y una situación estructural en apariencia inasumible. El asunto es que esto, que se nos presenta en varias ocasiones con ropas de comedia, deja ver por detrás también en distintos momentos tanto lo que tiene de Organización Criminal como lo que hay de drama detrás. ¿Cómo de oscura puede ser una comedia negra? ¿En qué momento deja de ser comedia para ser… otra cosa? me da la sensación de que quien quiera seguir con esta -no es mi caso- se lo va a encontrar de frente. Porque está claro que las manipulaciones a los que están cerca -a la familia, pero no solo- se presenta como un virus que se propaga -dentro de la ‘pirámide’ pero también con la gente a la que se manipula para sacar el dinero- y como parte de una maquinaria más grande que hace a solo unos pocos más ricos mientras al resto de la cadena acaba haciéndoles más miserables y rompiendo sus relaciones. Mientras llegan a ambos, lo que tenemos aquí es una comedieta que busca una cierta cercanía y algo de ‘empatía’, como si buscara una manera de que los espectadores sufrieran el mismo viaje. Me pregunto si también expondrán la corrupción necesaria no solo para que algo así funcione, también para que no se pare a esas empresas. Pero, como decía antes, no tanto como para seguir viéndola.

Una vez más un piloto que deja las piezas puestas para lo que quiere contar… aunque al menos en el caso de Qiao Chu (O)(CH), o 翘楚 o Ashes to Crown o De las cenizas a la corona o…, la forma de hacerlo es con lo que podría haber sido algún tipo de película previa. Porque en este piloto asistimos al casamiento, subida y tragedia de una mujer, que ve cómo su enlace con un tipo aparentemente medio idiota acaba significando para su padre -un general-, para su… ¿guardaespaldas?…, y para toda su estirpe una condena al llegar al mayor puesto de poder posible. Solo que, a veces, las cosas no son como parecen y el destino le da, de forma literal, otra oportunidad. El cómo la maneje y hasta qué punto repita los mismos errores parece que será el argumento de una serie que claramente intenta mezclar la parte De Época y la parte De Batallas / Intrigas Cortesanas más el Romanceo para contar una historia variada, bien armada y con dinero detrás para las recreaciones. La decisión de este piloto sigue siendo, sin duda, peculiar -más aún teniendo en cuenta la de veces que hemos visto despachar el truco tras el primer tercio del mismo, pero quién sabe. Quizá esta vez sirva para algo. Le daré algún capítulo más.

Lo que les gusta a los británicos una recreación dramática de un true-crime, de verdad. En el caso de The Witness (UK) la excusa es que el hijo de 2 años de la víctima lo vio todo. Así que su familia le quiere proteger de todos: El culpable, la policía, la prensa… Ah, sí, es que la muerta era una mujer blanca y rubia, así que la prensa la sacaba todo el rato. El resto es el habitual blablaba de estas cosas de ‘tenemos un sospechoso’, ‘los medios nos acosan’, ‘nuestra vida nunca será la misma’, etc. En un momento dado se van a España, durante una década y pico, lo que permite la parte más entretenida: Escuchar a gente hablando catalán. Pero bueno, también terminan con un ‘necesitamos la cooperación o el asesino volverá a matar’. A ver, que llevas como doce años desde ese asesinato: No te flipes. En fin, ingleses y sus cosas.


¡Libros que Salen! Mutafchieva, «Hablar con los muertos», Panter-Downes y más

¡Que entre la pila!

El caso Cem de Vera Mutafchieva, ed. Automática

Una de las obras más importantes de la autora búlgara, esta obra sobre el año 1481 y los juegos de poder entre Roma, Venecia y el Imperio Otomano, con la muerte del sultán Mehmed como punto de partida en una acción que se fija en las luchas de poder y, sobre todo, en el segundo hermano, Cem, que acabaría siendo un peón de distintas facciones y potencias europeas. Así que no es solo una novela histórica, también es una obra de intrigas cortesanas y geopolítica general.

Hablar con los muertos de Lola Ancira, ed. Pánico Books

Cambio de tercio en Pánico Books, menos mal. Esta vez no toca un clásico sesentero anglosajón. En su lugar tenemos a una narradora razonablemente jóven y mexicana que nos ofrece dies cuentos variados y perturbadores en la que la crueldad atraviesa lo cotidiano.

