¡Libros que Salen! Juengeun, «El baño ocupado causa malos deseos», Oseman

Las amigas primero.

El baño ocupado causa malos deseos de Sheila Moreno Griñón, ed. Dimensiones Ocultas

La queridísima Sheila nos trae un libro de terror que va dando giros dos puntos de partida aparentemente diferentes, pero no incompatibles: Un grupo de universitarios que causan una muerte -en este caso a su profesora-, por otra la posibilidad de pedir deseos… con unas reglas propias. Y, por supuesto, nada sale como se esperaba, sobre todo cuando comienza la competición entre ellos. Así que ya sabéis: horror, humor y buenos malos deseos.

¡Que entre la pila!

Cien sombras de Hwang Juengeun, ed. Shiro

Es bueno ver que Shiro sigue con sus publicaciones de autores surcoreano, en esta ocasión con una obra peculiar, porque habla de esas pequeñas zonas comerciales con mucha tiendita, que pese a estar abiertas todo el día sobreviven a penas. Y de una pareja de trabajadores de una de ellas. Pero lo hace, además, con un subterfugio del fantástico, con la posibilidad de que las sombras operen al margen de los humanos, revelando cosas que ellos nunca hablarían. De esta manera la visión de un momento oscuro en el que el capitalismo aplasta a los ciudadanos logra una válvula de escape con un punto de esperanza.

Heartstopper 6. Entrelazados de Alice Oseman, ed. CrossBooks
Pues se acabó, el último volumen de Heartstopper -al menos el último hasta que decidan continuarlo, supongo- llega este julio, a tiempo para la película y para cerrar todos estos años de historia de amor y crecimiento.

Nos leemos.


Comenzamos el repaso semanal con Ann Droid (UK), una comedia tirando a inofensiva que podría haberse hecho hace una década, dos, seis… Una mujer de ya una cierta edad ve cómo su hijo vuelve con su pareja -pese a su propia oposición- dejándola al cuidado de una androide. A partir de ahí las dinámicas de ‘la extraña pareja’ en la que una es un androide y la otra cumple el doble rol de ser tanto jefa como aquello de lo que cuida. La verdad es que no hay mucho que decir de ella, poco menos aún en el campo de ‘lo bueno’, pero una cosa sí puedo decir: Se beneficia y mucho de que Diana Morgan interprete al androide, es lo único que merece la pena de todo el asunto pese a que aproveche solo una fracción de sus capacidades cómicas. Pero, en fin, no sé ni siquiera lo que podrá durar como punto fuerte en cuanto pasen los capítulos. Aunque no sé ni para qué me preocupo, si no pienso ver un capítulo más.

Supongo que en su cabeza este Apartment (O)(CS), o 아파트 o The Apartment Job o El capo del bloque o…, tenía una línea central clara y definida. Desde luego no es lo que ha llegado al piloto -demasiado extenso, como suele pasar en estas series- porque con la puesta en marcha de tantas historias tenemos sobreabundancia de personajes e historias y, peor aún, tenemos poco por lo que interesarnos. Sí, el protagonista es un hampón y está rodeado de gente igual o peor. Pero que su plan sea sacar dinero de unos vecinos de un complejo de apartamentos… no lo convierte precisamente en algo interesante. Por mucho que parezca querer decirnos que de los policías a los políticos a la gente normal, todo el mundo es corrupto. Pues bueno. Lo más interesante, gracias a la actriz Ha Yoon-kyung, es una especie de trama terciaria sobre una falsa boda y, sinceramente, solo es interesante como para desear que Ha Yoon-kyung tenga mejores papeles protagónicos en el futuro. Así que no, puede que la serie no se decida si es una comedia criminal, la historia de un golpe, un asunto romántico o qué leches es esto…  pero yo tengo decidido no seguir con ella.

Hay varios momentos de The Dark (UK), una serie que parece ‘la serie de siempre’ sobre un pueblecito en el que se comete un crimen -en este caso un adolescente muerto- ligado de alguna manera con una situación similar años antes, que pone a una investigadora a sacar a la luz los secretos de la pequeña comunidad blablabla, en los que da la sensación de que en realidad va a tener un giro hacia lo sobrenatural. Que quizá sea una serie de vampiros o algo así. Supongo que en parte es porque esta serie escocesa ha decidido apostar fuerte por el gótico, que es una manera como otra tanto de sacar partido de los parajes como de intentar distinguirse. Aunque al menos esta investigadora no es -o no en el piloto- una con depresiva historia dramática detrás. Así que bueno, no es que mate pero para los fanses de estas cosas que no busquen algo revolucionario sino con algo correcto y un poco atmosférico… les puede valer.

