¡Libros que Salen! Roy, «Contra las cuerdas», Stross y más

¡Que entre la pila!

La desolación y el encanto de Gabrielle Roy, ed. Hoja de Lata

Gabrielle Roy había publicado varios libros y ejercido el periodismo, pero su meta con esta obra era que sirviera de autobiografía. Más o menos velada, más o menos novelizada, quizá con algunas licencias… pero lo importante es que transmitiera su infancia en Manitoba, su traslado a Francia e Inglaterra y su regreso a Canadá poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Una obra que acaba siendo impresionante sobre una autora fundamental para las letras canadienses.

Contra las cuerdas de Conor Niland, ed. Contra 
Pues sí, también hay libros sobre el tenis. Este en concreto está escrito desde dentro, por un jugador que llegó ‘sólo’ hasta el puesto 129 del mundo pero que, por tanto, vivió en sus propias carnes no solo el sistema de picado de carne para ser -y mantenerse- como tenista profesional. También las desigualdades entre esos pocos elegidos del TOP10 -a veces incluso del TOP5- y el resto de carne de cañón que parecen estar ahí para que tengan a alguien a quien ganar. Los ‘masillas’ del deporte profesional que, por tanto, ofrecen una visión muy diferente del deporte y sus entresijos.

El memorando Fuller de Charles Stross, ed. Insólita

Pues mucho se ha hecho esperar, pero ya estamos aquí, con la siguiente parte de Los Expedientes de la Lavandería y su mezcla de humor, fantástico y ‘thriller‘, bueno… supongo que también horror, pero nunca lo he tenido muy claro. En cualquier caso aquí tenemos cultistas, asesinos zombies, espías rusos y lo peor de todo… ¡un expediente desaparecido!

Agatha Raisin y el día del gran diluvio de M.C. Beaton, ed. Salamandra
Pues ya llevamos una docena, quién lo diría. Esta vez tenemos a Agatha -otra vez con James de uñas- y un viaje, una muerte, un regreso, un exceso de lluvias y un aparente suicido que Agatha no está dispuesta a aceptar como tal. Además, claro, de líos, humor y el habitual temperamento de Agatha.

Misterio al pie de la letra de Ellery Adams, ed. Alma
Un asesinato muy espumoso de Cleo Coyle, ed. Alma

Siguen saliendo los Cozy Crime de Alma. A su ritmo, eso sí. En este caso, de la serie del club de lectura y de los cafés. La primera tiene ensañamiento contra libros, un excursionista muerto en un sendero y un secreto del pasado. En cuanto la segunda, unas ‘vacaciones de trabajo’ formando al personal para un millonario acaba con un cadáver en el baño, fuegos artificiales y los secretos de la alta sociedad.

Mediterráneo de la Ilíada y la Odisea de Homero, ed. Aventuras Literarias
Efectivamente, las dos grandes historias de Homero y su reflejo en mapas, uno del Mediterráneo, otro más centrado en el Egeo, y por detrás listados. De los muertos en ambos bandos, de los aliados, de las naves, incluso del campo de batalla. Otra pieza de decoración e información, ideal para echarle un ojo mientras lees, viajas o te comes una manzana dorada.

Las investigaciones de Lady Ratona y Jimmy Tigrillo de Quentin Girardclos, ed. Astronave

El buen momento de las ficciones detectivescas juveniles e infantiles vuelve a demostrarse en esta historia de un estilo un tanto retro de ilustración en el que los dos protagonistas -la detective y su ayudante- se van encontrando con pequeños misterios y, por supuesto, resolviéndolos.

Avery y las hadas de Rowan Kingsbury, ed. Astronave

Una joven que se acaba de mudar, una exploración por la naturaleza cercana a la casa, un círculo de setas que la hace diminuta y le presenta el mundo oculto de las hadas… todo eso y más es lo que vivirá Avery en este cómic encantador con amistad y colores pastel.

Nos leemos.