Un hermoso día de Mollie Panter-Downes, ed. Gatopardo

La calma tras la tormenta es un tema menos utilizado que la tormenta en sí, pero aquí tenemos esta obra en la que una mujer se encuentra en un pueblecito del sur de Inglaterra, con la Segunda Guerra Mundial ganada pero ante la encrucijada de tener que recoger los pedazos y adaptarse a los cambios: No solo las reconstrucciones físicas, también la gente que ha abandonado el pueblo, los cambios de estatus que eso conlleva y las casas que parecen desmoronarse. Además de las relaciones humanas que han cambiado. La protagonista valorará todo esto durante un día de verano en el que tendrá que encontrar esperanza para el futuro, el suyo, el de su matrimonio, el de su familia y el de su país.

Los trabajos del detective Ring de Wenceslao Fernández Flores, ed. Siruela

Por algún motivo que no tengo muy claro en Siruela han decidido meter una sátira de Wenceslao Ferández Flórez entre su colección de Clásicos Policíacos. Y no una sátira cualquiera, porque esto no es como aquellas historias que hoy serían llamadas cozy crimes -obras de teatro en muchos casos- que gustaba escribir Miguel Mihura. Esto es una sátira política con rastros de sátira policíaca. Pero por lo menos nos permite reencontrarnos con Fernández Flórez en una obra poco habitual, y -supongo- comprobar como algunas cosas de la política española no cambian.

Justicia Salvaje de George A. Birmingham, ed. Espuela de Plata

No sé si recordaréis La partitura misteriosa, pero aquí está de nuevo Renacimiento recuperando otro libro de Birmingham, otra novela de misterio está vez con un antiguo miembro del IRA -sí, en 1930- como víctima y con un misterio en el que el jefe de policía y un cura colaborarán para descubrir la siempre estremecedora verdad. Un policíaco clásico, vaya. Uno teóricamente inédito.

Productos tóxicos de Andreu Martín y Joan Miquel Capell, ed. Siruela

Allá por 2021 se publicaba en catalán Policíes en Alrevés, y ahora llega -con nuevo título- la traducción al castellano. Una historia criminal sobre medicamentos ‘defectuosos’ en la Barcelona olímpica en la que el gran Andreu Martín aparece ligado a un ‘veterano policía’, una colaboración para sacar hechos más o menos reales y novelizarlo. Quizá porque su nombre siempre será sinónimo de unas tablas y unos mínimos que no siempre se encuentran en estos libros. Pero habrá que ver si sacarán también el segundo que escribieron.

El caso de las momias gritonas (10, ¡Resuelve el misterio!) de Lauren Magaziner, ed. Molino
Pues sí, ya llevamos diez. Y la mecánica es más o menos la misma: Un caso, nuestros protagonistas y una mezcla de tomar decisiones y de resolver juegos y problemas más o menos deductivos y lógicos.

Por encima de las nubes de Jordan Crane, ed. Bang

Casi veinte años después llega la reedición. Un cómic de punto de partida aparentemente sencillo pero desarrollo particular: Un joven -y un gato enorme- llegan tarde al colegio, tanto que no pueden entrar a clase. Así que tienen que buscar alguna manera de lograrlo. Eso será el punto de partida para aventuras, vueltas y complicaciones en los que todo es extraño pero, también, divertido. Así que merece por lo menos echarle un ojo, creo yo.

Nos leemos.


Es curioso cómo hay veces en las que parece que el espectador tiene más claro lo que quieren hacer que los creadores de las series. Porque viendo Brothers And Sisters (O)(IN) y los bandazos que pega parecería que hay varias series dentro luchando por salir. Incluyendo unos títulos de crédito de sitcom noventera USAca que terminan con una… ampliación del campo que es donde realmente va a estar el asunto. Así que las ‘problemáticas familiares’ que parecen que serán problemillas más o menos ligeros pegan un par de volantazos llevándolo hacia el drama familiar o, incluso, la telenovela de aparición diaria. Pero no se acaban de decidir tampoco y, claro, entre los muchos personajes, el poco tiempo y los cambios de tono uno sospecha que si se hubieran centrado en una tira diaria habrían ido mejor las cosas. Pero bueno, también tiene pinta de que va a necesitar bastante recorrido hasta que los personajes estén en sus puestos. Lo que pasa es que para entonces el que no va a estar seré yo.