Se nota que en este Donggung (O)(CS), o 동궁 o The East Palace o El palacio del este o…, hay pasta. Es otra de esas producciones a medio camino entre lo histórico y lo fantástico, con la misma medida de ‘intrigas palaciegas’, ‘misterio’ y ‘lucha contra lo sobrenatural’ en el que los trajes parecen a la vez nuevos pero no disfraces y los personajes centrales están en el punto entre resulta cargante y querer ver cómo evolucionan. Quizá porque tienen la cabeza de que dure unos tres cuartos de hora -que podría haber sido incluso menos, pero me vale- y de establecer el asunto central y los personajes: En un joseon alternativo el rey se ve amenazado por una criatura sobrenatural -un fantasma, parece- que hace 30 años acabó con casi todos los herederos al trono y ahora ha regresado a repetir con los nuevos príncipes. El rey, un tipo turbio, trata de que el monje que acabó -más bien retrasó- el problema en el pasado regrese. Pero este dice estar muy mayor y le indica un joven.. es difícil decir ‘monje’, la verdad. Un joven con poderes supongo que sería más cierto. El problema es que el joven no quiere hacerlo y, además, es tirando a insufrible. Así que el rey le rapta, pone a una hija suya a vigilarle y le da dos opciones: o acaba con la amenaza que ahora mismo está consumiendo al único -y joven- príncipe vivo o le mata. En lugar de elegir morir mientras le mandas una segunda maldición decide cooperar reluctante. Por suerte ese es el punto de partida de antes de la mitad del capítulo, no todo entero para llegar ahí. Luego veremos algunas idas y venidas, algún secundario más y concluiremos con una entrada en ‘el otro lado’ y una lucha contra el ‘bicho’ principal. Es de suponer que quedará en algún tipo de empate -o iba a durar poco la serie- pero lo deja lo suficientemente a medias como para picar por lo menos en el siguiente capítulo, lo que también demuestra un cierto grado de inteligencia para manejar lo cliffhangers. Así que sí, de entrada es una buena serie, a la que dar por lo menos un par de capítulos a ver por dónde tira. Supongo que sobre todo si te interesan todas estas cosas que han apilado, pero como a mí me ha parecido interesante una parte y puedo soportar los líos históricos -que, además, dejan claro desde el principio que tienen relación con la trama por ser tan turbio el rey- le daré la oportunidad.

En fin. Supongo que mi problema con The F Ward (AU) es que a estas alturas que los dramas médicos vayan de un grupo de jovencitos a los que la vida no les va exactamente bien y que se dedican a liarse con quien no deberían y todas esas cosas… no puede darme más lo mismo. Sí, ya sé que es un clásico del género, pero estaría bien o que fueran más originales o que hubiera alguna trama médica algo más interesante. Quizá incluso… ambas. Supongo que si uno quiere ver lo que decía antes es una serie perfectamente válida. Un tanto insulsa, pero sin nada más malo que decir precisamente porque parece salida de un aleatorizador de tramas de médicos jovencitos. O que te parezcan atractivos los actores, supongo. Parece mentira que no haga tanto de otras series médicas que han buscado ese ‘algo más’, pero supongo que aquí han pensado que con que fueran todos ‘una última oportunidad de no cagarla’ valdría para ofrecer algo interesante. EMHO, se equivocaban.

Pues en la BBC han decidido continuar con sus series de resolver crímenes con esta The Hairdresser Mysteries (UK), claramente pensada para el mercado de por la tarde pero no muy trabajada. Veamos. Una peluquera de Londres decide trasladarse a un pueblecito, son los años ’70s, y va a encontrarse con asesinatos de manera regular. OK. Pero no hay mucho más. Sí, hay secundarios ‘pintorescos’ a montones, pero no parecen pasar de esa bidimensionalidad. La trama es a la vez obvia y contada de la manera que parezca más complicada. Y el resto de cosas están hecho con la misma mezcla de desgana y de intento de que sean ‘las vibras’ las que sostengan el tinglado, antes que la trama o las interpretaciones. La verdad es que es una serie realizada de una manera tan perezosa que casi me sorprende que hayan llegado a estrenarla. Lo que no entiendo es, precisamente, este hacerlo de tapadillo, sin póster ni trailer, como si se avergonzaran porque se ha hecho a cambio de algún innombrable favor. De verdad, no puede ser tan complicado.

Si ya me parece ridículo que Netflix o Prime no pongan un trailer de las series que compran imaginad lo que opino de que no lo haga la BBC de las que producen.
Dentro del cúmulo de series que tienen un gran reparto completamente desaprovechado The Hawk (USA) llega al nivel maestro. Puede ser una de las ‘comedias’ más irritantes que he visto en tiempos, prácticamente ningún actor ni tiene nada que hacer ni sabe qué hacer con lo poco que le dan -excepción hecha para Molly Shannon, que no es que logre mucho pero sí el mínimo para estar por encima del resto- y la historia general logra ser tan vista y tan espantosa que uno se pregunta exactamente cuál es el problema por el que pasa Will Ferrell. No su personaje. El cómico. Porque soy incapaz de recordar algo en lo que haya tenido gracia la última década y pico. Quizá necesita nuevos guionistas. O algo.


Supongo que la cosa detrás de Kokuhaku: 25 Nen Me no Himitsu (O)(JP) o 告白-25年目の秘密 o 25 Years of You o 25 años de secretos o…, es que no se sepa exactamente cuál es el tono. Pero, claro, abre con una mujer con un cuchillo ensangrentado y una voz en off, pasamos a lo que parece una comedia romántica sobre un tipo que lleva 25 años enamorada de ella, asuntos de oficina y lo que parece un acercamiento entre las partes antes de que la parte turbia regrese a echar sombras sobre el protagonista masculino y la posibilidad de que sea algo peor de lo que parece, a la vez meten de fondo una historia sobre un ‘asesino’ al que van a liberar. Todo en los últimos momentos del capítulo. Supongo que para ver si así la gente pica, esta vez no tengo muy claro el resultado, la verdad. Supongo que veré también el siguiente a ver una vez establecida la premisa por dónde deciden tirar. Pero lo cierto es que no parece que haya como para ocupar muchos capítulos. Ya veremos.

Un día entenderé porqué Netflix no pone trailers a las cosas que compra. No será hoy.