Otra recuperación más. Llevamos una racha que al final a las series de animación le va a pasar como a los cómics y su público objetivo van a acabar siendo cuarentones. Pero bueno, vamos a centrarnos, que lo que tenemos por delante es Adventure Time: Side Quests (USA) que vuelve con un estilo de diseño y animación un-poco-distinto-pero-no-mucho. Y con una historia que recuerda a las del pasado (de hecho diría que si conoces la serie original le ves más gracia) pero también con una suerte de reflexión sobre… ¿las masculinidades? A saber. Pero bueno, que esto está aquí. Exisitiendo.

Se supone que esta Elle (USA) es una precuela de Legally Blonde. Y, sin embargo, no lo parece. Ni tiene mucho sentido. No tiene mucho sentido porque la Elle original ya vivía su viaje original en aquella primera película -que, añado, era tanto una comedia romántica como un misterio judicial- así que esto no tiene mucho sentido. Menos aún es el sentido que tiene convertir la historia en un ‘pez fuera de agua’. Pero bueno, que más que una precuela es una versión de ‘universo alternativo’, casi una especie de ucronía juvenil, y en esos parámetros… pues bueno. Es una serie juvenil agradable. Poco más. Pero tal y como estamos, tampoco es poco menos.

No sé yo si habrá tanta gente que recuerde Verano de 36, la mini en dos capítulos de los ochenta. Contando la llegada de unos obreros (como referencia de un genérico de Los Obreros, supongo) mezclándose con la gente bien de la Costa Azul. En fin, que en Francia sí que debieron tenerlo en mente y ahora llega este L’Été 36 (O)(FR) que nos cuenta lo mismo pero en largo. Entiendo que hay una intención de ir algo más allá de la serie tradicional de época, pero lo cierto es que casi parece que es para meterse en la telenovela que parar ir al drama de costumbres. Porque, ¿cómo alargas una película a serie? Pues, en este caso, metiendo un ‘misterioso asesinato’ más propio -como decía- de una telenovela que de una obra de misterio. Lo que, supongo, hace que esta serie sirva más como ejemplo de cómo han cambiado las cosas que como obra en sí. En fin, yo qué sé. Tendrá su público, pero no soy yo.

A veces uno se encuentra con una adaptación y no tiene muy claro por qué la llaman adaptación pero sí que agradece la obra nueva tanto como la original. Eso es lo que me ha pasado con Gasu Ningen (O)(JP) o ガス人間 o Human Vapor o El Hombre Vapor o…, que toma una película de los sesenta del gran Ishirô Honda para darle un giro. Tampoco voy a decir ‘un giro moderno’ -ahora hablamos de eso- pero sí un giro. Para quienes no recuerden la película original les diré 1) que la busquen y 2) que en ella Honda presentaba a un tipo inmoral que daba golpes para pagar la carrera como bailarina de su novia, por supuesto el conflicto central llegaría con/tra un investigador que le perseguiría, acompañado de una periodista. Esa historia, propia de la época y que  de alguna manera anticipa, aunque sea espiritualmente, lo que poco después sería Der Hexer en Alemania o Fantômas en Francia, con un villano superlativo -que aquí, además, tiene poderes inimaginables- y un grupo de bienhechores puestos en jaque corriendo arriba y abajo… con algún valle en el centro. Con eso en mente es fácil ver que aquí han tomado nota del punto de partida pero han optado por otro rango para convertirlo en serie. Si en aquella había atracos aquí hay asesinatos, ajustes de cuenta que dan a toda la producción -que se mueve con un tono entre un tebeo de la Fleetway y un manga de Tezuka– un mínimo esqueleto central, con algún punto más propio de… vamos a decir el Doctor Phibes, aunque aquí la venganza -que también parece bien justificada, y con un minimísimo ‘gore’ por si a alguien le preocupa aquello- busca menos una ‘temática’ que encontrar una manera de hacerlo. El villano aquí es menos operístico y más antiheróico -pero no por ello menos peligroso, claro- y entre los héroes se apuntan historias propias, que junto a esas venganzas anunciadas dejan clara -creo yo- la manera en la que se irán produciendo los distintos episodios. Así que la esencia de la película queda reflejada y, a la vez, se nos justifica una mayor duración con elementos propios de la época. Así que sí, me ha gustado el piloto de esta actualización, quién lo iba a decir.