En cuanto a Bust Up (NZ), creo que el problema principal es que se nota enormemente que hay dos series ahí y que una es la que las creadoras querían contar y otra es la excusa para venderla a la cadena. De ahí que tengamos una serie ‘policíaca’ con un ‘caso del día’ más o menos enrevesado y alguna pincelada cómica… pero eso sea lo que les han pedido para darles la serie. Porque está claro que el drama de personajes es lo que realmente les motiva, algo que permea en la parte policíaca, que tiene más de drama de lo que suele ser habitual en estos casos, y que muestra un ‘arco de temporada’ que no se va a centrar en un misterio misterioso sino en otro tipo de misterio distinto, el de la forma de encajar entre dos personas, las dos protagonistas. Porque el centro de esta historia es cómo dos policías, una que lleva toda la vida en el pueblo neozelandés de turno, la otra que acaba de volver, van a poder convivir y llevarse bien… teniendo en cuenta que en el pasado fueron pareja. Algo que claramente será un problema porque aunque ambas preferirían no tener que trabajar juntas te dejan claro que se complementan. Y el hecho de que las cosas tampoco estén ‘fáciles’ para un regreso romántico -como, digamos, el hecho de que una de ellas ahora está casada con un señor- parece más parte de esa ‘gran narrativa’ que ni siquiera está claro que vaya a ser necesariamente romántica, aunque sí claramente de intimidad. Y esto, que es lo que es muy obvio que nos querían contar, interrumpe y quita la acción de lo otro, del policíaco, hasta el punto de que hay veces en las que parece que preferirían resolver de cualquier manera el caso de la semana para centrarse en lo suyo. Habrá que ver cómo sigue, porque si logran ‘engrasar’ esta fricción posiblemente acabe siendo un título recomendable. Aunque no sé si entonces lo podrán vender a una ‘cadena’, claro.

Frente a lo que decíamos antes, en Cousins and Kalyanams (O)(IN) tienen claro que son un drama familiar con algún alivio cómico también aquí y allá, y una tendencia obvia y lógica hacia lo telenovelesco, así que aunque a mí no me interesen gran cosas las idas y venidas entre bodas, relaciones románticas y relaciones de familia asumo que el problema soy yo y que si alguien quiere ver precisamente esas cosas… pues supongo que le podrá valer aunque no sea gran cosa.

Normalmente cuando los ingleses se centran en historias con un lateral histórico, en esa especie de docudramas en los que el drama pesa más, es porque están metidos en su empeño de recrear ‘true crimes’. Así que voy a asumir que Dear England (UK) es uno de ellos. Porque entre su manera de recrear la historia y el fútbol inglés y el resultado de la serie… sí, es algo criminal. De verdad, qué necesidad había.

La tercera de las miniseries de Zerocalcare -que serían serie regular si en Netflix no fueran cobardes, o si no hubieran notado que una serie de miniseries venden más que una temporada tres- se llama Due Spicci (O)(IT) y, bueno… yo diría que va sobre la crisis de la mediana edad. Así que supongo que si a alguien quiere ver a cuarentones con problemas -y, de alguna manera, lo que parece un lío de dinero que sospecho nos va a llevar a mafiosos- además de alguna reflexión ‘mujeres, cómo son, ¿eh?’, pues se puede ver esto. Yo no lo voy a hacer, pero vamos, que ahí la tenéis.

Me resulta imposible no ver Make That Movie (UK) y recordar, a la vez, dos tipos de obra. Por un lado las producciones más o menos paródicas que en los ’00s estuvieron haciendo en [adult swim] -aunque no solo-, obras con pocos medios pero la clara decisión de crear personajes exagerados que se enfrentaban o creaban Lo Extraño con sus propias acciones, por otro lado a ese tipo de comedias casi de la misma época con una persona aparentemente normal que iba desatando El Caos a partir de la decisión de tirar con una premisa más o menos ridícula. Si en el primer caso hablamos de Childrens Hospital o Danger 5, en el segundo me refiero a Review o Nathan For You. Como en el segundo caso, Sam Campbell, uno de los cómicos ‘en Inglaterra’ -él no deja de ser australiano- más famosos del momento con un estilo peculiar y… bueno… ese aspecto suyo de pollopera, decide que va a crear una empresa con un funcionamiento sencillo y que -por suerte- en el piloto ya está funcionando. Alguien tiene una idea para una película y él se encarga de llevarla a cabo. Como sea necesario. De ahí la segunda parte que lleva a esas primeras series comentadas, tanto el rodaje de la película como la obra en sí se nos van presentando por un lado como un caos inevitable y por el otro como una sucesión de momentos dentro de su propia ilógica. El resultado global, sorprendentemente, tiene sentido. Aunque me queda muy claro que va a ser uno de esos programas ‘de culto’, no creo que mucha gente conecte con este humor, y no sé si logrará  algo tan tremendo como Pancakes; Divorce; Pancakes. Pero al menos parece que lo va a intentar, que para cómo está el patio supongo que ya es algo a celebrar.