Empezaré reconociendo que esta The Lady Grace Mysteries (UK) se estrenó en abril. Sin embargo a nadie le pareció importante ni hablar de ella ni ‘moverla’. Me he encontrado con su existencia por pura casualidad y he tenido que esforzarme para poder verla. Una vez hecho os diré que es una buena serie infantil/ juvenil. Es cierto que los trajes tienen algo de ‘disfraz’, que varias de las edades no parecen casar con los puestos y ocupaciones y que en general hablamos de una obra ‘ligera’ en la que una de las damas de la reina, una adolescente, junto con sus amigas de palacio, y pese a sus ‘enemigas’, logra resolver lo que parece serán distintos crímenes de aspecto algo menos peligroso o importante mientras de fondo hay una trama principal de atentados contra Isabel I de Inglaterra -¿había dicho que era de época? ¿no? Vaya.-  pero precisamente eso es lo que es y lo que hace a la perfección. No parece buscar otra cosa más que ofrecer una serie de ‘misterios’ que resolver de manera igual de sencilla, con una protagonista que rompe la cuarta pared -a veces a niveles que uno piensa que va a pedir que gritemos ¡NO ROBES!– y que resulta lo suficientemente agradable como para que me sorprenda que no haya una mayor… interés… por la serie. Salvo, supongo, en la BBC / CBBC que ya ha pedido una segunda temporada y unos especiales ‘invernales’. Así que aún llegamos a tiempo.

Supongo que alguien apostó a que Lucky (USA) podía sobrevivir a su piloto. Tengo mis dudas de que sea así, pero desde luego que hay gente que consideró que una historia en la que se cuenta más bien poco pero queda claro que hay distintos bandos y que la cosa está tirando a ‘liada’ podría ser precisamente lo que necesitaba un piloto que es prácticamente solo acción. Una acción en la que no hay mucha cabeza ni en realidad nos interesa mucho lo que pasa porque la falta de contexto tiene ese efecto. Sobre todo cuando va más allá de la la protagonista. Y con el problema principal de que, una vez más, por buenos que sean los actores que contraten tienen que poder hacer algo con su papel. Olyphant está muy bien, pero es difícil saber qué se supone que hace, o cómo. Y Bening parece estar haciendo el mismo papel que en sus últimas tres series (sí, aún recuerdo Apples never fall, soy yo el que la recuerda) que ni es mucho ni es algo bueno que decir. Entre ambos hay toda una serie de actores que están en distintos grados de pasotismo. Así que sí, parece que una vez más alguien ha considerado que una producción ‘de acción’ no necesita un guión en condiciones o un contexto básico. Quizá porque mientras no los tenga cualquier problema puede ser achacado a eso y no a que la serie es una filfa.

Casi lo mismo que antes pero exactamente al revés pasa con Ride or Die (USA), una serie que establece unos básicos para que la cosa funcione y cuyo problema principal es que establecerlos ralentiza un tanto el piloto. Al fin y al cabo tiene que contar la historia de dos amigas, Hannah Waddingham y Octavia Spencer. Spencer es la mujer de un diputado inglés, al que ella ha dirigido la carrera desde el principio. Una mujer capaz, positiva y con recursos. Waddingham es una sicaria. Llevan siendo amigas como veinticinco años, pero nunca le ha contado a Spencer cuál es su profesión real. Además de eso se nos dan pinceladas de los mundos de ambas, y se nos pone en marcha la acción. Lo suficiente, supongo, como para saber que tenemos por delante una serie de acción y viajes, ligera y con un tono fundamentalmente humorístico no exento de algún punto de drama y aventura. Es decir, lo que tantas veces hemos visto en el cine y que aquí tiene el apoyo de un buen reparto -en el que están también Calam Lynch (sí, el sobrino de Jeremy Irons) o Bill Nighy – para que aguantemos la tirada. A veces no hay como saber lo que estás haciendo y cómo quieres hacerlo. Así que seguro que algunos capítulos más caen.

Sospecho que alguien pensó que con J.K. Simmons podías vender cualquier cosa. Y eso es The Westies (USA), cualquier cosa. Un más de lo mismo de organización criminal ‘de época’ con irlandeses en el centro, italianos y policías poro distintos lados y, en general, la sensación de que querían hacer la misma serie de siempre pensando que quizá los actores lo salvarían. La verdad es que sospecho que será el interés por ver a Simmons a ratos lo que decidirá el aguante. Y ya os puedo decir que yo con el piloto he tenido más de sobra. Pero, claro, Organización Criminal es algo para lo que claramente no soy su público.


¡Libros que Salen! Robecchi, «De gira con Alice Cooper», Amor y más

¡Que entre la pila!

Las verdades rotas de Alessandro Robecchi, ed. Altamarea

De Alessandro Robecchi tuvimos hace años la primera de las aventuras de su detective Carlo Monterossi, desde entonces no habíamos vuelto a saber de él. Así que bienvenida sea Altamarea por animarse a publicar otra de las peculiares novelas negras del italiano, que en esta ocasión con algo un poco distinto pero aún dentro del género criminal. Aquí tenemos a un antiguo director de éxito, Manlio Parrini, casi anciano pero al que se le ha ocurrido una película sobre un pionero de la novela criminal italiana cuya muerte quedó sin resolver. Pero a la investigación del crimen del pasado se le une otro en el presente. Aparentemente sun relación, pero uno nunca sabe cuáles serán las relaciones ocultas o el precio de la libertad.

¡Picor! de Gemma Amor, ed. Dilatando Mentes
Además de rimar este Picor de Gemma Amor nos trae otra faceta de la autora de Pinos Blancos y Querida Laura, en esta ocasión es la historia de una mujer que vuelve al pueblo del que huyó, lo hace tras una relación abusiva, y lo último que necesita es comenzar este nuevo capítulo que es también un regreso… descubriendo un cadáver cubierto de hormigas. A partir de ahí secretos, un viejo festival del pueblo y demasiadas supersticiones como para sobrevivir.