Parece que las series de Organización Criminal nunca se terminan. En este caso, Isakapatnam (O)(IN), con un extra de hija-enfrentada-a-su-padre y al menos un par más de señores por medio. Por suerte hay algún momento algo más inspirado, al estilo indio, pero… en general no es mucho más que la enésima historia de crimen, esta vez en su variante ‘en los muelles’. Supongo que a su público le valdrá.

¿Se avergüenzan en Paramount del trabajo que hacen? Entiendo que desde que una panda de ultraderechistas se hizo con el canal empezaran los recortes y las persecuciones, y que pocos canales lo han tenido peor que BET por motivos propios y lógicos -aparentemente a los supremacistas blancos no les gusta un canal llamado Black Entertainment Television, quién podría haberlo esperado- así que este Lot Patrol (USA) se ha encontrado con un problema doble: Existir y que se pueda demostrar que lo hace. La verdad es que el punto de partida es, digamos, moderadamente sencillo. Una especie de falsumental centrado en la figura de la seguridad de unos grandes estudios, de los vigilantes -y más- del espacio propiamente dicho del estudio: Control de accesos, seguridad para cuando hay algún problema o altercado, cosas que no parecen tan complicadas pero aquí estamos. Lo hace con un estilo entre una comedia de Lugar de Trabajo y otra de Policías Polis, digamos como aproximación que es un Reno 911: Hollywood, y lo hace con lo que tiene y puede. Porque tiene un presupuesto que parece sacado de las vueltas del pan. En fi, a mí en concreto no me ha dicho gran cosa, aunque es cierto que no soy el público de casi ninguna de esas cosas. Pero los actores tratan de llevarlo adelante y el espíritu general es más el de un estival de improv con un grupo de estudiantes reaccionando que el de una serie estructurada y aburrida… Así que bueno… Espero que encuentro a su público objetivo, porque sospecho que es limitado pero lo va a disfrutar mucho.

Curiosa esta The Loyalty Game (O)(FI), hecha una vez más con el dinero que encuentras entre los almohadones del sofá, pero claramente con algo en mente. En primer lugar y centrando la idea está, sin duda, el negocio de las ‘fidelity testers’ que son ‘examinadoras de fidelidad’, mujeres en su amplísima mayoría que hacen acercamientos a hombres a ver cómo se comportan, no solo como ‘tentadoras’, también con preguntas inocentes en apariencia como ‘¿tienes pareja?’ cuya respuesta puede dibujar igual de bien el problema por delante. Y una vez que tenemos claro lo que son y cómo funcionan ya pueden establecer dos cosas, por un lado la trama general con una mujer que duda de su pareja tanto como de ella misma, está segura de que hay algo raro sucediendo… y de entrada piensa que es una infidelidad. El contexto general de la serie, cercano a las películas de Lifetime, hace suponer que puede ser desde un robo de joyas a una incapacitación para controlar una herencia, pasando por cualquier cosa. Pero está claro que algo hay. Y, detrás, recuperamos a esas examinadoras de fidelidad para ver de dónde y de cómo salen, cuáles son sus distintas motivaciones para realizar el trabajo. Así que es una lástima que no tengan unos medios mayores o una mayor confianza en lo que están haciendo, porque la vertiente camp del asunto pasa del melodrama a lo telenovelesco y de ahí a puntos casi paródicos, que no es lo peor que le puede pasar a una serie, pero que demuestra que hay una serie mejor ahí dentro, pero a la que los medios disponibles impide brillas como una pulida podría haber hecho que brillara.

No muy original, me temo, pero sí sólida. Esta Ms. X (NZ) nos mete en terrenos más que transitados. Una mujer empieza a notar cosas extrañas en su marido, acaba contratando a un antiguo conocido con el que se ha reencontrando para que investigue lo que pasa, lo que sigue es una muerte incluso más sospechosa y todo un obvio entramado que, por supuesto, se mezclan con los problemas habituales de una persona de clase media: las asociaciones de vecinos, los hijos, el dinero… esas cosas. Por supuesto con cierto tono de comedia. Pero, como decía, tiene suficiente solidez, y gracia, como para que la historia tenga un cierto interés. Que no es mala cosa, la verdad.