En ocasiones uno se pregunta si el problema de las cosas son los ejecutivos, los puntos de partida o qué. Obviamente en Spider-Noir (USA) el problema es que el punto de partida era simplemente ‘podremos crear una serie dentro de las cosas de Spider-Man con un actor muy conocido que no ha hecho una serie regular’, así que la posibilidad de tener a Nic Cage y de usar uno de los Spider y de que fuera uno que salía en la película de animación… supongo que no pudieron resistirla. Porque, por lo demás, no hay ni una trama ni un plan. Y es una lástima porque hay buenos actores, es decir, al margen de Nicolas Cage que es quien logra salvar un mínimo esto, pero fuera de él solo Karen Rodríguez, que interpreta a Janet, la secretaria, logra hacer algo. Y eso que, como decía antes, tenemos por ahí a Brendan Gleeson, Cameron Britton, Andrew Robinson, Scott MacArthur o Lukas Haas. Pero entre que no tienen gran cosa que hacer, y no parecen tener mucho interés en hacerlo -quizá porque saben que este es el ‘show‘ de Cage, quizá porque para qué- el resultado es mucha gente que parece estar en algún ‘capítulo especial’ de una serie. Un capítulo de esos que pasa a estar en B/N para recuperar la época y hacer homenajes. Que es exactamente lo que hace. Pero como no tiene sentido ni vergüenza hay una versión en color por si no te atreves a ver algo en blanco y negro. Y en cuanto a los homenajes… parece que ni saben qué robar ni de dónde hacerlo. Porque, como decía, el problema principal es que no saben qué quieren contar o cómo hacerlo. Saben que quieren planos que queden bien en B/N -generalmente parte de esos ‘homenajes’- Saben que tienen a Cage y que es cuestión de tiempo que se suelte -¿debería haber estado ‘suelto’ desde el primer capítulo? A saber-. Y saben que tienen que dar Spider-Man y que tienen que dar Noir. Pero, como pasó en los cómics del personaje, fuera de eso no han sido capaces de hacer nada mínimamente interesante con él. Parece que no supieran ni hacer noir de entonces ni noir actual. Como si no recordáramos a Haas en Brick, por ejemplo. Así que todas las posibilidades que tiene el asunto acaban quedándose en prácticamente nada. Podemos dedicarnos a comentar lo mal que le queda el sombrero tres cuartas partes de las veces a los actores, el absoluto desastre de versión de Dream a Little Dream of Me, que llega a niveles de pensar que ojalá una versión de Glee!, o a desear que Cage se soltara del todo pese a haber elegido ser más Cagney que Bogart. Mi única duda es si a alguien le apetecerá volver a darle una segunda temporada a esto. Y, si ese es el caso, podrían fichar a Rolin Jones y Ron Fitzgerald para que traten de arreglarlo.

No sabía bien qué esperar de este Star City (USA) que se presentaba como un spin-off de For All Mankind pero desde el punto de vista de los rusos. Por supuesto eso demuestra lo ingenuo que soy, porque prácticamente desde el primer minuto lo que nos dan es… propaganda anticomunista. Y no, no se han molestado en poner las críticas que pudiera haber en, por ejemplo, los Strugatski, Belyaev o Bulichov. Nah, directamente se van a la Stassi, a La Vida de los Otros y demás. Es una demostración, casi irónica, de cómo pasan de una serie que ofrece una versión saneada de su pasado, libre de polvo y Jim Crow, a otra que parece escrita por algún furibundo propagandista. Para, además, no contar nada interesante. Que es el peor delito de todos. Porque si me prometes exploración espacial y lo que me das fundamentalmente es señores en cuartos escuchando conversaciones…. y señoras pasándolo mal… pues para qué seguir, la verdad. Habrá que considerar que Estados Unidos no está suficientemente madura para hacer una serie así, y que ya veremos si en algún momento puede hacerlo.

