¡Libros que Salen! Cohn, «Excursión de monstruitos» y Kavege.

¡Que entre la pila!

Slashtag de Jon Cohn, ed. Dilatando Mentes

Es cierto que Jon Cohn no es tan conocido como otros autores, pero supongo que esta obra puede intrigar a la gente. La premisa es sencilla: Un grupo de influencers van a un hotel encantado en el que tienen que pasar tres días. Cada uno por sus motivos. Esperan los típicos sustos, bromas y juegos de los realities… pero descubren que hay una presencia real. A partir de ahí la protagonista, una influencer que necesita cambiar la conversación después de lanzar un producto tóxico, tratará de seguir viva mientras fuera del hotel su hermana investiga tanto el establecimiento como a la televisión que sigue emitiendo todo. Supongo que aquí es donde se dice: ¡Bienvenidos a Slashtag!

Moon Dee de Yoann Kavege de Tengu EdicionesUna historia casi sin palabras de un pequeño ser especial, un huevo y una huida algo melancólica. Probablemente no sea en lo que pienses al oír cómic europeo y, sin embargo, es un buen ejemplo de lo que se puede encontrar.

Excursión de monstruitos de Natacha Godeau y Zoé Ruth, ed. Astronave

Siempre es bueno tener un título del que poder decir: Como su propio nombre indica. Porque eso es lo que tenemos aquí. Una particular y variada clase con todo tipo de seres, una excursión a Elfilandia e, incluso, un juego de pistas que su maestra ha preparado junto al Rey de los Elfos. A partir de ahí el caos y la diversión habitual de una excursión… sobre todo si hay alguien decidido a ganar como sea.

Nos leemos.


Tengo la sospecha de que este The Airport Chaplain (AU) en la que Hugo Weaving interpreta a un capellán de aeropuerto acostumbrado a meterse en todas las historias que se le cruzan le ha puesto como capellán para justificar que está siempre por medio sin tener nada mejor que hacer. Mi duda es si el ángulo ‘espiritual’ que le dan a veces es la parte central que se ha quedado a un lado o algo que han puesto para justificar lo otro. Con eso y todo lo cierto es que es una obra de aquello ‘encantadora y humana’ en la que todo tipo de problemas -desde la pérdida de unas maletas a una persona entrando en pánico, o aparentemente hacer de celestina- entran en sus competencias. Por supuesto esto no podría ser lo único, así que llega una nueva encargada del aeropuerto que considera que es un problema. Lo peor es que es cierto, claro, porque el protagonista puede hacer el bien y ocuparse de todo, pero no deja de ser como Batman: Es útil porque es un mundo ficticio, en el mundo real una persona que se saltara las normas y estuviera convencida de saber mejor que los demás qué hacer… probablemente no sería tan bien recibido. Especialmente si fuera un varón blanco aparentemente heterosexual enfrentándose y desautorizando a una mujer joven de color. En ese contexto sí que tiene sentido que sea algún tipo de miembro de la iglesia, pensándolo bien. Pero dentro de ese mundo ficticio y de esa decisión de que todo es entrañable y la dificultad existe pero es conquistable… ahí sí que podemos decir que es una buena serie, digna de un hueco en Hallmark -aunque veo que internacionalmente la está estrenando Netflix– o de ser la nueva Autopista hacia el cielo. Al menos de cierta manera.

Weaving debía de querer pagar algo ciertamente caro, porque aquí le tenemos de nuevo, al menos un buen rato, en Dalliance (AU). Una historia incluso más humana y entrañable sobre un grupo de amigos reunidos por un hecho luctuoso en el que vemos a gente no tan convencional comportándose de manera bastante más real de lo habitual. Aquí no hay telenovela sino una suerte de drama de lo cotidiano con grandes cantidades de encanto. Y unas actuaciones que hacen que este reparto -mayoritariamente de sesentones- parezcan estar ofreciendo clases de actuación. Especialmente en el apartado femenino, en el que Heather Mitchell está magnífica como una… supongo que habría que decir hostelera, en tanto en cuanto gestiona y cocina un restaurante haciendo más cosas que solo cocinar… bueno, lo importante es que sus caminos se cruzan -como tantas veces antes lo largo de la carrera de estos actores- y así es incluida en la particular dinámica del grupo. Pero si Mitchell es buena la que está excepcional es Georgie Parker, como la encantadorísima, bien-humorada y más que capaz esposa del personaje de Weaving, que tiene por delante mucho del trabajo actoral más complicado y no es que lo pase con nota, es que lo pasa como para que le den una serie de conferencias sobre cómo se hace. Aquello de los mejores efectos especiales son una buena actuación queda aquí más que demostrado, y eso que no necesitan ni efectos especiales. En fin, que no soy el público yo de estas historias y, pese a ello, es una de las mejores series que me he encontrado este año, como su propio reparto incluso lo que la hace falible es parte de ese encanto de la autenticidad.

La extraordinariamente aburrida Deuljwi (O)(CS), o 들쥐 o Mousetrap o Ratonera o…, malgasta su piloto contando algo que podrían haber sido los primeros minutos del mismo: Un escritor de éxito neurodivergente al que le cuesta salir de casa -entre otras cosas- se encuentra con que su identidad -y su dinero, y sus posesiones- han sido robadas por un tipo apodado La Rata. Así que tiene que formar equipo con un matón prestamista al que La Rata debe dinero en su nombre. Por supuesto la supuesta estafa mostrada en este primer capítulo va más allá de lo estúpido. Algo que podríamos haber dejado pasar -como tantas veces- si fueran unos minutos y a partir de ahí el dúo se pusiera a la investigación. No es el caso, claro. Y quizá os recomendara que si os ha interesado probéis a empezar por el segundo, porque cualquier resumen de ‘previamente en’ será más lógico y sensato, pero viendo que esto se supone que es una miniserie lo mismo os renta más empezar por el último capítulo y ver todo el resumen precio que puedan hacer. Porque los límites de lo tolerable traspasados aquí son los que explican que haya gente que vea series en la wikipedia. Que ya es más de lo que yo tengo intención de hacer con esta.