De gira con Alice Cooper de Bob Greene, ed. Es Pop

Siempre es una alegría encontrarse con lanzamientos de Es Pop, para este van por su vertiente más roquera y periodística, recuperando lo que Bob Greene -entonces columnista del Chicago Sun-Times- fue escribiendo mientras acompañaba a Alice Cooper y su grupo tras la gira que siguió a al superéxito de Billion Dollar Babies. Fue un mes de viajes, alojamientos, escenarios, en los que iba a hablando con todo el mundo a todos los niveles, a favor y en contra, tratando de plasmar las múltiples visiones y vivencias que se dan en algo así, desde las grandes actuaciones a la más humilde trastienda.

La casa del silencio de Kiersten White, ed. Puck

Hemos estado viendo llegar algunos de los libros de White estos últimos años, fueran para adultos como Mister Magic, para chavales como Un parque de diversiones siniestro o… bueno, el resto de su producción. Así que al llegar uno nuevo hay que mirar de qué va. En este caso de una joven que entra en una casa para encontrar a su hermana, como sirvienta, ella es Pajarilla y su hermana desaparecida es Urraca. Y la Casa es un centro en el que hay jóvenes aristocráticos y sus compañeras sirvientas… pero, sobre todo, es un centro de misterios y secretos que parece estar esperando una rebelión. Así que sí, en línea pero distinta a sus otras obras.

Pistoleros de quiosco de Fernando Eguidazu, ed. Ulises

Las novelas del oeste, o los relatos largos, o las ‘novelitas‘… tuvieron un peso, interés y presencia muy importante en los quioscos españoles durante todo el S XX pero, sobre todo la postguerra. No solo eso, también tuvimos escritores de auténtico éxito, estajanovistas del género, como Marcial Lafuente Estefanía, José Mallorquí, Silver Kane, Clark Carrados, Donald Curtis… Fueron obras de muchísimo calado y, a la vez, que solían pasar por debajo del radar de la crítica y de la academía. Para tratar de solucionar parte llega este libro que busca no solo recordar, también contextualizar, explicar, colocar en su momento histórico. Una manera de hacerle justicia, aunque haya tardado en suceder más que el caballo del malo.

Yo estoy con Pulp, ¿y tú? de Mark Webber, ed. Sexto Piso

Una cosa es la Common People y otra distinta que si vas a hacer un libro sobre la banda británica Pulp no puedas liarte la manta a la cabeza y convertirlo en un libro ilustrado. Sobre todo cuando lo que tienes es la narración de una persona que les conoció ‘en sus inicios’ y fue siguiéndoles, creciendo con ellos y pasando por distintos puestos, desde ser un acompañante en sus giras a responsable del club de fans, ‘tour manager’ y parte del grupo. Y es que esta es tanto una historia de Pulp vivida desde ese limbo entre los fans y la banda como una memoria de lo que significa, precisamente, ese ‘estar’ con la banda. Todo ellos apoyado en fotografías y recuerdos.

Secreto entre huesos (5, Flavia de Luce) de Alan Bradley, ed. Alma

Los asesinatos en un pueblecito inglés, con la adolescente peculiar Flavia de Luce metida por medio. Por ejemplo aquí abriendo un tumba que se supone cerrada desde hace siglos, así que el cadáver de un miembro de la iglesia es solo el punto de partida de una nueva investigación.

Nos leemos.


Me pregunto si esta Baddies (NZ) forma parte de algún tipo de obra de temporada, ‘chavales en un campamento’, que aquí han tratado de expandir haciendo que sea uno ‘correccional’. Para chavales ‘problemáticos’. Y, por algún motivo, mezclarlo con una panda de atracadores. Al final no parece ni para adultos, ni para chavales, ni yo qué sé. Supongo que al menos servirá para rellenar tiempo, o algo.

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Dentro de estas cosas que hacen las empresas resulta que están trayendo de manera más que particular Deep Revenge (JP), o ディープリベンジ o El rostro de la venganza o…, que solo puedo definir como una telenovela psicotrónica que usa una base de venganza para traer algo tan camp, tan high camp, que si me dijeran que en realidad es una parodia tendría que creerlo. Y eso solo en el piloto, no sé yo a dónde van a ir a partir de ahí, teniendo en cuenta que incluye a una jefa de hospital, casi una Quironesa, riéndose aviesamente mientras bebe copas de vino. Si esto es el punto de partida por delante tenemos un circo.

No ha tocado trailer, no puedo decir que me extrañe

Madremía… The Five Star Weekend (USA)… Creo que no he visto un ejemplo más claro de que hacer una película de Hallmark no es tan sencillo como pueden hacerlo parecer. Porque esta historia que usa la excusa ‘amigas se reúnen a pasar un fin de semana tras la inesperada muerte del marido de la protagonista’ da igual que reúna varios nombres bien conocido, no logran salvar lo que parece en todo momento vacío, falso y descompensado. Una acaba de perder a su marido, otra tiene la confirmación de que su cáncer de mama es maligno y otra ha sido ‘cancelada’ en internete. No sé, no sé, hay una que no es como las demás. Pero ese es uno de los problemas, no solo la idea ‘reunir a mujeres de distintos momentos de mi vida’ suena más a… bueno, eso, una excusa para un libro que algo real. Es que a una de ellas ni la conoce y resulta que ‘tiene un secreto’. Si le unimos que la cancelada es, vaya, la única afroamericana del grupo… pues en fin. Una demostración más de que no es tan sencillo esto. Por mucho que ellas mismas lo reconozcan en pantalla -porque, claro, es imposible no señalar lo obvio, sobre todo si está hecho de la manera más torpe posible-. Y vaya si lo está. Los personajes son poco más que recortables de tan bidimensionales. Las tramas van más allá del ‘no-me-puedo-creer-que-pensaran-que-era-buena-idea’. En fin, un desastre.