Pocas series más irritantes se me ocurren que esta Two Weeks in August (UK) sobre un grupo de amigos con sus problemas que se van dos semanas de vacaciones todos juntos a un país extranjero a inventarse drama. Ni son interesantes, ni son empatizables, ni merecen más que el que les pille una revolución y les cuelguen de los pies. En el mejor de los casos. Si no fuera británicos ni se plantearían que están cogiendo lo peor de dos Durrells, Lawrence y Gerald, aunque están más cerca del primero. Aunque es cierto que lo de la niñera top-less es digno de cualquier película de los años setenta. En fin, no habrá cosas que contar para pararse a estas pavadas.

A partir de los álbumes de Julia Donaldson y Axel Scheffler sobre Zog (UK), un joven dragón que va a una escuela de dragones para aprender a… dragonear, supongo, sale esta adaptación, la segunda tras la de 2018, que esta vez nos presenta un mundo en el que Zog está solo un poco por encima de ser casi un personaje más, una obra medianamente coral en la que seguimos viendo a Zog ir, a veces, a sus ‘entrenamientos’, pero en la que no es la historia principal. Es de suponer que quería al personaje precisamente por ser algo conocido y bastante llamativo. En fin, que supongo que para peques valdrá, pero no es que se hayan preocupado demasiado en ella.


¡Libros que Salen! Stevenson, «Historia de la Pizza», Tamaki y Goux y más

¡Que entre la pila!

Summerhills de D.E. Stevenson, ed. Alba

Si os gustó Amberwells podéis seguir con este Summerhilles que comienza donde terminaba aquella, esta vez con la creación después de la guerra de un colegio infantil. La reforma de la casa, los planes para poner en marcha la escuela, las andanzas de personajes ya conocidos y otros nuevos… Todo eso y la ya conocida mezcla de humor de la autora.

Este sitio me mata de Mariko Tamaki y Nicole Goux, ed. La Cúpula

Aquí tenemos un nuevo tomo de Tamaki, con un colegio privado, un montón de jovencitas, una narradora que se encuentra un tanto en los bordes y, esta vez, una muerte más o menos misteriosa. Porque, sí, la investigación es uno de los motores, pero el ambiente y las relaciones son casi más importantes, tanto como ese autodescubrimiento.

Historia de la pizza de Luca Cesari, ed. Altamarea

Puestos a hacer una biografía tan histórica como socio-cultural (y casi político) de un alimento es cierto que la de la pizza parece algún tipo de broma. Y, sin embargo, es un asunto ciertamente interesante. Desde su creación -y sus broncas sobre ello mismo- que el autor pone en Nápoles a su éxito entre las clases populares, su expansión y cambios, en perpétua migración y adaptación, de modo que sirve no solo a sus fanses, también a los que estén interesados en esta historia de globalización y conquista.

En palabras sencillas de Richard Ford, ed. Feltrinelli
Tantos años después de que el gigante italiano Grupo Feltrinelli comprara Anagrama nos encontramos que ha decidido lanzar con su propio nombre un nuevo sello, distinto de Gribaudo y de La Bella Varsovia -las otras dos editoriales del grupo en España- aunque con un contenido tan cercano al de Anagrama que uno se pregunta cuál es la jugada aquí y si piensan quitársela de en medio, porque este libro recuerda no solo a los otros de no-ficción que Anagrama ha ido publicando a Ford, uno de sus autores de cabecera, también a los que prácticamente creaban para ellos. Así que esta recopilación de artículos del escritor parece que tendrá un interés más allá del propio de la obra.

Cosas ricas de Samin Nosrat, ed. Neo Cook

La autora de Sal, grasa, ácido, calor viene ahora con un libro diferente pero, obviamente, cercano. Una serie de recetas de entre las preferidas de la autora que buscan, además, ser cercanas, agradable y familiares.