Que de entre los varios estrenos de Disney -de manera más o menos directa- que hemos tenido esta semana el primero en llegar a España sea este Gutiérrez is mai neim (O)(AR) supongo que dice algo. O quizá es solo porque como es argentina es menos lo que tienen que hacer. Pero este grupo de policías desastrados -al más puro estilo, supongo, Los hombres de Paco antes que Torrente–  enfrentados a un caso que muy claramente les viene grande. Así que, una vez más, tenemos el humor de ‘mira estos pobres perdedores’ y la excusa del caso para que haya una esqueleto de misterio que tenga algo de interés porque, en fin, por mucho que se empeñen la mayoría de estas historias de personajes ‘cómicamente desastrosos’ no es precisamente humor lo que inspiran, no digamos ya interés en seguir viendo sus idas y venidas. Y este no es un asunto distinto. Otra cosa es que busquen a ver si lo reconducen, pero en esta época de tener la serie preparada entera antes del estreno… voy a asumir que no será el caso. En fin, que muy lejos de ser público de estas cosas.

Siguiendo con Disney -o Disney adyacente- tenemos esta comedia un tanto ajada, un tanto insulsa, esta Part-Timers (O)(IN) nos presenta una historia de amistad femenina y negocios, o algo así. Una muchacha extrovertida y peleona, de buena familia y que trabaja como taxista independiente se encuentra con una joven tímida y callada, que trabaja en una oficina con brillantez pero dejándose mangonear tanto por sus jefes como por su cabeza de familia. De ese contacto saldrá la decisión de irse a vivir juntas y -sorpresa- montar una star-up o algo. Tanto da, os podéis imaginar tanto los movimientos como los chistes solo con esta sinopsis porque es exactamente lo que parece, puro relleno sin mucho que pueda sorprender o destacar.

Es curioso cómo es esto de las historias, si antes hablábamos de una diferencia entre lo que se cuenta y el gancho en The Producer (O)(TW) tenemos una historia parecida pero, a la vez, diferente. Esta vez el centro de la historia es contar eso que se suele llamar ‘el negocio de la música por dentro’ pero le mete una especie de historia romántica que parece que es el esqueleto sobre el que irán contando lo otro y lo que se supone que debería de interesarnos o algo. Pero, para quien esto escribe, es más una distracción que otra cosa porque ver los tejemanejes y la forma en la que se crean, preparan y lanzan canciones -fuera de esos entornos telenovelescos por una vez, y contados de una manera que claramente alguien ha estado viviendo una versión de lo que vemos. La historia de la melodía que sale de un ejercicio y el profesor de guitarra pide puntos es demasiado específica para no estar basado en algo cierto.- resulta mucho más interesante. Igual que en la no-tan-lejana  Dream Stage ofrecía una parte interesante sobre la trastienda de las bandas de idols pero su falta de definición entre un spokon musical y una suerte de apología del sufrimiento para el arte acababa llevando a una poco interesante tierra de nadie. Aquí está más controlado y parece que está claro qué quieren contar, y con eso y todo creo que le daré un par de capítulos antes de decidir si la veo completa, que no sería la primera serie que pone un cebo en el piloto y luego tira por otro lado. Espero que haya suerte y esta vez lo que me interesa tenga peso.

No soy capaz de entender que de todas las cosas de Disney no hayan elegido Still Water (O)(TA) o วารี ๑๐๐ ศพ o…, para traérsela. Es una de esas series que elevan el tono al 11 y que tiene tanto de todo que no creo que puedan mantener ese pie en el acelerador que es el piloto. Tenemos: Una desaparición misteriosa que pone en marcha -un decir- la acción, una serie de asesinatos más o menos gores, un pueblecito lleno de secretos, personajes que están más allá del extremo y, de postre, una relación sáfica. -Que, no os voy a mentir, es lo que menos me parece que importe aquí. Supongo que porque volvemos a lo de los esqueletos y eso, y da la sensación de que es más una historia de misterio con toques casi de slasher que un romance sáfico a la que han puesto los muertos de excusa-. Así que nada, a ver si Disney se pone las pilas, que suficiente ha costado esta vez verla.

Entre lo más insoportable de Zao Chun Qing Lang (O)(CH) o 早春晴朗 o The Early Spring o Cuando empiece la primavera o…, está la música. Es cierto que no tiene mucho que destacar y que el presupuesto es MUY limitado, pero aquí parecen haber decidido tirar de algún tipo de música enlatada que no tiene ni sentido ni utilidad y que hace incluso más difícil de soportar esta historia de una muchacha recién incorporada y su malhumorado jefe. Con el que seguro que acabarán juntos, pero no seré yo el que siga viendo esta especie de historia en la que la gente parece hablar en combate por turnos y haberlo grabado en los decorados más falsos que pudieron encontrar.

Se ve que Netflix no está muy por la labor de poner trailers para sus series chinas.


Empezamos mal la semana, con un genérico de serie policíaca. Blodsoffer (O)(SU) nos trae una historia en toda su suequidad, pero lo hace con unos mimbres que nos conocemos. A saber: Asesino misteriosos modelo psicópata, excusa de asesinatos rituales más o menos, problemas con las relaciones familiares. Ah, y unas víctimas de nicho. Por suerte esta vez en lugar de ‘mujeres jóvenes’/ ‘trabajadoras sexuales’ son ‘policías’. Y en lugar de ser un policía con problemas con la bebida/ las adicciones y divorciado el problema es la relación con su padre. Psé. Si lo que cuentan en el capítulo lo hubieran contado en la mitad de tiempo o de otra manera puede que opinara mejor de la serie, pero entre la semana que es y cómo está el asunto… está claro que es rancho, relleno de parrilla para tener algo puesto de fondo al que hacer caso pero tampoco necesariamente prestarle mucha atención. El tradicional ruido blanco de Netflix, nada que ofenda, nada que entusiasme.