Hay cosas que no deberían de funcionar y, sin embargo, lo hacen. Eso es lo que me ha sucedido con Pritam and Pedro (O)(IN), una comedia policial sin mucho sentido pero con mucha coherencia, que tiene toda la pinta de que debería de haber sido algo como una película y ha acabado en una serie bastante peculiar. Y eso que contada no podría parecer más ramplona: Un policía experimentado cruza su camino con un joven (bueno, en la parte alta de sus veintes) con conocimientos informáticos. A partir de ahí, entre temas serios y cómicos, la extraña pareja se va encontrando con distintas historias que resolver mientras, de fondo, vamos conociendo más sus contextos. Como digo, bastante ramplón de entrada. También hace desconfiar el saber que es una producción que Rajkumar Hirani ha puesto en marcha para que protagonice su hijo Vir, incluso aunque hayan buscado a Arshad Warsi como el compañero maduro para darle algo más de empaque. Pero resulta que funciona. Y lo hace porque aunque la relación funciona de manera más o menos sencilla entre ellos… no es una relación típica. Se llevan razonablemente bien, sin más, y el resto tienen que ir creándolo, tanto el respeto como el afecto. Pero lo importante aquí no es tanto esa relación central sino la forma de contar… todo, tanto por las ideas como por las maneras. Es decir, se nos presentan asuntos criminales de maneras muy variadas, con ese punto de humor pero también de drama, y con una cierta querencia porque sean chocantes. Igual que chocantes son las maneras en las que se nos va presentando a estos personajes centrales y sus contextos, y también a varios segundarios. O la decisión de que la acción transcurra en Goa, con multitud de nombres y apellidos que muestran la colonización portuguesa de la zona -incluyendo el catolicismo más o menos adaptado- y le permiten apartarse por tanto del nacionalismo hindú imperante ahora mismo en el país. Además de eso la forma de contarlo hace que no se presenten principios y finales cerrados. Como si estuviéramos en Canción triste de Hill Street, un capítulo puede acabar no en un cliffhanger sino a mitad de una acción. En medio de un caso y dejando con ganas de saber cómo continúa el asunto. Una decisión en el mejor de los casos arriesgada, que reconozco que me sorprendió durante el piloto. Pero que siendo capítulos de -menos mal- alrededor de media hora sirven para que tires a por el siguiente. Y que, si te paras a pensar, hayas visto resoluciones y eventos durante el mismo. Simplemente llega ese final de la media hora y, como si fuera una película troceada por la publicidad, cortan ahí. Todo en su conjunto me lleva no solo a alabar una obra que es capaz de buscarle las vueltas a sus problemas obvios, incluso a esos momentos que parecen salir de rutinas cómicas ya con una cierta edad -sobre todo los relacionados con poner a un poli de la vieja escuela al mando de la sección de delitos informáticos- y que acaban sirviendo menos de chiste que de caracterización. No esperaba yo nada de esta serie, y aquí me tiene esperando que la renueven.

No tengo yo muy claro qué pretendían con Super Subbu (O)(IN), porque todo lo que presenta es propio de comedieta setentera. Es cierto que la situación en India es propia de los años de Reagan en USA, con un nacionalismo religioso y represivo permeando toda al cultura. Así que entiendo que una serie como esta, protagonizada por un tipo dominado por su padre hasta el punto de que a sus 32 años sigue el camino que él le ha marcado y no ha llegado ni a tener pareja o relaciones de cualquier tipo, en clara colisión con el tema central de la serie -cómo la enseñanza de la educación sexual es necesaria pese a lo que los más retrógrados piensen- van a intentar si no chocar sí al menos mitigar ese malestar. No creo que lo logre. En parte porque cuando esto se hacía en los años setenta era en gran parte desde un intento de comedieta sexual que poco o mal aportaba fuera de la demostración de que ‘los tiempos estaban cambiando’. Y en India están cambiando para mal, no para bien. Por otro lado, porque todo el episodio, cuan largo es, se centra en establecer esa premisa de que ese pobre desgraciado va a ser enviado a un pueblo retrógrado a dar esa clase pese a no ser ni su área de conocimientos académicos ni, desde luego, vitales. Incluso los chistes recurrentes casi bruguerianos, con el profesor de turno siendo linchado y atado a un árbol por la muchedumbre furiosa, demuestran una cierta pesadez al contarse que, sinceramente, debería de ser lo último. Así que, como veis, me temo que estamos lejos no ya de Sex Education sino, desde luego, incluso de Gram Chikitsalay y todas esas comedias cercanas que han ido aflorando en India en los últimos años.