Soy lo suficientemente viejo no ya para haber visto al menos los primeros capítulos del anime original, también para haberlos olvidado ya. Y como tampoco fui nunca especialmente fan de Ghost in the Shell (O)(JP), o 攻殻機動隊 THE GHOST IN THE SHELL o Kōkaku Kidōtai Za Gōsuto In Za Sheru o …, no iba a molestarme en revisarlo para poder hablar de los cambios en esta. Así que tendrá, para bien o para más, que aguantar su propia vela. Aunque supongo que la idea de hacer más o menos noventero el diseño y la animación es una manera de tratar de recordarlos. Se nota que le han puesto ganas pero, la verdad, si hace ni sé las décadas no era el público ahora lo soy incluso menos. Las decisiones visuales no me dicen gran cosa, la trama no me puede interesar menos, la protagonista -que juraría, eso sí, que antes era de otra manera, pero aquí asumo que es lo de siempre: en el anime anterior se saltaron a la torera lo de los cómics y ahora tratan de que se parezca más- no podría darme más igual. Supongo que igual que hay libros que a los amigos del autor le gustan aquí habrá fanes. Pero yo ni lo soy, ni puedo recomendarla.

Un poco lo de siempre… pero menos en las series surcoreanas y más en las películas de Lifetime. En Gyeorhonui Wanseong (O)(CS), o 결혼의 완성 o The Husband o o…, tenemos a un cirujano que está casado con la administradora de un hospital e hija de su fundador. Pero el matrimonio, que fue feliz en el pasado, ya no se entiende por los roces y la vida. Luego llega un giro inesperado con el secuestro de ella y amenazas a él. Y nada parece tener demasiado sentido -vídeos incluidos- pero allí siguen. Total, que no ofende pero poco más. Quizá porque los episodios son demasiado largos, a saber.

Tanta tradwife tenía que acabar sucediendo… Little House on the Prairie (USA) ha vuelto. Es prácticamente lo mismo que la serie de los setenta. Salvo por un par de asuntos. Por un lado los trajes son muy bonitos de ver, pero tienen esa sensación de ‘puestos por primera vez’ que hace que parezca un poco más ‘obra’ que ‘realidad’, pero para bueno son conscientes de los problemas y han ‘intentando’ meter un poco de perspectiva de que estos colonos eran colonizadores. Ya, una sorpresa. Así que hay un poco de presencia nativa americana. Y hasta un secundario de color. No es que hayan decidido mover mucho el asunto porque, bueno, esto funciona así y su público es el que es. Que a rato parece una convención de Sylvanian Families en las que han prohibido a los furros, pero supongo que si a alguien le gustaba mucho la serie original -lo que no es mi caso, me temo-  aquí puede encontrar ese drama familiar ligero de colonizadores.

Un tanto… básico… este Nijusseiki Denki Mokuroku (O)(JP), o 二十世紀電氣目録 o Sparks of Tomorrow o Destellos del mañana o…, tira de la idea de un mundo steampunk en el que trata de moverse la idea de la electricidad -o sus aplicaciones- pero lo hace como si no tuviera claro qué quiere contar. Solo lanzando multitud de personajes, distintos temas, y una sensación de que ni ellos mismos saben qué quieren contar, cómo contarlo o en qué año están con alguno de los chistes. En fin.

No tengo claro qué pretenden contar en No tengo miedo (O)(MX) pero sospecho que no soy el único, porque meter un flashback en el piloto y dedicarse a contar el pasado del pueblo para dejar casi sin explicar el resto de lo que vemos, con unos apuntes al principio y al final… en fin. Tenemos  un pueblo que no se sabe bien de qué sobrevive, desapariciones de gente y unos niños jugando uno de los cuales parece descubrir a otro secuestrado. Y en lugar de montar un follón con eso o tratar de salvarle resulta que decide seguir yendo ahí de visita. En fin. Que entiendo que toda la serie está montada para decir ‘uy, uy, uy, qué mal México, cuánta violencia, cuántos secretos’. Pero la verdad es que el resultado deja mucho que desear, porque ni las historias de la gente logran ser mínimamente interesantes ni, desde luego, especialmente creíbles. Especialmente cuando se las centra en un único asunto que machacan continuamente. En fin.

Por alguna vez el drama colombiano La primera vez logró durar cuatro temporadas en Netflix. Por lo visto, también, decidieron que en la última no iba a seguir colando que eran escolares, así que pegaron un salto temporal. Aparentemente en ese salto se dejaba contar alguna cosa de varios secundarios. Y en mitad de todo esto es donde hay que meter Salcedo, cuero y boogaloo (O)(CO) . Serie de micro-episodios de unos 3 ó 4 minutos de duración que cuentan la historia de uno de ellos que, ciertamente, no parece muy interesante pero al menos tiene música -salsa- clásica por la propia ambientación de la serie.  Ya, no es mucho, pero supongo que siendo tres minutos -en un formato más horizontal del que uno esperaría de esta duración- ya es algo.

Asumo que este Thunder 3 (O)(JP) es una adaptación de algún otro lado. Porque aunque empiece con un estilo de ‘costumbrismo de jovencitos’ tan… japonés como uno puede esperar (dibujos de pechos, obsesión con la ropa interior femenina) y tenga una animación como de personaje configurable de una consola… luego te presentan la historia real: Un videojuego que les permite cruzar a otro mundo, una hermana pequeña desaparecida y la obvia situación de que su ‘estilo de dibujo’ es diferente al del nuevo mundo. Ah, y tienen poderes. Lo cierto es que no me ha parecido gran cosa. Mucho van a tener que expandir y ofrecer. Y ya veremos sí o cómo. Bueno, verán, que yo con el piloto he tenido más que suficiente.