No sé qué esperaba de Lanterns (USA) pero que sea una especie de… serie para Machos McMachos… con un estilo que cualquiera diría que se lo han dado a Taylor Sheridan para que haga un Tulsa King ahora con superpoderes. No hay ‘autoconclusividad’ pero sí que está esa cosa de los ‘bros’ que hace esto más cercano a lo que los espectadores de Supernatural o Teen Wolf podrían esperar si ahora estuvieran divorciados. Lo peor no es solo que todo fuera a cámara lenta y los personajes parecieran sacados de NCIS… excepto que NCIS, como Smallville, era capaz de contar una historia en un capítulo. Debe de ser cosa del ‘decomprensive storytelling‘ ese. Lo que pasa es que Reacher lo hace mejor. Bueno, en la primera temporada al menos. Al final esto se deja ver, aunque sea entre gritos, pero -igual que la mención normalizadora a Harry Potter, otro guiño del mismo grupo de comercialización-, no dejo de darle vueltas a qué pretenden con esto. Normal que en lugar de color verde tenga tonos negros, marrones y de camuflaje. Lo único que le falta a esta serie es un anuncio que diga «con extra de proteína«.

Supongo que la idea con Settling (NZ) es ir por el lado de lo cuqui. O algo así. Dos antiguos amigos del instituto, separados desde hace años, se reencuentran en uno de esos círculo del infierno conocidos como ‘reunión de antiguos alumnos’. Ambos tienen sus problemas con las relaciones amorosas/ afectivas/ sexuales/ todas las anteriores. Pero reconectan y recuerdan que prometieron que si a los titantos seguían solteros se casarían. Así que entre unas y otras ese es el asunto. Por supuesto dejándote claro que la relación ‘de amistad’ y ‘platónica’ ya veremos lo que dura como tal. Yo qué sé, supongo que me pilla lejos tanto la parte romántica como la teóricamente humorística, pero también imagino que habrá público -que no soy yo- para estas cosas.

Supongo que ahora que están a todo trapo con lo de la ‘ficción curativa’ y esas zarandajas que antes se llamaban simplemente ‘reconfortantes’ este SとX (O)(JP), o S&X o SとX ~セラピスト霜鳥壱人の告白~ o…, entrará ahí. Bien es cierto que con un sexologo por medio podía haber salido peor, más cercana a aquella de Ozores, por ejemplo. Y aunque trate de mostrar parte de los problemas en Japón lo cierto es que la manera pausada y hasta cierto punto más de tesis que de realismo, tanto como la manía de que el propio profesional tenga ‘un secreto’ -que tela también el secreto y el profesional- acaban convirtiéndolo en, sospecho, más una excusa para una obra ‘emocional’ en la que el sexo está en el centro pero se muestra en elíptico. Y parece ser tanto una inevitabilidad como esa manera que cuentan del propio tratamiento de la sexología en Japón. En fin.


Lo bueno de My Brilliant Career (AU) es que al menos está vez se basa en un libro de aquella época, lo malo es que las adaptaciones ya sabemos el caso que le hacen a esas cosas. Con esto -que, por cierto, tenéis en la colección Rara Avis de Alba– se montan la historia de la joven que no se quería casar y la sociedad trataba de forzarla a ello. Es gracioso que parezcan vender un triángulo amoroso cuando la realidad era muy otra. A uno de los ‘pretendientes’ no lo considera, y es algo que se dice desde el principio. Con el otro sí que hay algo. Pero más allá del ‘qué vida tan dura’ y ‘cuántos problemas para las mujeres’ está la auténtica lucha: Ella no quiere casarse, quiere ser independiente. De modo que tratar de vender desde el romance algo que claramente debería de ser otra cosa. No es mi única opinión sobre esta adaptación, al fin y al cabo la actriz principal -que es la que hace por qué esto sea visible- tiene 31 años, así que lo de ‘joven casadera’ en 2001 es… vamos a decir que discutible. Pero supongo que ya hemos pasado de los adolescentes de veinte a los de treinta. En fin. Supongo que a los fanses de estas cosas le podrá valer. El resto… ¿os he contado ya que hay un libro?

Es difícil saber si Hit Point (UK) es una serie o su ausencia. Porque si hablamos de acción, tenemos su ausencia. Sí es de suspense, también su ausencia. En cuanto a humor… Creo que ya lo pillais. Y mira que el punto de partida -un para de detectives detrás de unos tipos que realizaron un asalto llevando máscaras de animales, uno probablemente sea un poli- parece que podría dar para mucho. O para más. Pero no aquí. Aquí solo tenemos… si ausencia.

Podría decir muchas cosas malas de Luang Pho Suea (O)(TA) o หลวงพ่อเสือ o Man of Virtue o… , como el exceso de personajes, la incoherencia de tonos y argumentos, o lo absolutamente estúpido que es tener a un tipo que robó -o algo- unos diamantes y es rescatado por un monje que ve a un niño fantasma… Ninguna de las cuales supera el estúpido y lamentable ejercicio de IA que es usado. Y si no ellos querían hacer la serie no sé por qué yo le he dedicado tanto texto.

Pues claro que Netflix no sé ha molestado en hacerle trailer. No sé molesta normalmente, no lo va a hacer con estos

Aparentemente en Netflix no dejan de pasar la oportunidad de darle un hueco a los personajes de la teleba… telerrealidad. Lo que tampoco esperaba era que llegaran al punto de Moria (O)(AR), capaces de convertirlo en una autobiografía en la que la propia señora decide contar su versión, lo mucho que superó y lo dura que es, hasta ser aclamadísima. Hasta el punto de ponerle su nombre a la serie. Porque supongo que Delulu estaba cogido. Supongo que entre la gente que sea fan y la que necesite el dinero -porque la interpretan varias actrices por lo visto, en el piloto solo hay otra pero parece que Cecilia Roth no recibe ya ofertas de verdad y también está en esto, lo raro es que no hayan fichado a Chad Michaels– logrará lo que quería. Yo he tenido más que de sobra con uno.