 


¡Libros que Salen! Singer, «Orsinia», Walden y más

¡Que entre la pila!

Viejas verdades, nuevos clichés de Isaac Bashevis Singer, ed. Acantilado

Siempre es bueno encontrarse con Singer, casi diría que con cualquiera de los tres hermanos Singer, y esto es algo distinto. Lo es porque se trata de ensayos pero, además, la editorial dice que son inéditos en español, ¿y cómo podríamos no fiarnos de una editorial española? Así que aquí tenemos una serie de reflexiones sobre lo intelectual, religioso, biográfico, divino y humano.

Charity y Sylvia de Tillie Walden, ed. La Cúpula

Lo nuevo de Tillie Walden nos lleva a un pequeño pueblo de Vermont a inicios del S XIX. Pero lo importante no es eso, claro, es que nos cuenta la historia entre Sylvia, que vive con la familia de su hermana, echándole una mano, y su amiga por correspondencia, Charity. Una amiga que irá a ese pueblo a empezar de cero. Y que acabará incluyendo la construcción de una vida en común en esta historia que lo es sobre lo que era en aquel entonces vivir como una pareja ‘queer‘.

Orsinia de Ursula K. Le Guin, ed. Minotauro

Al margen de las malas traducciones de Planeta, aquí tenemos una curiosidad. Bueno, no, aquí tenemos un libro de fantasía que reúne por un lado una novela y por el otro una serie de libros de relatos. Lo que pasa es que hasta ahora solo habían sido publicados en España -que no en español- en los años ochenta en Edhasa. Sí, esta es la primera publicación dentro de Minotauro, y lo hacen en un tomo. Aunque, por lo menos, no lo han hecho al revés. Primero sacar algunas cosas sueltas y luego el tomo con algo que no estaba aún. Pero bueno, eso, un reino centroeuropeo, enfrentamientos de imperios y nacionalismos (?) y las historias más o menos fantásticas que hay a su alrededor.

La senda del jaguar de Barry Gifford, ed. Dirty Works

Termina finalmente el repaso a las novelas de Sailor y Lula de Gifford. Aunque esta vez sea Pace, su hijo, el que centra la acción. Y lo hace cerrando un círculo. Con un viaje desde Nueva Orleans a la pequeña localidad en la que sus padres se conocieron. Supongo qeue hay veces en las que solo queda esto.

Bajo mi piel de TJ Klune, ed. CrossBooks

Nuevo libro de Klune, parecido a los otros diría yo sin ánimo de faltar: En el pasado (1995) un hombre que parece haberlo perdido todo regresa a la cabaña de su familia, ahí conoce a otro hombre que parece estar al cargo de una niña aparentemente extraordinaria, y a partir de ahí surgen… cosas. Sí, el amor, pero también un propósito y unos vínculos. Así que lo dicho antes. Más Klune para sus fanses.

Nos leemos.