El libro de la jungla de Rudyard Kipling, ed. Folioscopio

Pues aquí llega la versión Minalima del clásico de Kipling con una traducción diferente hasta el punto de que pasamos de Selva a Jungla. Pero bueno, al menos sabemos con qué nos vamos a encontrar.

Un cielo lleno de dragones de Tiffany McDaniel, ed. Hoja de Lata

Hoja de Lata se lanza a la literatura infantil, veremos cómo le va. Lo hace con una historia llena de fantasía, con una niña criada por una bruja, invitada a unirse a una escuela de magia y envuelta en todo tipo de peripecias con gran abundancia de personajes mágicos. Sí, la autora de Betty nos presenta aquí una historia para que los alumnos de primaria puedan acercarse a una obra de humor, aventuras y fantasía.

Una caja llena de misterio de Janice Hallett, ed. Ático de los Libros

Lo nuevo de Janice Hallett sigue el estilo de los anteriores, pero esta vez ¡para adolescentes! Sí, serán dos adolescentes los que encuentran una caja con cartas, diarios, recortes, informes, grabaciones.. que tendrán que poner en orden y revisar para resolver… ¡Un asesinato! Así que ya véis, lo único nuevo es la adaptación por edad.

Derric. El primer humano de Miguel Díaz Rivas, ed. Fandogamia

Uno de esos cómics juveniles de un autor que ha trabajado para el mercado americano y se ha animado a hacerlo también con el español. Una historia con fantasía (los humanos se cargaron el planeta, fueron exiliados, ahora viven ahí solo criaturas mágicas… hasta que un niño humano es acogido de vuelta para una segunda oportunidad. Para liarla de nuevo, por supuesto.

Fiesta de fin de curso de Emma Steinkellner, ed. Maeva

Maeva sigue sigue trayendo algunos de los más interesantes cómics infantiles que se van publicando. (Ojalá algún día se anime a apoyar a los autores patrios). En este caso con una jovencita decidida a que la gente de su clase se acuerde de ella, y también otra serie de niñes que están preparándose para el final de curso. Con los cambios que eso trae, pero también sus promesas. Al menos si logran superar el día.

Nos leemos.


Mientras estaba viendo el inicio del piloto de The Boroughs (USA) pensaba en la cosa tan antigua que estaba viendo y a quién en Netflix se le había ocurrido que era buena idea. Luego aparecieron los productores y todo encajó. Supongo que es uno de esos proyectos en los que se ha podido pagar a enormes profesionales para demostrar que por buenos que sean los actores hay que darles algo que hacer o el resultado es… este Cocooner Things. Sí, el grupito de jubilados es el que ahora se enfrenta a una situación extraña que tiene pinta de ser extraterrestre. Tiene pinta porque esto lo hemos visto ya en Outer Limits y en los cómics de los ’50, extensamente. Es tan antiguo que la propia Netflix usaba un punto de partida similar en el piloto de la desopilante Joko Anwar’s Nightmares and Daydreams… en 2024. En fin, al  menos que sirva para pagarles la jubilación a Alfred Molina o Geena Davis.

¿Puede una serie de diez minutos hacerse larga? Eso parece que responde Carísima (O)(AR) que, una vez más, sorprende que no la echen en vertical. Esta vez voy a asumir que es algo que iba a ser una película o así, pero pensaron que podría hacerse más barato. Y, desde luego, parece barata. Bien es cierto que da la sensación de tirar de algún tipo de tiktoker de éxito inexplicable -para mí, porque hacer una parodia de Paris Hilton a estas alturas… en fin, y todo lo demás más EN FIN todavía- en el que lo único bueno que puedo decir es que han decidido poner por detrás una trama de misterio digna de lo más arrastrado de Lifetime. Quizá es cierto que Netflix quiere sustituir a YouTube, porque para esta

Están tan empeñados en meternos curas y monjas en todas partes que con este Falling (UK) han decidido regresar a aquellas historias en las que los religiosos en lugar de colgar los hábitos se los arremangan. Supongo que una historia romántica que se lo toma con tranquilidad, con MUCHA tranquilidad, porque supongo que esperan que si conocemos a los dos personajes y sus circunstancias tanto religiosas como… bueno… personales… nos interese más. Habrá espectadores a los que esto pueda valer, yo he acabado lo suficientemente aburrido como para parame a considerar a cuenta de que Jack Thorne habrá decidido que esta era la historia que quería contar.