No es que Umthetho (O)(SA) sea muy original… ni nada por el estilo. Pero supongo que una serie sobre malignas bandas y aún más malignas personas dentro del sistema -casi el sistema en sí, la verdad- con una mujer metida en medio por culpa de la Familia y tratando de que aquello no se desmadre… pues yo qué sé. Para tenerla de fondo durante una sesión de planchado -de ropa onde oreja- supongo que podría valer.


Normalmente digo que la ‘animación adulta’ es mi némesis, pero en el caso de Alley Cats (UK) es algo incluso peor. No solo el ‘humor’ es espantoso, no solo la animación es un desastre de bajísimo presupuesto, es que, además, su idea es tener al grupo de gatos todo el rato juntos y que hablen. Es como si alguien decidiera hacer una serie de animación y luego poner a todos los personajes sentados en sillas mientras cambia el fondo. No es ya que desperdicien las posibilidades del medio -que por supuesto que lo hacen- sino que la escritura y planificación es incluso más perezosa que la de los teóricos chistes. Incluso el espanto de gatos de hace unos meses, Kevin, entendía eso y buscaba la manera de que los movimientos e interacciones fueran algo más que un grupo de gatos juntos y va moviéndose la boca por turnos. Si es que ya lo entendía Don Gato y es de 1961. ¡Así que estamos ante una de las peores series de ‘animación adulta que haya visto nunca!

Ni recuerdo el tiempo que hacía que no estrenaban una serie en USA Network -probablemente desde que, junto con SyFy, estrenó Chucky allá por 2021-, el canal de NBC Universal para el cable básico en el que pudimos ver Monk o Psych… pero resulta que The Rainmaker fue la primera, el año pasado. Lo que pasa es que Anna Pigeon (USA) -frente a la anterior- es de ‘caso de la semana’, aunque lo cierto es que más que de USA recuerda a algunas de las más blandas del nuevo CW, o a lo que Hallmark podría haber sacado en tiempo. Hagamos un repaso:La protagonista es una guarda de parque -de parque nacional, claro- y aunque sigue esa idea digamos ‘sencilla’ de ‘era una urbanita a la que la vida le cambió  drástica y dramáticamente -vamos, se le murió el marido, está bastante claro, igual que tiene pinta que la muerte fue misteriosa- y dejó atrás su pasado, y a su hermana psicóloga de altos vuelos, yo qué sé, en Nueva York para irse a vivir una vida… peculiar… en el Parque Nacional, descubriendo casos y tal. El primer capítulo, quizá porque es para establecer situaciones y personajes, es más bien sencillo -y no muy sensato, el jefe se opone a ella por chorradas y su amigo del FBI sirve para bien poco- y casi parece más cerca de un Blue Ridge que de un McCloud -que, en realidad, era lo mismo pero al revés-  pero bueno… confiemos en que sea solo porque es un principio y que con más rodaje irá tomando algo más de entidad. Aunque el resultado acabe en la liga de los de Covert Affairs o In the Dark.

Con los recursos y el presupuesto de un vídeo de primera comunión, este D.O.P.E. Unit (USA) sigue la estela de todas esas veces que han tratado de hacer una serie usando ‘habitaciones más o menos genéricas’ y ‘gente gritando’. Es cierto que el punto de partida -El hijo de un alto cargo de la poli muere por culpa de unos traficantes así que se monta una fuerza especial secreta para acabar con ellos- ya exigía desde el principio que hubiera peleas, refriegas y escenas tanto de infiltración como de reuniones. Pero han decidido que con las últimas podían hacer todas las anteriores. Daba igual que en teoría parte del grupo se tenga que infiltrar con los traficantes, o que se suponga que nos tienen que mostrar una persecución policial sin precedentes. Tanto eso como los ‘cuarteles generales’ de los malos malísimos son todos habitaciones desangeladas. Intercambiables. Y eso, junto con la pobreza de recursos, convierten definitivamente en un ‘teatrillo’ algo que es cierto que era rutinario. Pero que no tenía, en realidad, por qué serlo. En fin.

La verdad es que este GTO (O)(JP) se vende como serie nueva pero no deja de ser una suerte de relanzamiento. Es decir, Great Teacher Onizuka fue originalmente (del ’97 a ’02) el spin-off de un manga. Uno al que no le fue mal (Duró del ’91 al ’96), pero que palideció ante el éxito de GTO. Si en aquel el centro era un par de chavales pandilleros que querían ligar, aunque eso significara cambiar -un poco- su vida, en esta uno de ellos -por una serie de peculiares circunstancias- acaba siendo un profesor. Uno muy diferente a lo habitual -claro- pero que se toma… no diré que tanto ‘su trabajo’ como ‘a sus alumnos’ muy en serio. Buscando menos que aprendan que el motivarlos para que vivan. Curiosamente tuvo una versión ‘de actores reales’ en 1998 antes que la de anime (que llegaría de 1999 a 2000). Y es que aunque no durara muchos capítulos esta versión -en la que se eliminaban todo lo posible las partes sexuales, menos mal- se convirtió en todo un éxito. Hasta el punto de seguir con un telefilm y luego una película. Hasta el punto de que años más tarde, en 2012, hubo un intento de revivirla. Y, no contentos con esto y mientras del manga salían algunos otros derivados (el primero de 2009 a 2011, el segundo de 2014 a 2024 pero hubo al menos otros tres proyectos con conexiones) se puso en marcha otra versión en ‘acción real’ que… repetía parte del reparto de la serie noventera. Y ahí es donde nos encontramos, con un Onizuka en crisis que sigue siendo el mismo tipo impulsivo y bienintencionado que vuelve a encontrarse en una situación complicada, esta vez porque los chavales, el colegio y la situación general es diferente a cuando fue profesor por primera vez en los dosmiles. Y aunque muchas veces siga teniendo sus problemas -especialmente con la forma de actuar actual, aunque sigue teniendo sus momentos discutibles con los personajes femeninos- sigue encarnando ese arquetipo del profesor dispuesto a todo por sus alumnos. Más centrado en ayudarles con ‘la vida’ que con ‘los estudios’. A partir de eso supongo que cada cual podrá elegir si le interesa o no.