Que bueno es encontrarse con series como The Doomies (USA), que ya solo aparecen de cuando en cuando pero que marcan lo que debería de ser o de haber sido las series de Disney. Un estilo de dibujo de apariencia sencillo pero con obvias referencias tanto a la famosa SoCal como a la BD independiente, pero manteniendo una forma propia y expresiva de contar la historia. Y la historia en sí mezclando una serie de aventuras autoconclusivas con una trama de fondo -una trama que, visto más allá del piloto, diré que tiene sus idas y vueltas- de modo que aunque sea inevitable recordar a series de otra época como Gravity Falls o Star vs. the Forces of Evil,  Que, por otro lado, es la mejor recomendación que se me ocurre: Una trama curiosa, personajes, una clara evolución -el piloto está lleno de avisos de lo que vendrá, claramente- y una trama central de aparente simplicidad que se irá complicando: Dos chavales de un pueblecito turístico de la Bretaña abren una puerta al submundo. A partir de ahí no solo cerrarla será el objetivo, también ir enfrentándose a los distintos enemigos y maldiciones que salgan de ella, mientras siguen con los problemas propios y ajenos y se va perfilando el grupo central y los secundarios. En fin, que ojalá Disney se acordara de vez en cuando de que se podían hacer series así. Y ojalá que tenga más temporadas esta, por supuesto.

Por un lado me sorprende de esta Head Girl (NZ) que estemos otra vez haciendo una versión de Girls. Tanto en lo que retratan -un grupo de amigas jóvenes en su paso a la vida adulta- como en la manera de retratarlo -con más pretensiones que logros y con ese punto de pensar que si usas un cierto tono de comedia da igual lo escatológico o turbio que sea lo que cuentas- pero supongo que es lo que pasa cuando lo que decides adaptar a serie es un poemario. Por otro… si total, cada semana hay una variación del true crimen y la serie de policías de siempre. El problema no es solo la repetición, es también la falta de ideas. Pero supongo que, mientras tanto, a alguien le servirá.

Mucho más interesante de lo que esperaba, The Killings at Parrish Station (AU) parte de una premisa que se va desenvolviendo, en primer lugar colocando a un par de investigadores llamados por la policía local a un a ‘base’ en el desierto australiano. Son los años ochenta y lo que se encuentran ahí podrían haberlo encontrado si les hubieran llamado a una expedición ártica en 1982 o a una nave espacial de trabajadores en 1979. Es decir, está muy claro desde el primer minuto que han llegado a la post-masacre. Pero ahora tienen que establecer qué ha pasado. Esto, que daría para serie de por sí, especialmente gracias al magnífico trabajo de Mia Wasikowska como una de las investigadoras, claramente el centro de la historia. Aún tiene un par de vueltas más cuando la serie pegue un salto a la ‘casi actualidad’ y lo haga de una manera astuta en el meta y el humor: Una pareja de podcasters van a basar su nueva temporada en estas muertes misteriosas. La recreación del ‘mundo podcaster’ y su absolutamente falta de seriedad, suplida por una creación de comunidad discutible y unas opiniones de mierda -no digamos ya la necesidad de mercantilizar todo lo posible, sea de la manera que sea- sirve para ofrecer no solo adelantos sobre lo que está pasando en el pasado, también para mostrar un contraste intrigante. Que aún tendrá una tercera vuelta cuando en ese mismo presente la investigación se ponga en marcha de nuevo, solo faltaría. Todo ello con un reparto que va de lo aceptable a lo brillante -ya he hablado de Wasikowska, que está imperial, pero lo cierto es que Heather Mitchell o Doris Younane demuestran también sus tablas- y que, por supuesto, me ha convencido de seguir viendo la serie. A ver si saben estar a la altura de este punto de partida cuando tengan que desarrollar los conceptos y, sobre todo, darle una explicación a lo sucedido. ¡Por pilotos como este me veo tantos otros!

Puede que Life, Larry, and the Pursuit of Unhappiness (USA) sea una de las series con menos gracia que haya visto jamás. Ni el formato de sketches ni la acumulación de invitados hace que salga nada memorable porque, en realidad, lo que tenemos es a Larry David gritando cosas que tienen poco que ver con cada pieza, y mucho con el propio David. Supongo que él piensa que eso es divertido. Pero -al menos para mí- no hay nada de gracioso, nada que merezca la pena, la idea de ‘sketches históricos‘ no está bien tratada ni, desde luego, es nueva en modo alguno. –History Of The World Part 2 es de hace tres años, y con todos sus fallos es MUCHÍSIMO mejor que esto-. Así que la conclusión es, simplemente, que estos señores famosos estadounidenses siguen sin saber moverse de su papel conocido, repartir juego y preocuparse por un resultado que quizá no sea ‘a mayor gloria’ suya, pero desde luego será mejor que esto.