Dar muchas vueltas por caminos ya transitados para no acabar llegando a nada, eso parece ser el centro de Futuro Desierto (O)(MX) la enésima historia de ‘robots de apariencia humana creados por una empresa, viviendo entre nosotros‘. En el mismo Netflix tuvimos la rusa Luchshe, chem lyudi (Mejores que nosotros), pero hemos visto pasar también la sueca Real Humans (Äkta människor) y su versión inglesa Humans e, incluso, abriendo la mano en búsqueda de nuevas formas de usar ese punto de partida veríamos cono se usaban para el policíaco de Almost Human o los follones empresariales de la surcoreana Neodo Inganini (Are you human?), incluso aquella peculiar y muy británica versión de Small Wonder que fue Eve, o lo que quiera que fuera Raised by Wolves. Por eso volvemos a lo de siempre. Si quieres innovar entonces tienes que procurar explotar esa innovación. Si quieres hacer algo ‘clásico’ entonces tienes que destacar, hacerlo de la mejor manera posible, porque tienes mucho con lo que te van a comparar. Y ese, entre otros, es el problema de esta historia que a ratos parece más un remake que un intento de contar nada original. Probablemente porque no lo hay. Padre ‘inventor’, hijos de edades variables y la muerte de la madre que ha llevado a que el padre abrace lo de los robots pese a que es claramente una nueva idea, por much que les ayude una Rosie Jetson de última generación. Las historietas de la empresa -sorpresa, no parecen tener buenas intenciones- y la forma en la que los familiares que están tratando de sustituir a los fallecidos se relacionan con ellos… Pues eso, lo esperable. Supongo que para los fanes del género, de haberlos -que los habrá-, les podrá servir. A mí se me queda corta. Muy corta.

¿Qué delito cometí contra vosotros naciendo? Porque la espantosa Mating Season (USA) tiene que ser algún tipo de castigo. Pura zafiedad sin riesgo -imagínate hacer una serie sobre animales follando y decidir que no se vea ningún genital, no hay mejor definición de adolescente malote al fondo de la clase-, sin gracia ni inventiva. ¿Habrán secuestrado sus creadores a los directivos que han pensado que había algo que mereciera estrenar esta cosa?

A veces ves una serie y no es la serie lo que ves sino los ecos de cosas distintas reproduciéndose. Por ejemplo esta Maximum Pleasure Guaranteed (USA) se mueve entre Diarra from Detroit y exploited, y logra -de alguna manera- quedar por debajo de ambas. Es cierto que de la segunda no queda tan lejos porque al fin y al cabo un slasher de camboys con la estructura y los medios de una producción de Lifetime… no es lo que tenemos aquí. Aquí hay más dinero, y aunque decidan usar el sexo hay menos proclividad a mostrar en pantalla.  Pero sí que tiene un punto no ya explotativo sino hasta chocarrero del que Diarra carece y que precisamente la hace mejor que esta. Porque si aquella sabía manejar los tiempos de la comedia y el suspense aquí parece que no entiende cómo va lo primero, y lo segundo pues en fin. Para compensar Maslany intenta salvar la producción -necesita, claramente, un mejor agente- sin lograrlo. Casi podríamos decir que es una respuesta en versión feminismo blanco -y, por tanto, inferior- de aquella.

Los quince primeros minutos de Osippeuro (O)(CS), o 오십프로 o Fifties Professionals o…, son toda una película de acción. Luego ya el resto de la hora y pica larga nos cuenta otra historia. Que probablemente se podría haber contado en incluso menos tiempo y eliminando varias escenas. Es una lástima. Porque hay ideas y cosas ahí que dan y daban para hablar con ellas. El punto de partida, ese inicio, es que tres superagentes concurren detrás de un ‘paquete’. Uno es surcoreano, el otro es norcoreano y el tercero es parte de una organización criminal. Distinta. Una mafia. Cercana a los norcoreanos. Algo pasa en esa misión y tanto los tres agentes como sus jefes sufren distintos reveses. Que en algunos casos significan muertes, más o menos misteriosas. Pero esos quince minutos se acaban y pegamos un salto temporal. Ahora los tres superagentes están viviendo en la misma isla -una en la que se supone que terminó el rastreo del misterioso paquete- más o menos discretamente. A esa ‘cobertura’ se le añade lo que se supone que es la gracia de la serie: Ahora esos superagentes están en su cincuentena, así que ya no son ‘lo que eran’ como se explica en la entiendo que pretendidamente cómica escena en la que una doctora le explica a uno de ellos que está en su ‘menopausia masculina’. (?). En fin, esas escenas de ‘humor’ se van mezclando con las distintas formas en las que afrontan ese momento y con una trama secundaria que es de suponer que será la principal, sobre lo que sucedió aquella noche y la misión que está aún esperando a concluir. Probablemente si el piloto hubiera durado unos 40 minutos podría haberle dado un par más para decidir, ahora mismo veo poco probable que me vea más allá de alguna escena suelta si veo que hay algo interesante. En fin, una lástima que la parte de ‘humor’ se maneje tan mal y tan pesada porque podría haber dado para más.