Otra vez que Netflix llega a un acuerdo para distribuir una serie, pero no para promocionarla mínimamente
Me pregunto si sería parte de la idea inicial o si sería durante el desarrollo que decidieron darle un barniz meta a Ireon Yeosgateun Sarang (O)(CS) o 이런 엿같은 사랑 o Our Sticky Love o Acaramelados o…, porque el punto de partida parece sencillo: Una fiscal de anti-corrupción investiga a unos malos malosos y acaba recibiendo una paliza que parece mortal. En lugar de eso acaba en un hospital, sin memoria ni manera de reconocerla. Hasta que aparece un entrenador de boxeo -o algo así- que dice que es su novio. Por supuesto el cómo llegó hasta allí y sus repercusiones, por un lado, y la farsa de la relación por otro, irán haciendo evolucionar el asunto. Sobre todo porque ella sospechará desde el principio que ahí hay algo raro. Pero para vendernos toda esta premisa lo que decide es aceptar que está más allá de lo improbable, usar la narración para reconocer que es una mezcla de géneros poco habitual, o poner en boca del doctor que esto de las amnesias son sobre todo recursos de guionistas. Uno podría decir que es consciente de sus problemas y, ante la opción de arreglarlos o de seguir adelante con ellos buscando alguna salida más o menos fácil, que han optado por esta autoconsciencia como solución. Supongo que a partir de ahí ya irá en gustos porque, claramente, el centro consideran que es la parte romántica aunque claramente la parte ‘criminal’ es la que pone en marcha y justifica el resto. En fin, supongo que serán cosas del género o algo.

El reciente acuerdo de Netflix con el gobierno de India explica muchas cosas. Fundamentalmente esta Operation Safed Sagar: The Untold Story of the Kargil War (O)(IN) que sigue esa suerte de batalla cultural en la que se encuentra ahora mismo el país, con los etnonacionalistas del gobierno tratando de construir y destruir mientras el resto de grupos trata de presentar batalla como puede. Lo curioso del caso es que están replicando las luchas del audiovisual bajo el reaganismo, pese a que la cosa debería de estar más evolucionada. Pero no, hasta el punto de que estas historias de valerosos militares no están tan lejos de ser un Top Gun empeñado en demostrar lo malos que son los malos -que tiene más mérito porque están usando como excusa un ‘basado en hechos reales’ que significa hacer auténticos encajes para que los callos pisados no sean peores- que, la verdad, tampoco está tan lejos de aquellas películas franquistas más o menos disimuladas en su finalidad, como Recluta con niño, salvo que en lugar de niño aquí tiene novia. A la que también hay que educar y poner en su lugar porque madremía lo que es esto. En fin, que uno ve estas cosas y no se extraña que hayan lograran sacar a SRK de su retiro y poner a Rajkumar Hirani a hacer televisión. Porque cuando uno ve la batalla que están presentando la única conclusión lógica es que hay que combatirlos. No aliarse con ellos como ha hecho Netflix.

Empezaré diciendo que voy a ver más capítulos de Possession (UK). Y lo voy a hacer porque tengo dos dudas. Por un lado, quiero ver hasta qué punto esta serie es ‘gótico colonialista’, por otra porque quiero ver hasta dónde llegan con la parte sobrenatural. El centro de la misma parece sencilla: un millonario muere (¡bien!) y le deja su herencia a un desconocido jamaicano en lugar de a su hijo. Sus abogados se ponen del lado del hijo y mandan a una abogada allí -probablemente la única birracializada que tengan, porque ella logra negociar que si lo consigue la harán socia- en lo que rápidamente se convierte en el clásico ‘oh, esta gente y sus extrañas tradiciones’ mezclada con ‘oh, la crueldad de los colonizadores’. Esto lo hacen, en parte, con una progresiva introducción de una línea temporal en el pasado, en la que vemos fundamentalmente otro reparto (por cierto, el reparto está en general bastante bien, sin alardes pero bien) y que nos cuentan exactamente las historias dramáticas que podemos esperar. Según pasa el capítulo el hijo del fallecido aparece por allí, y también acabamos encontrando al misterioso beneficiario que está interpretado por -chanchanchan- uno de los intérpretes a los que vemos en el pasado. Así que las puertas quedan más abiertas aún tanto para la parte paranormal como para que el personaje central se cuestione sus lealtades -de hecho, asumo que habrá un triángulo amoroso entre ella, el hijo y el heredero, pero es cierto que eso puede ser solo mi mente acostumbrada a que estos rodeos funcionan así-. Pero por eso voy a ver más capítulos, porque aunque la parte del pasado sea un poco lo de siempre y la del presente tire un poco en exceso de esos clichés del exoticismo, me parece que aún están a tiempo de contar algo que vaya un poco más… tanto como de cagarla. Pero como en cualquier caso lo harán en la ejecución… pues habrá que ver a quién ejecutan.