No se me ocurre nada bueno que decir de Maen Kkeutjul Sonyeon (O)(CS), o 맨 끝줄 소년 o Notes from the Last Row o El chico de la última fila o… , probablemente porque no soy su público objetivo que -imagino- es algo así como Señores Sesentones Pitopáusicos. La historia de un profesor de literatura pretencioso y mediocre -un profesor universitario, vaya- que se encuentra con un alumno que le va contando por entregas una historia bastante estúpida sobre su infiltración en la familia de un compañero… es lamentable porque intenta venderte que la calidad y esas cosas están en frases completamente estúpidas. Cuando empieza echándole la bronca a una compañera ‘influencer’ por no saber escribir y luego se queda alelado con las chorradas que le cuenta el otro queda bastante claro que el problema es que la otra persona no era del sexo correcto. Los atisbos de juego entre realidad y ficción (de una puerilidad propia de un alumno universitario, eso es cierto) y la idea de construir un suspense sobre los motivos del uno para hacer o contar y del otro para leer y alentar… en fin. Supongo que este es el tipo de cosas que pasan hoy día por ‘escritura de prestigio’ cuando no dejan de ser juegos de salón de los que los victorianos practicaban. Pero, claro, si su referencia es Goethe… Supongo que hay quien vive rehén de considerar sus propios gustos como lo que debería de valorar el resto. Con estos mimbres no debería de sorprendernos el pobre resultado, tampoco es que pudiéramos pedir algo más de un punto de partida tan lamentable.

Lo que le cuesta arrancar a veces a las series surcoreanas. Manager Kim (O)(CS), o 김부장 o Agent Kim Reactivated o…, parece seguir una historia muy sencilla: Un tipo es un agente encubierto retirado, una especie de doble agente surcoreano que trabajó para los norcoreanos. Un día su hija -con la que se lleva regulara tirando a mal- desaparece y él tiene que volver a la acción para recuperarla. Pues para contar esto nos pasamos una hora y pico, con mucho personaje secundario (otros ex-agentes, la gente del instituto de la hija en la que le hacen bullying, los compañeros del banco en el que trabaja el protagonista) y una notable falta de ritmo a cambio de martillear una y otra vez en lo mismo y de dejar claro que el tema central va a ser que ir por las buenas es una humillación y solo la violencia es respetable. En fin. No era esto lo que yo esperaba, la verdad. Pudiendo ir a la violencia directamente sin excusas chorras.

Mientras no vayas buscando algo original supongo que Naeildo Chulgeun! (O)(CS), o 내일도 출근! o See You at Work Tomorrow! o ¡Nos vemos en la oficina! o…, tendrá su pase. Imagino que sobre todo si lo que buscas es ese rancho, ese más-de-lo-mismo de la fórmula que se repite. Una mujer  está encallada en su trabajo y con problemas en su vida amorosa, un nuevo jefe con aspecto de borde llega, a partir de ahí parece que las cosas van a cambiar en ambos lados. Un mínimo de intriga empresarial, algunas escenas con ese humor surcoreano, en fin… lo de siempre. Ni bien, ni mal, simplemente su público es concreto y yo no estoy en él.


¡Libros que Salen! Tezuka, «Sky», Matsumoto.

¡Que entre la pila!

Sky de Kaaron Warren, ed. La Biblioteca de Carfax

Quizá recordéis a Kaaron Warren de cuando Carfax publicó Como aceite a sus huesos, pero ahora vuelve la autora australiana en formato un poco más largo. Through Splintered Walls la componían tres relatos y la novela corta que vemos publicada aquí, una historia sobre un ya-no-tan-joven bastante insufrible cuya profesora desapareció al intentar descubrir la verdad sobre un dedo cortado aparecido, él ha recordado el suceso y ha decidido investigar, lo que le lleva hasta Sky, un pueblo en el despoblado interior australiano que se especializa en la fabricación de comida para gatos… y mucho más. Lo extraño se junta en un pueblo en el que el desempleo simplemente no existe.