¡Libros que Salen! Roy, «Contra las cuerdas», Stross y más

¡Que entre la pila!

La desolación y el encanto de Gabrielle Roy, ed. Hoja de Lata

Gabrielle Roy había publicado varios libros y ejercido el periodismo, pero su meta con esta obra era que sirviera de autobiografía. Más o menos velada, más o menos novelizada, quizá con algunas licencias… pero lo importante es que transmitiera su infancia en Manitoba, su traslado a Francia e Inglaterra y su regreso a Canadá poco antes de la Segunda Guerra Mundial. Una obra que acaba siendo impresionante sobre una autora fundamental para las letras canadienses.

Contra las cuerdas de Conor Niland, ed. Contra 
Pues sí, también hay libros sobre el tenis. Este en concreto está escrito desde dentro, por un jugador que llegó ‘sólo’ hasta el puesto 129 del mundo pero que, por tanto, vivió en sus propias carnes no solo el sistema de picado de carne para ser -y mantenerse- como tenista profesional. También las desigualdades entre esos pocos elegidos del TOP10 -a veces incluso del TOP5- y el resto de carne de cañón que parecen estar ahí para que tengan a alguien a quien ganar. Los ‘masillas’ del deporte profesional que, por tanto, ofrecen una visión muy diferente del deporte y sus entresijos.

El memorando Fuller de Charles Stross, ed. Insólita

Pues mucho se ha hecho esperar, pero ya estamos aquí, con la siguiente parte de Los Expedientes de la Lavandería y su mezcla de humor, fantástico y ‘thriller‘, bueno… supongo que también horror, pero nunca lo he tenido muy claro. En cualquier caso aquí tenemos cultistas, asesinos zombies, espías rusos y lo peor de todo… ¡un expediente desaparecido!

Agatha Raisin y el día del gran diluvio de M.C. Beaton, ed. Salamandra
Pues ya llevamos una docena, quién lo diría. Esta vez tenemos a Agatha -otra vez con James de uñas- y un viaje, una muerte, un regreso, un exceso de lluvias y un aparente suicido que Agatha no está dispuesta a aceptar como tal. Además, claro, de líos, humor y el habitual temperamento de Agatha.

Misterio al pie de la letra de Ellery Adams, ed. Alma
Un asesinato muy espumoso de Cleo Coyle, ed. Alma

Siguen saliendo los Cozy Crime de Alma. A su ritmo, eso sí. En este caso, de la serie del club de lectura y de los cafés. La primera tiene ensañamiento contra libros, un excursionista muerto en un sendero y un secreto del pasado. En cuanto la segunda, unas ‘vacaciones de trabajo’ formando al personal para un millonario acaba con un cadáver en el baño, fuegos artificiales y los secretos de la alta sociedad.

Mediterráneo de la Ilíada y la Odisea de Homero, ed. Aventuras Literarias
Efectivamente, las dos grandes historias de Homero y su reflejo en mapas, uno del Mediterráneo, otro más centrado en el Egeo, y por detrás listados. De los muertos en ambos bandos, de los aliados, de las naves, incluso del campo de batalla. Otra pieza de decoración e información, ideal para echarle un ojo mientras lees, viajas o te comes una manzana dorada.

Las investigaciones de Lady Ratona y Jimmy Tigrillo de Quentin Girardclos, ed. Astronave

El buen momento de las ficciones detectivescas juveniles e infantiles vuelve a demostrarse en esta historia de un estilo un tanto retro de ilustración en el que los dos protagonistas -la detective y su ayudante- se van encontrando con pequeños misterios y, por supuesto, resolviéndolos.

Avery y las hadas de Rowan Kingsbury, ed. Astronave

Una joven que se acaba de mudar, una exploración por la naturaleza cercana a la casa, un círculo de setas que la hace diminuta y le presenta el mundo oculto de las hadas… todo eso y más es lo que vivirá Avery en este cómic encantador con amistad y colores pastel.

Nos leemos.


Otra recuperación más. Llevamos una racha que al final a las series de animación le va a pasar como a los cómics y su público objetivo van a acabar siendo cuarentones. Pero bueno, vamos a centrarnos, que lo que tenemos por delante es Adventure Time: Side Quests (USA) que vuelve con un estilo de diseño y animación un-poco-distinto-pero-no-mucho. Y con una historia que recuerda a las del pasado (de hecho diría que si conoces la serie original le ves más gracia) pero también con una suerte de reflexión sobre… ¿las masculinidades? A saber. Pero bueno, que esto está aquí. Exisitiendo.

Se supone que esta Elle (USA) es una precuela de Legally Blonde. Y, sin embargo, no lo parece. Ni tiene mucho sentido. No tiene mucho sentido porque la Elle original ya vivía su viaje original en aquella primera película -que, añado, era tanto una comedia romántica como un misterio judicial- así que esto no tiene mucho sentido. Menos aún es el sentido que tiene convertir la historia en un ‘pez fuera de agua’. Pero bueno, que más que una precuela es una versión de ‘universo alternativo’, casi una especie de ucronía juvenil, y en esos parámetros… pues bueno. Es una serie juvenil agradable. Poco más. Pero tal y como estamos, tampoco es poco menos.