Es cierto que The Shards (USA) tenía el problema de su punto de partida, una de las pretenciosas, estúpidas y vacías historias del inexplicablemente homófobo, derechista y deplorable Bret Easton Ellis. Pero se ve que Ryan Murphy no tenía mucha imaginación ya, pero sí ganas de meterse en otra serie que parece un MeToo a punto de ocurrir. Con un montón de personajes estúpidos pero jovencitos, a los que sacar con poca ropa e ir mezclando. Con los años ochenta -o algo así- de fondo y con  mucha cosa de drogas, alcohol y sexo a ver si así te interesan. Como no pueden interesarte ni con esa planicie mental ni con las interpretaciones a juego pasan a incluir un ‘misterioso asesinato’ como si esto fuera una telenovela de tercera. Y dado que ni así remonta parece claro que lo es de quinta o menos. En fin, un desastre. No sé que le ha pasado a Ryan Murphy en estos años, pero parece que el dinero de Netflix sólo ha servido para que ya ni se moleste en mirar los proyectos en los que aparece su nombre. Uno casi se pregunta qué ha ocurrido con las distintas propuestas que hacía no hace tanto y que solían ser imperfectas pero tenían, al menos, un punto de partida que hacer explotar y muy buen ojo para crear repartos -sustituido aquí por un puñado de nepobabies-. El antiguo Murphy jamás hubiera firmado un genérico de baratillo como es la cosa esta que hace buena a The New Normal. Desde 2020 no levanta cabeza el hombre.

Hablando de genéricos, Disney ha sacado la cosa esta, Star Wars: Visions Presents – The Ninth Jedi (O)(JP), con una animación que parece traída de los años noventa y un interés que lo mismo entonces hubiera existido. Supongo que la idea -además de expandir uno de los cortos de la cosa original- era ver si se podía hacer un genérico de seri de Star Wars que fuera también un genérico de manga. Y esta es la respuesta: Claro que se puede. Mientras lo que quieras sea algo que rellene espacio y no algo que la gente quiera ver o vaya a recordar.

Siguiendo con la temporada de genéricos, lo mejor que puedo decir de Sterling Point (USA) es que es mejor que The Shards. No es difícil, y no sé si tendrá que ver con un número menor de nepobabies -aunque no cero, por supuesto- pero este genérico de serie juvenil que no tiene pies ni cabeza alguno -una joven que cree que es adoptada hereda una isla de su abuelo, ¿por qué ella y no su hermano que ya no sé si es mellizo o qué? Mira, yo qué sé. Nada tiene sentido- de manera que se va para allá a espaldas de su padre a descubrir ese misterio familiar. Por supuesto los menores de edad están interpretados por veinteañeros mientras que uno de los intereses románticos, que es un piloto de avión también, tiene como diecinueve. Las edades no tienen ni sentido ni utilidad aquí. Y dado que nada de lo que parecen hacer tiene sentido o utilidad más que poner todo lo que no sean fiestas o drama emocional lo ponen en elíptico, incluyendo supongo la construcción de personajes, al final tenemos a una serie de personas que no está muy claro por qué no ya comparten tiempo sino, directamente se hablan -incluyendo a una especie de adolescente que siempre está leyendo libros, pero son de autoayuda. Quizá el concepto más incomprensible de todo el piloto.- pero que es de suponer que tenga que ver con que tiene pinta de haber sido hecha por cuarentones querido parecer ‘fellow kids’. Y, con eso y todo, asumo que hay un público para estas aventuras iniciáticas juveniles por mucho que sean incoherentes. Quiero decir, si en lugar de centrarlo en un trasfondo dramático de secretos familiares y árboles genealógicos que hacen zapping hubieran metido algún tipo de misterioso asesinato probablemente le hubiera dado algún capítulo más.

Supongo que esta T-shirt ga Kawaku made (O)(JP) o Tシャツが乾くまで o Until the T-Shirt Dries o Hasta que la camiseta se seque o…, es otra de esas historias de complejidad familiar o algo, con una editora dedicada que es una pareja un tanto más… digamos que no tan dedicada. Que por casualidad descubre que su marido tiene un secreto. ¿Qué secreto? Ni idea, yo asumo que una relación extramatrimonial pero la verdad es que la forma morosa y un tanto apática de contarlo -supongo que es lo que piensan que es ‘centrada en los personajes y sus sentimientos’- lo mismo lo descubrimos para cuando la cierren. Tanto da porque entre el pusilánime del marido y ella lo cierto es que en este piloto no hay nada que rascar y, la verdad, series tenemos de sobra como para estar mirando si seca la pintura… o la camiseta.

Pues nada, a esta tampoco le toca trailer. Supongo que los acuerdos de distribución nos han dejado aquí.
 