Oda a Kirihito de Osamu Tezuka, ed. Planeta Cómic

Una extraña dolencia que hace mutar a los que la sufren a una especie de situación de perropersonas, una investigación pero también una enfermedad que conlleva más de lo que parece. Un objeto de estudio más complejo del que parecía. Y muchas más de las cosas que gustaban como tema a Tezuka, del sistema de salud a la corrupción pasando por los rígidos sistemas sociales japoneses. Así que aquí está de nuevo, por tercera vez diría yo, por si alguien quiere seguir con Tezuka. (Ah, y el segundo volumen saldrá en Octubre)

Acorazado Especial Yamato de Leiji Matsumoto, ed. Ooso

Años después de que Satori publicara su Queen Emeraldas, y no digamos ya de que Norma publicara su Capitán Harlock, llega por fin otra de las obras de Leiji Matsumoto a España. Este Acorazado Especial Yamato fue un punto de inflexión tanto para él como creador como para el medio, al lograr un éxito a partir de una historia espacial que organizaba la historia y los temas con mayos profundidad. Así que habrá que ver si esta vez significa el principio de la recuperación de los mangas de Matsumoto.

Nos leemos.


Voy a asumir que Rosa Elettrica (O)(IT) está dentro de algún tipo de ‘obra romántica’ de esas que ahora llaman Dark o Mafia o yo qué sé… Lo digo porque aunque el punto de partida parece de acción, criminal o algo así no hay mucha separación frente al ‘hampón de medio pelo’ drogadicto al que ponen a controlar a una policía pazguata. La verdad es que casi ninguna de las cosas que hacen tiene mucho sentido, así que voy a asumir que es porque van a liarles y no porque realmente alguien pensó que nada de esto fuera a necesitar tener ese mínimo de coherencia.

Hay veces que una serie se vende como puede, y eso lleva a un conflicto con lo que tiene. En el caso de The Season (O)(HK) sospecho que era más fácil venderla con comparaciones que no resisten ni un vistazo superficial, como The White Lotus o Crazy Rich Asians, que con aquellas que sí, aunque sigan estando a bastante distancia de ellas, como Revenge. Es especialmente divertido que esta derivativa y poco inspirada a casi todos los niveles -lo más destacable que tiene es su banda sonora- serie intente con tanta fuerza y tan pocos recursos ser lo que no es, porque eso sucede con su protagonista. Solo que ella, que se supone que está con un plan, no deja de meter la pata por mucho que nos aseguren que no. La información no parece orgánica sino que se requiere e insiste en ella y, sin embargo, no se acaba de dar. Hay un rato en el que podría parecer un rechazado de Lifetime. Tantos cadáveres de series mejores y de posibilidades diferentes como para acabar en lo que parece una serie creada por comité. Con tantas malas decisiones que podría dedicarle una columna entera sobre todos sus problemas. A ver si la próxima vez que alguien se anime a otra ronda de Los Ricos Son Gente Espantosa por lo menos se lo trabaja un poco.

Supongo que este genérico de serie de Harlan Coben que es I Will Find You (USA) significa que el autor está tan justo de ideas que tiene que recurrir a tan enmarañado como poco probable misterio en el que un tipo es avisado cinco años más tarde de que su hijo, al que creía muerto por su mano, está vivo. El problema es que se le juzgó y condenó por ello y ahora está en la cárcel. Una pequeña multitud de personajes secundarios dan vueltas por allá, bien por necesidades de la trama -del esqueleto o de la necesidad de expandirlo a unos ocho episodios-, bien porque para el tipo de conspiración que presentan y los líos que se traen… necesitan a mucha gente. Y aunque el resultado entre al menos -aunque casi por los pelos- en el terreno del forraje lo cierto es que no le veo muchas más cualidades. Salvo, quizá, el hecho de no haber ido a lo más trillado desde el principio. Supongo que ese pequeño paso extra sí que merece al menos un elogio. En fin.