Es curioso cómo algunos canales acaban intentando hacer lo mismo pero que no lo parezca. En el caso de Acorn la mayoría de sus propuestas son -por suerte para mí- series de episodios autoconclusivos -aunque puedan tener una trama de temporada- con un pequeño asesinato -o misterio- que resolver durante ellos. Series tranquilas y apacibles, encantadoras en su mayoría. Y dentro de eso estaría esta You’re Killing Me (CA) que hace imposible no recordar la vez anterior que Brooke Shields intentó ser una investigadora de asesinatos (en su caso protagonizando una de las series de películas para Hallmark, como florista en su caso) porque la mecánica es tan similar que casi podríamos explicarla a partir de aquella. De entrada el problema de este piloto es que… le falta tiempo. No porque realmente le falte -lo que te cuentan se podría haber contado igual o mejor en los 45 minutos de los que dispone- sino porque sigue la lógica y estilo de una de las películas de 90 minutos de Hallmark y a casi cinco minutos del final, cuando ya estaba yo convencido en que iba a ser bien un piloto de capítulo doble, bien una serie de las que resuelven sus casos en dos capítulos, se da cuenta de que no y monta un poco sensato, muy anticlimático y bastante ridículo apresuramiento para la resolución. Pero supongo que eso no anula dos cosas más: Que es un más-de-lo-mismo para quien busque ese tipo de series y que el ‘giro’ que intenta es tan insufrible que no creo que pase de este pilot. Me explicaré: Aquí tenemos a Brooke Shields que es una autora de novela de misterio ‘ligera’, ha ganado muchos premios y blablabla. Pero su agente le dice que ya está bien, que sus novelas se han quedado anticuadas y hay que buscar una manera de que lleguen al público moderno. Por otro lado tenemos a una joven que es ‘podcaster de true crime’. Tengo la sospecha de que la persona que ha creado la serie, Robin Bernheim, que lleva trabajando en esto desde los años ochenta en series como Crazy Like a Fox o Remington Steele -y en los noventa en la brevísima y olvidada Over My Dead Body, que alguna cosa comparte- ,además de ser la guionista original de la serie de película para Hallmark Mystery 101 -os lo dije- no tiene muy claro que es, qué hacen o cómo funcionan, pero ha decidido que puede cabalgar esa bicicleta. Así que la co-protagonista (pero en una posición un poco más baja, claramente) es Amalia Williamson, una joven canadiense que viene de sus equivalentes de allí, no policíacos pero sí tonales (Northern Rescue, Sullivan’s Crossing), que se supone que da voz a los jóvenes pero claramente está para servir de sparring de Shields y, de paso, intentar parecer menos viejo. Sin lograrlo, claro, porque tanto en escritura como en diálogos -hay unos chistes infames, pero sorprendentemente no ofensivos, sobre la cancelación- se nota la edad en la que -y probablemente ‘para la que’- se ha escrito esto. Ah, y de paso ponen a otro habitual como Tom Cavanagh que, más allá de ser un gran actor canadiense, fue secundario de otra de las series de películas detectivescas de Hallmark -las de la madre e hija abogadas-. Así que aquí estamos, con esa destilación del ‘más de lo mismo’ que si algo se va a preguntar es, ¿recordarán cómo funciona este formato en la mitad de la duración? No creo que mucha gente se quede a comprobarlo. Aunque yo, que soy fan, estaré probablemente toda la primera temporada.