Tengo una teoría sobre Benidorm is Murder (UK). Porque esta idea de hacer una especie de Muerte en el Paraíso pero colocarlo en Benidorm y darle la investigación a un ex-poli que choca constantemente con los policías nacionales (en todos los sentidos) y que en realidad allí lleva un bar inglés ‘de mala muerte’… al final lo que logra es parecer no solo una parodia de la otra serie. También convertirse en un reflejo ‘cutre’. Todo en ella se dedica a magnificar lo ‘cutre’ en Benidorm, desde unas vistas que en lugar de para que te apetezca ir parece estar para disuadir a cualquiera de que se acerque, algo que se refuerza con las constantes quejas de la policía de estar sobrepasados y carecer de efectivos, con el bar ‘deprimente’ y que no cuenta más que con una sandwichera, y con una de las secundarias, una mujer que atiende un puesto de ‘recuerdos’ que parece más un quiosco de chorraditas. Pero es que no es solo eso, es que en el centro del primer caso está una ‘banda homenaje’ a Take That que es igual de cutre y de ‘estáis desperdiciando vuestra vida’ -frase esta que se dice tantas veces, de tantas maneras y entre tantos personajes que casi parece el centro emocional de la obra- a lo que tampoco ayuda que la mayoría del reparto vaya más allá de lo lamentable. Este espantajo tiene la enorme suerte de que John Hannah sea el protagonista, porque es lo único que ayuda a no salir corriendo. Incluso aunque parezca haber decidido que tiene que interpretar a su personaje como si fuera Johnny Vegas o Mark Benton. Porque el resto… madremía el resto. Es curioso, además, cómo se compara con otras series parecidas de las que hacen fuera de UK. Porque esta serie, además, tiene un extra habitual de las series UK: El racismo. En cuanto salen de casa parece que lo único que pueden hacer es quejarse de cosas. Cuando te lo montas como en Muerte en el Paraiso cambias el asunto al convertirlo en territorio propio -y así el problema deja de ser claramente el racismo y pasa a ser el colonialismo- pero en cuanto estás con Madame Blanc, Signora Volpe o la serie de ‘británicos de excursión’ que se te ocurra… ahí el riesgo de liarla es grande. Curiosamente estas dos últimas buscan una manera de ‘colaborar’ con los locales, de manera que las críticas al país son mínimas y el retrato es casi tanto de unos ‘ghettos’ autoimpuestos porque los británicos son incapaces de integrarse como de una decisión de vivir allí. No es eso lo que tenemos aquí. Los personajes españoles salen casi todo el rato o estando superados e incapaces -como el ayudante de policía- o dedicándose poco menos que a timar turistas. Los personajes ingleses… son ingleses. Así que al final el misterio es pura filfa, enorme, porque solo está para todas las cosas cutres -la banda homenaje, el hotel para turistas, los disfraces de mexicanos…- Pero es que está claro que se podría haber hecho una serie mejor, una serie distinta. Benidorm se podía haber filmado de otra manera. La superioridad del detective extranjero frente a los locales establecido de forma distinto. El centro de la historia… No lo he contado pero voy a hacerlo ahora. El muerto lo es, aparentemente, al haber caído del balcón a la piscina. El problema es que cae DENTRO de la piscina. CON AGUA. Y NO HAY SANGRE. Así que es obvio que ESE no ha sido el motivo de la muerte. Pero, en cualquier caso, ¡¿es que no hay un británico que sea que cuando caes DENTRO DE LA PISCINA CON AGUA es cuando es MÁS DIFÍCIL QUE TE MATES?! Es todo tan cutre, tan lamentable, tan hecho como a propósito sin necesidad que lo primero que pensé era que alguien tenía un proyecto y un Jefe decidió que sí pero ‘con cambios’. Un poco como pasaba en Una vida menos en Canarias, que tenías cuatro series distintas pegándose por quedar por encima dentro de la serie principal. Lo segundo fue al ver las productoras. Documentales en Canarias, SL y Zebra Producciones, SA. Sinceramente, si me dicen que esto lo han hecho unos canarios para hundir a la competencia valenciana me lo creo.

Estoy ciertamente sorprendido por The Bombing of Pan Am 103 (UK), que parte del mismo hecho real para contar algo completamente diferente -por suerte- sobre la explosión del avión. Porque aquí está contado no desde el sensacionalismo bien del suspense o del sentimental, sino como una suerte de crónica de cómo y por qué se hizo lo que se hizo, de la islamofobia que hubo a su alrededor en la prensa pero también entre políticos y policías, de la colaboración no siempre fácil entre agencias y países. Y todo contado sin prisa pero sin pausa, sin descuidar el fondo humano del asunto entre los investigadores pero sin tratarlo como un puzzle o como una fuente de drama. Lo cierto es que parece más un homenaje a la capacidad de organización de la investigación, y una explicación de por qué se decidió tardar tanto con ella, antes que… bueno… lo de Firth del año pasado. Quiero creer que si a mí, que no me podría importar menos, me ha impresionado con ser un poco fan de estas cosas puede ser toda una revelación. Aunque, por supuesto, haya que tener claro desde el principio lo que llevo diciendo todo el rato. Esto no es lo que ahora se llama true-crimen.

Con todo el follón que ha habido para el estreno de esta versión taiwanesa de algunas de las historias de Junji Ito, la llegada por países de Cong Ming Zhen (O)(TA) o 聰明鎮 o Bloody Smart o…, es una meritoria adaptación que intenta mezclar una historia más o menos principal con toques y miradas de otras, poniendo un centro en un pueblo combinado y sus extraños sucesos, de manera que antes que una serie al uso o una antología consiguen un híbrido mejor hecho de lo que esperaba. Y con una animación como ending que también resulta meritorio. Sin ser yo fan del autor adaptado, me parece un buen intento, una adaptación razonable, y el tipo de título que al fan de ese cierto tipo de terror puede agradecer. Luego ya que se organicen ellos como quieran o puedan.

Ciertamente particular esta Daikuuko: GATE24 (O)(JP) o 大空港~GATE24~ o GATE24: The Border o…, que presenta la historia de un grupo interdisciplinar que se pone en marcha en un aeropuerto japonés para coordinar todo lo relacionado con el movimiento de personas. Es, por supuesto, pura copaganda para quienes ven todos esos programas sobre fronteras. Y lo hacen, además, explicando y comentando qué hace cada sección y de qué personas o asuntos se encargan. Es una buena copaganda porque, además, buscan la manera de crear unas tramas secundarias -sobre todo centrada en la ya clásica ‘detective autista’- y, sorprendentemente de nuevo como comentamos también con Tokyo Salad Bowl, es decir, una serie más humana y menos xenófobo de lo que esperaría en una serie de japoneses tratando con extranjeros. Así que, bueno, supongo que hay un tipo de espectador concreto que estará contento con esta serie.

Una semana más con Netflix decidiendo que no hay necesidad de… nada.

Supongo que a algunos fanses de Power y similares la aparición de este Fightland (USA) les puede interesar. Una mezcla de Organización Criminal y Trama de Venganza con el boxeo de fondo. No es que haya mucho que rascar porque, bueno, parece montado por módulos. Los personajes son los clásicos estereotipos, la violencia dice más ‘somos adultos’ que añade algo a la historia, y el esqueleto general es el que podría haber tenido una telenovela hace varias décadas. Carne con patatas, rancho, llamadlo como prefiráis.