No sé yo si habrá tanta gente que recuerde Verano de 36, la mini en dos capítulos de los ochenta. Contando la llegada de unos obreros (como referencia de un genérico de Los Obreros, supongo) mezclándose con la gente bien de la Costa Azul. En fin, que en Francia sí que debieron tenerlo en mente y ahora llega este L’Été 36 (O)(FR) que nos cuenta lo mismo pero en largo. Entiendo que hay una intención de ir algo más allá de la serie tradicional de época, pero lo cierto es que casi parece que es para meterse en la telenovela que parar ir al drama de costumbres. Porque, ¿cómo alargas una película a serie? Pues, en este caso, metiendo un ‘misterioso asesinato’ más propio -como decía- de una telenovela que de una obra de misterio. Lo que, supongo, hace que esta serie sirva más como ejemplo de cómo han cambiado las cosas que como obra en sí. En fin, yo qué sé. Tendrá su público, pero no soy yo.

A veces uno se encuentra con una adaptación y no tiene muy claro por qué la llaman adaptación pero sí que agradece la obra nueva tanto como la original. Eso es lo que me ha pasado con Gasu Ningen (O)(JP) o ガス人間 o Human Vapor o El Hombre Vapor o…, que toma una película de los sesenta del gran Ishirô Honda para darle un giro. Tampoco voy a decir ‘un giro moderno’ -ahora hablamos de eso- pero sí un giro. Para quienes no recuerden la película original les diré 1) que la busquen y 2) que en ella Honda presentaba a un tipo inmoral que daba golpes para pagar la carrera como bailarina de su novia, por supuesto el conflicto central llegaría con/tra un investigador que le perseguiría, acompañado de una periodista. Esa historia, propia de la época y que  de alguna manera anticipa, aunque sea espiritualmente, lo que poco después sería Der Hexer en Alemania o Fantômas en Francia, con un villano superlativo -que aquí, además, tiene poderes inimaginables- y un grupo de bienhechores puestos en jaque corriendo arriba y abajo… con algún valle en el centro. Con eso en mente es fácil ver que aquí han tomado nota del punto de partida pero han optado por otro rango para convertirlo en serie. Si en aquella había atracos aquí hay asesinatos, ajustes de cuenta que dan a toda la producción -que se mueve con un tono entre un tebeo de la Fleetway y un manga de Tezuka– un mínimo esqueleto central, con algún punto más propio de… vamos a decir el Doctor Phibes, aunque aquí la venganza -que también parece bien justificada, y con un minimísimo ‘gore’ por si a alguien le preocupa aquello- busca menos una ‘temática’ que encontrar una manera de hacerlo. El villano aquí es menos operístico y más antiheróico -pero no por ello menos peligroso, claro- y entre los héroes se apuntan historias propias, que junto a esas venganzas anunciadas dejan clara -creo yo- la manera en la que se irán produciendo los distintos episodios. Así que la esencia de la película queda reflejada y, a la vez, se nos justifica una mayor duración con elementos propios de la época. Así que sí, me ha gustado el piloto de esta actualización, quién lo iba a decir.

Parece que las series de Organización Criminal nunca se terminan. En este caso, Isakapatnam (O)(IN), con un extra de hija-enfrentada-a-su-padre y al menos un par más de señores por medio. Por suerte hay algún momento algo más inspirado, al estilo indio, pero… en general no es mucho más que la enésima historia de crimen, esta vez en su variante ‘en los muelles’. Supongo que a su público le valdrá.

¿Se avergüenzan en Paramount del trabajo que hacen? Entiendo que desde que una panda de ultraderechistas se hizo con el canal empezaran los recortes y las persecuciones, y que pocos canales lo han tenido peor que BET por motivos propios y lógicos -aparentemente a los supremacistas blancos no les gusta un canal llamado Black Entertainment Television, quién podría haberlo esperado- así que este Lot Patrol (USA) se ha encontrado con un problema doble: Existir y que se pueda demostrar que lo hace. La verdad es que el punto de partida es, digamos, moderadamente sencillo. Una especie de falsumental centrado en la figura de la seguridad de unos grandes estudios, de los vigilantes -y más- del espacio propiamente dicho del estudio: Control de accesos, seguridad para cuando hay algún problema o altercado, cosas que no parecen tan complicadas pero aquí estamos. Lo hace con un estilo entre una comedia de Lugar de Trabajo y otra de Policías Polis, digamos como aproximación que es un Reno 911: Hollywood, y lo hace con lo que tiene y puede. Porque tiene un presupuesto que parece sacado de las vueltas del pan. En fi, a mí en concreto no me ha dicho gran cosa, aunque es cierto que no soy el público de casi ninguna de esas cosas. Pero los actores tratan de llevarlo adelante y el espíritu general es más el de un estival de improv con un grupo de estudiantes reaccionando que el de una serie estructurada y aburrida… Así que bueno… Espero que encuentro a su público objetivo, porque sospecho que es limitado pero lo va a disfrutar mucho.

Curiosa esta The Loyalty Game (O)(FI), hecha una vez más con el dinero que encuentras entre los almohadones del sofá, pero claramente con algo en mente. En primer lugar y centrando la idea está, sin duda, el negocio de las ‘fidelity testers’ que son ‘examinadoras de fidelidad’, mujeres en su amplísima mayoría que hacen acercamientos a hombres a ver cómo se comportan, no solo como ‘tentadoras’, también con preguntas inocentes en apariencia como ‘¿tienes pareja?’ cuya respuesta puede dibujar igual de bien el problema por delante. Y una vez que tenemos claro lo que son y cómo funcionan ya pueden establecer dos cosas, por un lado la trama general con una mujer que duda de su pareja tanto como de ella misma, está segura de que hay algo raro sucediendo… y de entrada piensa que es una infidelidad. El contexto general de la serie, cercano a las películas de Lifetime, hace suponer que puede ser desde un robo de joyas a una incapacitación para controlar una herencia, pasando por cualquier cosa. Pero está claro que algo hay. Y, detrás, recuperamos a esas examinadoras de fidelidad para ver de dónde y de cómo salen, cuáles son sus distintas motivaciones para realizar el trabajo. Así que es una lástima que no tengan unos medios mayores o una mayor confianza en lo que están haciendo, porque la vertiente camp del asunto pasa del melodrama a lo telenovelesco y de ahí a puntos casi paródicos, que no es lo peor que le puede pasar a una serie, pero que demuestra que hay una serie mejor ahí dentro, pero a la que los medios disponibles impide brillas como una pulida podría haber hecho que brillara.