Voy a presuponer que esta Fired Up! (O)(TW) es una comedia romántica. Pero porque lo quiero suponer no porque sea tonalmente consistente la serie. De hecho eso puede ser también su punto interesante, el que en mitad de una serie más de no-tan-adolescentes que claramente se van a enamorar, y con un trasfondo de serie ‘de cocina’ con elaboración de platos y todo el rollo -ella es una crítica de cocina influencer, él es un cocinero en un pequeño local, ¿podría ser más evidente?- pero de improviso un secundario suelta ‘me alegro de cuando tuve oportunidad no haberla, ya sabes…’ y te muestra a una niña a la que un tipo agarra por el cuello mientras duerme, o el chico dice ‘me vengaré de lo que le hicisteis a mi padre’ o aparecen secundarios de la nada que parecen de una serie distinta con criminales. En fin, yo qué sé. Supongo que es el intento de estirar y hacer interesante, poniendo obstáculos en el camino, esta historia tan particular. Imagino que alguien habrá para ver esto. Yo reconozco que quizá por separado podría haberme interesado por alguna de las series. No mucho, pero quizá. Pero todas juntas se me hace un tanto… indigesto.

 

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No tengo muy claro cómo hemos acabado con tantas series de nombre similar esta semana, pero peor aún es que de la casualidad de que dos de ellas sean en el mundo de las peleas. Aunque en Fúria (O)(BR) no es el boxeo. O no exactamente. Yo qué sé. Hay una trama general de gente que se zurra, con dos gimnasio o algo. Y luego hay múltiples flecos de organización criminal. Que el personaje central llegue con una amnesia tampoco es que parezca tener mucho sentido, pero imagino que estas cosas funcionan así. En fin, supongo que al menos es… si no mejor… sí menos ‘prefabricado por módulos’ que la otra. Así que podría ser victoria, pero a los puntos.

Lo que os decía de los títulos. Aunque esta Furious (USA) no tiene nada que ver. En su lugar está más cerca de Killing Eve, solo que aquí la asesina va detrás de gente mala, mala, remala. No tiene mucho más que ofrecer, las interpretaciones son simplemente aceptables y toda la organización es el clásico ‘gato y ratón’ de estas obras. Sin que los intentos de giro o sorpresa logren demasiado en cuanto hayas visto varias. En fin, tendrá su público pero no seré yo.

Parece que en este Paris is Always a Good Idea (USA) Hallmark ha ido directamente a coger uno de sus clásicos y estirarlo. Es una lástima porque el estirado se nota más que la parte de los clásicos. El resumen es el de siempre: una mujer de éxito pero con un mal pasado amoroso debe regresar al sitio en el que le rompieron el corazón. Hay un poco más de variedad entre los responsables pasados y una muy obvia posibilidad en el presente, y una trama familiar para intentar añadir un poco de chicha. No es que funcione demasiado y, la verdad, las escenas más divertidas son las de la protagonista en los flashback en la que tenemos que creernos que es poco menos que una veinteañera. En fin, que es un punto de partido básico para una oportunidad a la que Hallmark debería de haber buscado una mejor forma de sacarle partido.

Los spin-off son así, han sacado President Curtis (USA) a partir de Ricky & Morty y en lugar de a cualquier temporada de aquello a lo que recuerda sobre todo es a Inside Job. En lugar de organización secreta es el Presidente Chachi Chorra este. Salvo que con un tono incluso más… adolescente. En fin. Supongo que es lo que buscaban. Ellos sabrán.

La idea de Netflix de seguir sacando capítulos de corta duración, de 7 a 10 minutos que con los títulos de crédito lo deja en unos 6 minutos de cada, en historias como esta que acaba teniendo 20 capítulos que podrían haber sido en realidad esas dos horas de película o tres capítulos de 40 -igual de ridículos, diré- hacen que, una vez más, me pregunte cómo es que este Proyecto Final (O)(MX) no ha acabado siendo emitido en vertical. La historia, por lo demás, es la clase de movimiento que ni ellos parecen tener claro. Empieza con una imagen de tres personas deshaciéndose de un cuerpo, pero rápidamente pasa a un drama estudiantil de finales de los noventa/ principios de los dosmil. Pero con intentos de actualización que -como tantas otras cosas en la serie- crean un humor accidental. Todos los momentos del protagonista masculino golpeándose con un martillo para el lookmaxxing o sus referencias a ello… logran ser ciertamente ridículos. Cuando creo que buscaban otra serie de cosas. Pero el problema de apilar cosas encima, y trata de montar un Élite por encima de ese andamiaje entre Pretty Little Liars y un ‘slasher’ del cambio de siglo, es que acaba siendo un enorme despropósito. Es cierto que uno que puede lograr hacer aullar de la risa, con unas interpretaciones floja pero no tan desastrosos como el intento de guion y de golpes de efecto, el absoluto descabezamiento de cualquier acción o trama o la decisión de incluir personajes como el Inspector Madero. Hay momentos en los que uno podría pensar que está ante una parodia, pero en general mi sensación es que es un paso más de Netflix hacia esas series verticales a las que, claramente, aún no se ha animado. Como no se ha animado a buscarle un título acorde y ha dejado el que podría ser de ese ‘slasher‘ de hace 20/ 30 años. Supongo que Una gótica enamorada del hijo de un abogado que quizá ha querido matarme no era aún una decisión aceptable.

Es poco, y menos bueno, lo que tengo que decir de The Rapture (UK), una especie de criminal fantástico sobre una joven que dibuja visiones, una inspectora en silla de ruedas, la secta de la que el padre de la joven es jefe y la muerte de la madre de la joven, de la que es culpable aunque la inspectora decida investigar porque pasan cosas raras como que la joven hubiera hecho un dibujo de ella antes de conocerla. Pues bueno. La verdad es que esta serie galesa parece tener una historia detrás, pero también que hubiera funcionado mejor como película si tenemos que juzgar lo mucho que estiran, repiten, reinciden y machacan con lo mismo. Así que, como mucho, serviría para tenerla de fondo mientras se sestea, plancha o actividad similar.