No muy original, me temo, pero sí sólida. Esta Ms. X (NZ) nos mete en terrenos más que transitados. Una mujer empieza a notar cosas extrañas en su marido, acaba contratando a un antiguo conocido con el que se ha reencontrando para que investigue lo que pasa, lo que sigue es una muerte incluso más sospechosa y todo un obvio entramado que, por supuesto, se mezclan con los problemas habituales de una persona de clase media: las asociaciones de vecinos, los hijos, el dinero… esas cosas. Por supuesto con cierto tono de comedia. Pero, como decía, tiene suficiente solidez, y gracia, como para que la historia tenga un cierto interés. Que no es mala cosa, la verdad.

Hay cosas que no deberían de funcionar y, sin embargo, lo hacen. Eso es lo que me ha sucedido con Pritam and Pedro (O)(IN), una comedia policial sin mucho sentido pero con mucha coherencia, que tiene toda la pinta de que debería de haber sido algo como una película y ha acabado en una serie bastante peculiar. Y eso que contada no podría parecer más ramplona: Un policía experimentado cruza su camino con un joven (bueno, en la parte alta de sus veintes) con conocimientos informáticos. A partir de ahí, entre temas serios y cómicos, la extraña pareja se va encontrando con distintas historias que resolver mientras, de fondo, vamos conociendo más sus contextos. Como digo, bastante ramplón de entrada. También hace desconfiar el saber que es una producción que Rajkumar Hirani ha puesto en marcha para que protagonice su hijo Vir, incluso aunque hayan buscado a Arshad Warsi como el compañero maduro para darle algo más de empaque. Pero resulta que funciona. Y lo hace porque aunque la relación funciona de manera más o menos sencilla entre ellos… no es una relación típica. Se llevan razonablemente bien, sin más, y el resto tienen que ir creándolo, tanto el respeto como el afecto. Pero lo importante aquí no es tanto esa relación central sino la forma de contar… todo, tanto por las ideas como por las maneras. Es decir, se nos presentan asuntos criminales de maneras muy variadas, con ese punto de humor pero también de drama, y con una cierta querencia porque sean chocantes. Igual que chocantes son las maneras en las que se nos va presentando a estos personajes centrales y sus contextos, y también a varios segundarios. O la decisión de que la acción transcurra en Goa, con multitud de nombres y apellidos que muestran la colonización portuguesa de la zona -incluyendo el catolicismo más o menos adaptado- y le permiten apartarse por tanto del nacionalismo hindú imperante ahora mismo en el país. Además de eso la forma de contarlo hace que no se presenten principios y finales cerrados. Como si estuviéramos en Canción triste de Hill Street, un capítulo puede acabar no en un cliffhanger sino a mitad de una acción. En medio de un caso y dejando con ganas de saber cómo continúa el asunto. Una decisión en el mejor de los casos arriesgada, que reconozco que me sorprendió durante el piloto. Pero que siendo capítulos de -menos mal- alrededor de media hora sirven para que tires a por el siguiente. Y que, si te paras a pensar, hayas visto resoluciones y eventos durante el mismo. Simplemente llega ese final de la media hora y, como si fuera una película troceada por la publicidad, cortan ahí. Todo en su conjunto me lleva no solo a alabar una obra que es capaz de buscarle las vueltas a sus problemas obvios, incluso a esos momentos que parecen salir de rutinas cómicas ya con una cierta edad -sobre todo los relacionados con poner a un poli de la vieja escuela al mando de la sección de delitos informáticos- y que acaban sirviendo menos de chiste que de caracterización. No esperaba yo nada de esta serie, y aquí me tiene esperando que la renueven.

No tengo yo muy claro qué pretendían con Super Subbu (O)(IN), porque todo lo que presenta es propio de comedieta setentera. Es cierto que la situación en India es propia de los años de Reagan en USA, con un nacionalismo religioso y represivo permeando toda al cultura. Así que entiendo que una serie como esta, protagonizada por un tipo dominado por su padre hasta el punto de que a sus 32 años sigue el camino que él le ha marcado y no ha llegado ni a tener pareja o relaciones de cualquier tipo, en clara colisión con el tema central de la serie -cómo la enseñanza de la educación sexual es necesaria pese a lo que los más retrógrados piensen- van a intentar si no chocar sí al menos mitigar ese malestar. No creo que lo logre. En parte porque cuando esto se hacía en los años setenta era en gran parte desde un intento de comedieta sexual que poco o mal aportaba fuera de la demostración de que ‘los tiempos estaban cambiando’. Y en India están cambiando para mal, no para bien. Por otro lado, porque todo el episodio, cuan largo es, se centra en establecer esa premisa de que ese pobre desgraciado va a ser enviado a un pueblo retrógrado a dar esa clase pese a no ser ni su área de conocimientos académicos ni, desde luego, vitales. Incluso los chistes recurrentes casi bruguerianos, con el profesor de turno siendo linchado y atado a un árbol por la muchedumbre furiosa, demuestran una cierta pesadez al contarse que, sinceramente, debería de ser lo último. Así que, como veis, me temo que estamos lejos no ya de Sex Education sino, desde luego, incluso de Gram Chikitsalay y todas esas comedias cercanas que han ido aflorando en India en los últimos años.